Juan Pablo Russo
18/05/2014 15:04

Bohemia (2014) es la ópera rock del vanguardista Leo Damario (Olympia, 2011; Palmera, 2012) que acompaña la reedición del disco Bohemio de Andrés Calamaro. En Bohemia se narra el derrotero de una estrella de rock (Carla Quevedo en el rol de Andrés Calamaro) que, tras la muerte de Luis Alberto Spinetta, se interna en lo más profundo de la noche para crear su gran obra. En una charla exclusiva con EscribiendoCine, realizador y actriz confiesan como fue la experiencia de trabajar en una película tan radical.

Bohemia

(2014)

¿Leo por qué la decisión de que el personaje de Andrés Calamaro sea interpretado por una mujer?
Leo Damario: Entre los años 1550 y 1620, dentro de lo que se conoce como el teatro Isabelino, estaba penado por la ley que los roles femeninos fueran interpretados por verdaderas mujeres. En su defecto, eran jóvenes quienes practicaban a la heroínas de William Shakespeare. Es el machismo imperante de la dramaturgia desde antaño. Basta con retroceder aún mas lejos a la época de los juglares, donde las representaciones de los actantes estaban en manos de los narradores masculinos. Hoy en día sigue, para mí, cierto idilio con las figuras masculinas del cine nacional por sobre las actrices. Me gusta como respuesta al mainstream que un rol que podría haber interpretado Leonardo Sbaraglia lo interprete una mujer. Luego vi que esta respuesta también conversaba como pareja del disco y me causó gracia. Si un álbum musical es de género masculino, me parecía bien que una película sea femenina. El mundo es hombre, pero la vida es mujer. Y es la vida bohemia el milagro inexplicable que estamos, de algún modo superfreak, tributando.

Carla Quevedo interpreta a un alterego de la estrella de rock hermafrodita. Una bohemia, una libertina romántica. Viste que por momentos es hombre, pero es una suerte de comic, de cartoon, de dibujo en blanco y negro sin terminar. Para mí es un ser en extinción. Fue un rol difícil que Carla se lo tomó con hidalguía, siempre fue mas a fondo totalmente comprometida y emocionada con la obra. Sin ella no hay Bohemia. Su performance es de excelencia.

¿Cómo trabajaste la narración del film teniendo en cuenta que está inspirada en el disco?
Leo Damario: El guión se trabajó un año completo, de muchas re escrituras, versiones y tiempos. Con Andrés fuimos delineando el periplo, mientras yo me encargaba de armar un guión de cine. Fue muy complejo en sus tres etapas. Pre, rodaje y post. La trilogía de clips colaboró para explorar, para la búsqueda de un universo estetico. Incluso para formar el cast que tuvo su proceso muy intenso también: no fue fácil encontrar a la Bohemia adecuada.

Luego es que con mi asistente de dirección, Ariana Coler, terminamos de darle el carácter cinematográfico a la duración de las escenas. Después, como siempre pasa, en la situación de montaje te encontras con muchos caminos para el film. De Bohemia hicimos tres versiones, una de 60 minutos, otra de 200 minutos y esta que es la que condensa y equilibra a la obra en su totalidad que es la oficial. Quedó mucho material y situaciones fuera del film. Es una ópera rock, retrata el derrotero de la épica de componer música popular y por eso su ligazón con cierta solemnidad del cine clásico americano. Estructuralmente me lanzo a la narración más clásica, a la historia de amor; y desde ese punto de vista quizás sea mi película más clásica. Desde hace un tiempo que estaba trabajando en un guión de una película de acción muda. Era parte de mi imaginario experimentar mi cine dentro de ese cine. Llevar las canciones a episodios, trabajarlas desde la lyrica y no desde lo musical a la hora del guión. Cada canción representa una suerte de tomo, de capitulo de un comic.

Muchas veces este tipo de películas terminan siendo una suerte de videoclip larga duración. ¿Que metas te fijaste para no caer en ese lugar?
Leo Damario: La música de Bohemia, creo que es la banda de sonido mas cinematográfica (y menos pop) de toda mi filmografía. Ese fue un gran trabajo de Fabián Jolivet, amigo de Andrés, que generó los climas musicales de toda la secuencia de “Camboya profundo”. Nunca trabajé con arreglos instrumentales tan complejos.

Lo cierto es que uno no se fija metas cuando hace una película porque la película es la que va transformarse sola y va transformando a uno como cineasta, pero creo que primero y principal pensé en trabajar con un cast fuerte, y pisar fuerte en los elementos cinematográficos cuando aparecían las canciones, encausarme en planos secuencia (incluso exactamente milimetrados), y todo tipo de recursos. Acá, contrariamente a lo que hice en películas más irreverentes en cuanto al lenguaje, como en Olympia, todas las decisiones estaban ineludiblemente en función de la narración.

También está mi obsesión por hacer una pelicula del estilo de American Pop. Y mi fascinación por El Séptimo Sello de Ingmar Bergman o la admiración por Leonardo Favio y su pelicula Aniceto, que desde que la vi en cine siempre me embriago su forma narrativa y estética. El azar hizo que una de las cabezas de equipo de fotografía de Aniceto, sea el director de fotografía de Bohemia. Un lujo, para mi fue todo un sueño cumplido trabajar con alguien tan cercano al ultimo aliento cinematográfico de un héroe nacional como Leonardo Favio, como Jorge Dumitre. Todo el cine de Favio se convirtió en un aliado estético importantísimo para esta obra.

¿Carla qué te pasó a vos cuando te propusieron componer a una suerte de Andrés Calamaro para la película?
Carla Quevedo: Me pareció una locura y no dudé ni un segundo en aceptar. En la industria del cine abunda el "type casting", esta manía de llamar a los actores una y otra vez para que hagan de ellos mismos, o repitan ese personaje que tanto les funcionó. Me pareció un desafío enorme y me excitaba la idea de atravesar un viaje totalmente ajeno a mi. Además, de casualidad absoluta, hacia tres semanas que no paraba de escuchar Bohemio en repeat... Andrés es uno de los músicos que más admiro. Soy una persona de palabras, la música en general me entra por las letras, y con la de Calamaro siempre tuve una relación muy estrecha.

¿En que te basaste para la construcción del personaje?
Carla Quevedo: Creo que desde el guión estaba bastante claro, me vi todos los vídeos habidos y por haber de Andrés (clips, entrevistas, grabaciones, vivo, etc) y estudié un poco su andar, sus gestos, sus marcas registradas... Sin embargo en ese punto me sentía un poco una imitadora de ShowMatch. Creo que el personaje cobró vida propia y se transformó en Bohemia (que es y no es Andrés, que es un músico en particular y a la vez todos los artistas, que no es hombre y no es mujer) luego de una tarde que pasamos con Andrés y Leo, comiendo un pollo a la parrilla, leyendo, viendo videos en Youtube, y hablando de todo menos de la película en sí. Conocer detalles y anécdotas de la vida de Andrés, sumergirme en el significado de sus letras, me ayudó a comprender el viaje y el destino que perseguía mi personaje. Dejé de querer imitarlo a él y empecé a sentir que yo era un músico de rock.

¿Qué tuvo de distinto haber trabajado en una película de este tipo?
Carla Quevedo: ¡Todo! Jamás había hecho una película muda y me daba mucho miedo. Como decía, conecto con la palabra, siempre es el texto el que me hace conectar con las emociones y temía que al no tener nada que decir, no me pasara absolutamente nada... Y sin embargo fue todo lo contrario. Leo es un gran director, que me dió toda la libertad creativa del mundo, que más que limitarme en un set, me siguió descubriendo el mío propio. Además al no haber diálogos, existía la posibilidad de dirección en toma, era casi un cerrar los ojos y dejarme llevar por lo que me iba dictando la voz de él. Me gusta que, tanto para mi al hacerla como para el espectador al verla, la película deja de ser "película" y se transforma en experiencia, en un recorrido. Lo más interesante es cómo te hace sentir y cómo te estimula mientras la estas recorriendo, y las cosas que te deja en la cabeza una vez que terminó.

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