Juan Pablo Russo
17/09/2014 14:03

Em Tunteyh o el rumor de las piedras (2013), estrenada en el último Festival de Cinde de Mar del Plata, la directora Marina Rubino se pregunta cómo se puede sobrevivir a la contaminación, al agro-saqueo y al concepto occidental de progreso a través de lo que sucede en una comunidad wichí. "Una de las cuestiones que me interesó reflexionar es cómo una cultura puede convivir con el saqueo que se le hace a la tierra y cómo se resiste a una cultura avasalladora", dice en diálogo con EscribiendoCine.

Tunteyh o el rumor de las piedras

(2013)

¿Por qué decidiste centrar tu obra en la comunidad Wichí?
Desde hace 12 años que trabajo con la gente de una comunidad wichí, quienes viven en el Paraje Km2, en el Chaco salteño. En 2002 y 2003 realizamos un documental Wichí del monte y del río donde el foco es el papel de la mujer como transmisora de la cultura, haciendo eje en un rito de iniciación que se dejó de realizar, por la imposición de la cultura occidental. Después de ese trabajo me quedaron muchas situaciones pendientes por trabajar. No solo temas o conflictos, sino un trabajo de entrenamiento en relación a mi mirada, a los modos de representación y a la poética del relato.

Y una de las cuestiones que me interesó reflexionar es cómo una cultura puede convivir con el saqueo que se le hace a la tierra y cómo se resiste a una cultura avasalladora, casi cuerpo a cuerpo. Entonces más que hablar del pueblo wichí, lo que intento es trabajar sobre la condición humana a la sobrevivencia orgánica y cultural. Lo que se plantea en la película no afecta sólo a un pueblo determinado, sino a todos como humanidad. Un poco pienso en el mito de Sísifo, en apariencias, un trabajo inútil, volver a subir la piedra, una y otra vez.

¿Qué te lleva a filmar esta historia en particular?
Por un lado vivimos en un país pluriétnico y multicultural y hay mucho por trabajar en ese sentido para comprender ésta diversidad. Y por el otro, me movilizan las aberraciones que se le hace a la tierra: desmontes, contaminación de las aguas, desvíos de los ríos para riego de diversos monocultivos, fumigaciones con substancias nefastas, y sigue la lista.

Desde el arte puedo intentar una transformación espiritual en principio, que es lo más profundo y a dónde deseo llegar.

La película está en un borde que hace que no se sepa bien si es una ficción o un documental. ¿Fue premeditado manejar esa ambigüedad? ¿Vos cómo la calificarías?
En realidad no creo para nada en plantear una dialéctica posible entre ficción como opuesto a documental. Y además desde el momento en que hay una puesta en escena, una puesta de cámara, cuatro personas ajenas a la comunidad, mi punto de vista (que todo lo transforma en ficción) y sobre todo montaje, me es difícil hablar de documento. Este trabajo plantea una realidad en sí misma, como lo es el mito o el cuento. Lo que me interesa es contar una historia. ¿Cómo? bueno, ahí está en juego mi oficio como artista. Desde esa dicotomía sería una película inclasificable: para ficción es muy documental y para documental, parece ficción. No lo sé, lo dejo en manos de los programadores de sala y festivales. No lo vivo con conflicto.

En Tunteyh o el rumor de las piedras se ve como un rumor que llega a la comunidad Nop ok wet provoca una desestabilización en la cotidianidad sus habitantes. ¿Lo pensaste como una metáfora trasladada a los rumores que muchas veces largan los medios de comunicación haciendo desestabilizar a la sociedad?
SI, absolutamente, es una analogía. Trabajé el rumor como uno de los modos de comunicación posible. El rumor es el lecho sobre el que se teje la historia oral y escrita de todo pueblo. Creo que no llegamos nunca a tener toda la información de un hecho. Y desde ya, quienes trabajan en algunos medios de comunicación saben o van probando qué pueden provocar con tal o cual información o modo de suministrarla y así van diseñando sus estrategias desestabilizantes.

¿Mantener el idioma original y subtitular los diálogos tiene que ver cierta forma de resistencia?
Si, es un modo de resistir a la conquista. Uno piensa en su idioma, y la lengua estructura tu pensamiento. Entonces no se me ocurriría trabajar en otro idioma que no sea el propio de cada uno. Por ejemplo cuando conversamos en castellano con Jairo, el protagonista de Tunteyh o el rumor de las piedras, él me dice: “a mi se me ocurren muchas ideas en mi idioma, pero cuando te las cuento en tu idioma, resultan muy pobres.” Es más que contundente su reflexión.

¿Vas a seguir enfocada en la comunidad Wichi en tu próximo proyecto?
En este momento estoy trabajando en un proyecto con Ivonne Pierron, compañera de Alice Domon y Léonie Duquet, las monjas francesas secuestradas y desaparecidas por la última dictadura cívico-militar, quien sobrevivió al nazismo, a la dictadura argentina, y quien hoy sigue siendo una activa militante con los consejos de ancianos y caciques de la Nación Mbya Guarani y la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Misiones.

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