Rolando Gallego
01/09/2014 16:52

Una vez más Daniel de la Vega (Hermanos de sangre, 2012) se encuentra ante el estreno comercial de un film. En esta oportunidad en Necrofobia (2014), se centra en un viaje desesperado en el que la confusión y las pulsiones marcan el paso de dos hermanos y su fobia a la muerte. EscribiendoCine dialogó con el realizador acerca de la película y el desafío de producir historias de género en Argentina.

Necrofobia

(2014)

¿Cómo surgió la idea del film?
Es un proyecto que se comenzó a escribir en 2008 y originalmente se pensó como una película de terror independiente para el mercado del directo al video, algo posible en el contexto de pocos decorados, pocos personajes, y que se pudiera hacer con producción reducida. Pasaron muchos años, derivó en muchas productoras hasta que nos encontramos con Néstor Sánchez Sotelo con quien convertimos la película en un proyecto del INCAA, y derivó en lo que es hoy una película en 3D con estreno comercial, pero en su origen fue un proyecto de los que uno impulsa cuando no hay apoyo, y pasó todo lo contrario, encontramos y mucho.

La idea de la película surgió de una hipótesis que nos parecía divertida: ¿Qué hubiera pasado si Hannibal Lecter hubiera tenido oportunidad de retroceder en el tiempo y se encontrara consigo mismo cuando era un niño? y encargarse de aquello que va a ser, porque a veces uno se arrepiente de algunas cosas que ha hecho en el tiempo y le gustaría poder modificar cosas. Sería como una historia dentro de una historia con estructura de aprendizaje, cuando un personaje aprende a ser mejor de lo que es y en este caso retrocede en el pasado y ver si se hubiera ayudado a convertirse en lo que iba a ser.

¿Por qué la decisión del 3D? ¿Filmaron con esa tecnología?
La película fue filmada en 3D y se me ocurrió porque me gustaba esto de pensar como hubiese sido Repulsión de Roman Polanskien 3D o El inquilino, y fundamentalmente luego de ver Pina de Wim Wenders, una película no efectista en 3D, en donde había una utilización del formato de manera creativa y que me pareció superatractivo. Así recuperé la fe por 3D y la narrativa, siendo que no es algo que yo elijo a la hora de ver una película. Pensé que en Necrofobia se podía introducir el formato para más que nada lograr empatía con la locura del que transita el camino. La película no es de gran presupuesto, es segunda vía del INCAA, no deberíamos haberla hecho en 3D, pero contamos con el apoyo de una empresa que se solidarizó con el film y creyó en él y pudimos desarrollar el proyecto con los recursos sin inconvenientes. Pudimos hacerlo y afrontamos eso aprendiendo mucho empíricamente, el rodaje y la posproducción fue un gran desafío, sin tener toda la información buscando datos de Google y Youtube, aprendiendo sobre la marcha para lograr un mejor desarrollo.

¿Qué película influenció directamente al film?
Sin dudas Chasing Split y Lost Highway y estéticamente no puedo dejar de mencionar a Mario Bava y Lucio Fulci, el Giallo italiano, Darío Argento, la elección de Claudio Simonetti fue una decisión que remite al cine italiano de los setenta, de impacto, amarillo, del Giallo, donde las tramas tenían esto de amores y desencuentros, de investigaciones. Hay mucho de esto. También Maniac de William Lustig y Trampa para turistas, que se hacen eco en la trama.

¿La elección que el sonido fuese un actor más de Necrofobia, fue buscada?
El diseño sonoro corre por cuenta de Pablo Isola, ya venimos trabajando con el hace tiempo, y estuvo en Hermanos de sangre. Sabíamos que era una película en 3D, y debíamos decidir si esto se iba a potenciar y si buscábamos ser efectistas, fue toda una decisión. La idea era encontrar un camino que reflejara un viaje estimulante a través de la sensación, porque si bien hay una historia que se cuenta hay una sensación para estimular. El 3D está para poner al espectador en ese lugar y el sonido potencia ese efecto. La película tiene mucho de manipuladora. No hay una morosidad narrativa, la cámara es testigo y todo está para proponer una emoción. Lo emparento, salvando las distancias, con el cine de Brian De Palma, la película lleva al espectador por donde queremos, tratamos de calibrar esto.

Hay un minucioso trabajo en la elección de la atmosfera y las locaciones, ¿Cómo pensaste y llegaste a la particularidad de Necrofobia?
Trabajamos con Walter Cornás el director de arte habitual de Farsa y con Mariano Suárez, director de fotografía habitual de Farsa, que también estuvo en Hermanos de sangre y creo que entre los tres establecimos una dinámica de trabajo creativa para este universo. La película fue escrita para ser posible, es decir que pensamos en trabajar apostando a la estética y el arte, con una impronta teatral de pocos personajes y ahí se potenció todo. Fue una decisión de producción. El valor de este film son los actores, los decorados y la estética elegida a través del arte.

Yendo ahora al protagonismo absoluto de Luis Machín, ¿fue una de las primeras elecciones? ¿Cómo se seleccionó al resto del casting?
Machín hizo un trabajo estupendo, se comprometió con Necrofobia desde el primer momento. Hay que ser muy valiente y tener apetito por el riesgo y con Luis hubo un espejo que me sirvió para contar la película. Es un trabajo de mucho riesgo porque en un país donde no hay tradición de género es muy difícil ser verosímil para muchos actores, y lograr además que se sumen a los proyectos. Esta es mi cuarta película y me enfrenté una vez más a una dicotomía porque no siempre los actores quieren asumir el riesgo, esto de jugar con el humor al límite y la risa involuntaria, es algo muy difícil. El casting que armamos es de gente muy valiente, más aún siendo una película de bajo presupuesto.

¿Por qué seguís apostando al género siendo que es tan difícil lograrlo?
Es lo que se hacer. No me lo planteo siquiera. Tiene que ver con mi naturaleza y el temor con el que vivo. Esencialmente si no tuviera miedo no tendría nada para contar. El día que no tenga miedo haré comedias románticas. El proceso de tránsito sanador de la creación de una película es lo que hago y lo que me hace bien. No tiene que ver con algo comercial, ojalá siendo de género le vaya bien, pero no tiene que ver con una búsqueda de dificultades o no dificultades, es más ser honesto con lo que uno quiere contar y saber que lo que uno está haciendo le hace bien al otro también.

El horror es tan popular no solo por el morbo de aquel que observa sino por el acto terapéutico del que ve una historia de horror y lo pone en perspectiva frente a una vida que no es tan miserable, y se puede empatizar con una historia de horror en perspectiva frente a tu propia vida. Muchos realizadores tenemos la función de retratar la realidad más allá de si es difícil o fácil y si es un buen o mal negocio. La película va a estar siempre para ser vistas y revisionadas, dan testimonio del paso por el mundo y de aquel que la contó. Esta película en un futuro va a ser vista como una voz de este momento histórico y eso le da sentido a muchas cosas.

¿Cuáles son tus expectativas frente al estreno?
Quiero que la película cumpla un rol dentro del recupero de los espectadores argentinos, si bien este es un año muy atípico en la taquilla, creo que hay una dificultad para comunicarse con los espectadores. El cine argentino no está siendo elegido y me gustaría que se diera la oportunidad de reencontrar a la gente con un cine diferente, que apuesta al género, y en este caso del terror. Me gustaría que se recuperen espectadores, no sólo por los realizadores, sino por una invasión cultural que se impone en el gusto a la hora de elegir cine. Necrofobia pretende ser una buena película para la gente, algo que entretenga, que lo haga pensar, que lo inquiete, que genere emociones para que luego pueda retener y que le sume. Es un gran entretenimiento para la gente y espero que la puedan elegir y haremos todo lo posible para que la gente lo haga.

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