Rolando Gallego
10/07/2014 13:22

Se estrenan simultáneamente dos películas del prolífico realizador Iván Fund, generador de un cine intimista que hace de la digresión, los detalles y la observación un homenaje a seres que el mainstream deja de lado sin detenerse en su riqueza. A propósito del estreno de AB (2013) y Me perdí hace una semana (2013), sus últimas películas, EscribiendoCine dialogó en exclusiva sobre cine y proceso de realización y principalmente sobre su particular manera de narrar historias.

AB

(2013)

¿Cuáles son tus expectativas frente al doble estreno de tus películas?
Estoy muy contento que ambas películas puedan estrenarse en simultáneo, como expectativa supongo que una es obvia pero no menos cierta, que las películas puedan estar en cartelera suficiente tiempo como para que la gente que sienta curiosidad o ganas pueda ir a verlas. Después me encantaría que quien vea una salga con ganas de ver la otra… porque si bien son películas muy distintas entre sí generan una resonancia que las complementa y creo que puede ser interesante para el espectador ver aparecer los mismos personajes desde planos narrativos diferentes, como eso que a veces pasa en la vida, cuando un personaje del cotidiano en apariencia secundario de pronto se vuelve protagonista.

¿Pensaste en algún momento que el estreno podría ser así?
La idea de estrenar las dos películas juntas surge un poco a principio de año luego de asistir a las proyecciones de una retrospectiva de mis películas que se organizó en el Palais de Glace, donde muchos espectadores fueron a todas o a varias de las pasadas y sentí que en el conjunto cada película funcionaba mucho más orgánicamente, como si se reflejara y refractaran entre sí, haciendo que ciertas búsquedas, formas o temas aparezcan con una contundencia que le pertenece a esa suerte de nebulosa de películas, más que a cada una en sí. Es algo así como si funcionaran como una serie involuntaria de alguna forma y más allá de los hallazgos de cada una y de ser obras en sí mismas pasaba algo de “el conjunto es más que la suma de las partes” y que dejaba en evidencia algo medular de los trabajos. En fin, de ahí que nos pareció buena idea que AB y Me perdí hace una semana vayan juntas, además personalmente siento que Me perdí hace una semana es una suerte de cierre de ese ciclo, como si fuera una especie de clausura de esa nebulosa de películas.

¿Con qué otra película tuya hubieras acompañado AB y con cuál Me perdí hace una semana?
Supongo que AB es casi una película prima de Hoy no tuve miedo.

Hablando de la tarea de dirigir, ¿te sentís más cómodo haciéndolo sólo o acompañado?
Me gusta dirigir, hacer películas, y en ese sentido no es que uno se proponga trabajar con alguien o solo, depende el proyecto y como se gesta cada película. Pero sí creo que para que realmente una codirección funcione cada director tiene que querer arrebatarle la película al otro. Solo de esa manera pueden estar los dos igual de implicados y representados por lo que están haciendo. Lo bueno de codiridigir es que luego es más divertido acompañar la película.

Junto con Santiago Loza y Eduardo Crespo han creado un lenguaje específico para el cine nacional, ¿esto fue algo pensado y dialogado o simplemente surgió de sus colaboraciones?
No sé si es tan así o en todo caso no creo que sea a uno que le corresponda definirlo. Con Eduardo nos conocemos desde antes de venir a Buenos Aires y empezamos filmando juntos nuestros primeros cortos, desde entonces que trabajamos juntos en casi todos los proyectos y con Santiago nos conocemos hace muchos años ya y también venimos trabajando juntos desde entonces, al igual que con Lorena Moriconi que fue montajista de casi todas mis pelis y de las de Santiago y con quien codirigimos una peli nueva El asombro (2014), supongo que si nuestros trabajos tienen algo en común es porque más allá de ser amigos compartimos creencias y gustos de base, aun siendo muy distintos, digamos que nos podemos reír de las mismas cosas. Pero no hay ningún plan pensado ni dialogado para conquistar el mundo del cine, tácito puede ser (risas)..

Yendo a los filmes que se estrenan, en AB la contraposición de los puntos de vista refuerza la historia desconocida por una de ellas, la del amor por la otra, ¿Cómo te decidiste por esta narrativa?
La idea de la dualidad (que no sé si es tal) era algo ya inherente al proyecto de alguna manera. La misma idea de codirigir con alguien a quien no conocés, AB surge de la invitación del festival de documentales CPH:DOX donde arman parejas de directores para que filmen algo juntos, un director nórdico y otro, digamos, tercermundista, y con una visión del cine y de tantas cosas a veces muy distante de la propia era ya una contraposición de puntos de vista. Entonces pensamos que podía ser interesante explotar justamente esta supuesta diferencia, o dicotomía y hacerla parte fundamental de la película y de la relación de los personajes y a la vez poder cuestionarlo desde dentro, desde el hacer y de hecho poner en jaque la idea, buscar el común denominador, el título en realidad sería “A entonces B” donde ningún punto es sin el otro.

¿Cómo es que dos personas tan disímiles como Araceli y Belén llegaron a congeniar tanto?
Eso es algo que me es imposible contestar, solo podría especular al respecto, de hecho al comienzo de la película ellas relatan un poco su encuentro y el inicio de su amistad y como decía anteriormente tal vez no exista tal distancia entre Araceli y Belén, quizás el “entonces” entre A y B sería la amistad, los misterios del amor supongo (se ríe).

La utilización del 3D en AB explora sensaciones que van envolviendo al espectador, ¿por qué decidiste sumar este artificio?
La idea de usar el 3D surgió un poco como experimento, el mismo origen del proyecto y la codirección ya tenía ese carácter de alguna forma, pero sobre todo me entusiasmó lo que sentí cuando probé una cámara 3D por curiosidad en un aeropuerto y al mirar por el display tuve una sensación como de ver las cosas por primera vez, como de descubrimiento, era algo casi físico, como un entusiasmo renovado de los ojos por cada cosa que la cámara mostraba. Y pensé que esa sensación, esa idea de lo ingenuo, de cierta inocencia de la vista ante esa forma, se relacionaba y dialogaba directamente con lo que les pasaba a los personajes, sobre todo al personaje de Arita, esa fascinación por el mundo. Además me entusiasmaba mucho algo del lugar de la cámara que propone el 3D, del carácter de la “presencia”, como si el plano en 3D fuera en sí un evento físico, directamente relacionado con la conciencia, mucho menos entrenada que en el caso del movimiento, de que ese volumen es una mentira.

En Me perdí hace una semana los personajes están en una continua búsqueda pero algunos no saben qué quieren, ¿por qué esta indeterminación de metas?
Si pudiera saber eso la vida sería tan fácil (risas). A la hora de escribir el guión personalmente uno no decide por los personajes, sino que los mira y los acompaña, trata de entenderlos y como le pasa a uno con la gente que lo rodea, incluso los más cercanos, uno nunca sabe realmente que sienten o que piensan, solo puede adivinar, especular una respuesta, pienso que respetar esas zonas de misterio de los personajes es la única manera de que funcionen de manera viva y sobre todo de que no sea aburrido el proceso de escritura, sino uno más que escribir la historia de un personaje, un guión, estaría desgravando decisiones ya tomadas, sin lugar para la sorpresa y el descubrimiento.

La contraposición dentro/fuera en Me perdí hace una semana es tan fuerte que se refleja también en las características de los personajes, ¿cómo trabajaron con Eduardo Crespo esta idea?
No estoy seguro de entender bien la pregunta, pero algo del sentimiento de encierro, de sentirse atrapado en los días, en lo cotidiano, atravesó el guión desde el comienzo, esta forma de melancolía que los personajes transitan y comparten, pero sabíamos que igual de importante en la historia eran las formas que encontraban de sobreponerse a ese sentimiento, de acompañarse y resistir, de encontrarse. Este dentro/fuera que mencionas es sobre todo emocional, esta impresión de que los días son muy cortos pero las horas muy largas y en ese sentido la tranquilidad de un barrio a las afueras de una pequeña ciudad de provincia puede dar una calma y tranquilidad que pueden ser perturbadoras, un silencio que a veces abruma, pero que la esperanza consigue aplacar.

¿Cómo seleccionaste para ambas películas a los actores? ¿Mientras escribían los guiones ya imaginaron a alguno de los intérpretes?
En el caso de AB, las dos protagonistas ya habían sido protagonistas de mi película anterior Hoy no tuve miedo, y tenía ganas de volver a trabajar con las chicas y de alguna forma el proyecto mismo surge de esas ganas y de querer retratar esa amistad. En Me perdí hace una semana todos los actores ya estaban elegidos antes de empezar a escribir el guión, con todos ya había trabajado antes en otros proyectos, delante o detrás de cámara, y de hecho la película en sí tiene uno de sus gérmenes originarios en una noche volviendo de una jornada de rodaje de Hoy no tuve miedo, donde había participado “Michi”, de pronto en medio del viaje el empieza a cantar la canción que aparece en la película.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
Estoy trabajando en un proyecto de ciencia ficción que espero poder filmar este año, por ahora el título es Pisadas en terreno blando y en otra historia también de tono fantástico pero esa más a largo plazo.

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