Juan Pablo Russo
27/03/2014 17:43

Desde este jueves puede verse en los cines Gaumont - Espacio INCAA Km 0 y Cosmos-UBA Tan cerca como pueda (2012), ópera prima de Eduardo Crespo estrenada en la Competencia Argentina del 27 Festival de Cine de Mar del Plata que, según el propio realizador, intenta retratar ese pueblo entrerriano donde nació y vivió tanto años. "La película refleja un poco lo que me pasaba a mí en aquel momento, mis dudas acerca de mi identidad, de quién era o quién podía llegar a ser en un futuro", dice en una charla con EscribiendoCine. Además nos adelanta 12 casas, la ficción codirigida con Santiago Loza que debuta este lunes en la TV Pública.

Tan cerca como pueda

(2012)

¿Qué te llevó a filmar Tan cerca como pueda?
Mi idea en un principio era retratar a mis familiares y seres queridos. Como si fuera un registro antropológico, como quien desea inmortalizar un momento con una foto. Poder acercarme a ellos con la confianza del que da un abrazo o del que le da la mano a su acompañante. Y en ese momento sentí que la ficción, y el hecho de planear un rodaje que nos reúna un tiempo determinado, era la única forma y la excusa perfecta para poder acercarme a ellos. Además, Tan cerca como pueda, es mi intento de retratar ese pueblo donde nací y viví tanto años.

La película está en un registro que mezcla la ficción con lo documental. ¿Cómo lo trabjaaste narrativamente?
En el caso de Tan cerca como pueda, el guión parte de notas que fui tomando a lo largo de varios años, de situaciones que me conmovían y de las cuales necesitaba dejar registro porque sentía que algo estaba cambiando en mi forma de verlas. Y así fue como empecé a escribir el guión. Luego recibí el apoyo de Hubert Bals Fund, quienes se interesaron en mi proyecto, y gracias a ese aporte pude terminarlo y encarar el rodaje.

Después, a la hora de filmar, el guión no es algo que respeté a rajatabla, sino que me sirvió como apoyo para no desviarme. Me interesaba que uno viendo la película no supiera hacia donde puede dispararse, que escena puede continuar, algo que les pasa también a los personajes. No quería dar toda la información, sino que uno vaya creando el relato dentro de su cabeza.

Mi búsqueda estuvo siempre enfocada en encontrar esas grietas dentro del relato donde la verdad se filtrara, en un gesto, en un tono de voz o en una mirada. Dejar un registro de esas personas y del paso del tiempo sobre sus cuerpos. Esta es la forma que fue encontrando la película, o más que la forma, la necesidad.

¿La falta de rumbo que marca la película no es un estigma de la juventud sino también de la gente a la comúnmente llamamos adulta?
Me gustaba la idea de emparentar las dos historias, espejarlas. Daniel (adulto) y Giovanni (joven) transitan por los mismos espacios. Uno en la búsqueda de un horizonte y el otro en el camino contrario, de vuelta, para repasar lo ya recorrido. Pero además se cruzan en otras zonas, de dolor, de soledad, de tristeza. La falta de rumbo no es algo que esté ligado a cierta edad, todos en algún momento, o en varios, nos sentimos perdidos. La película refleja un poco lo que me pasaba a mí en aquel momento, mis dudas acerca de mi identidad, de quién era o quién podía llegar a ser en un futuro.

Uno no puede dejar de relacionar tu película con la obra de Iván Fund, que acá realiza cámara. ¿Se ven como parte de un nuevo movimiento cinematográfico?
Con Iván somos amigos hace muchos años, compartimos gustos y una mirada sobre las cosas. Yo trabajé en casi todas sus películas y soy un gran admirador de su obra. Trabajamos y reflexionamos mucho en el proceso de desarrollo de cada película y creo que las películas de alguna forma dialogan entre sí. Atraviezan cierta nostalgia de aquel pueblo de cual nos fuimos. Pero no siento que eso sea un movimiento en sí, encasillarlas sería como ir en contra de las mismas películas, que tienden a ser libres.

¿Esas búsquedas estéticas y narrativas que los unen en la búsqueda de una estética diferente de donde provienen? Porque a priori uno la podría asimilar al origen entrerriano de ambos
No creo que tenga que ver con el origen. Uno va encontrando la forma a medida que avanza. Mi película en parte es sobre una búsqueda. Una búsqueda de una mirada. Yo sentía que necesitaba volver a mi pueblo y hacer esa película porque no había nadie que la pudiera contar de la misma manera. La película revela mi mirada sobre ese pueblo, sobre esa gente, sobre esos espacios que tantas veces recorrí. Necesitaba filmar porque sentía que algo en mi forma de ver las cosas estaba cambiando.

Muchos dicen que este tipo de cine no cuenta una historia propiamente dicha. ¿Cuál sería tu respuesta?
Hay miles de formas de contar una historia. A mi me interesaba despojar la película de información, para que el relato se vaya armando escena tras escena, como si estuvieramos viendo una serie de cuadros o de fotos. Así como los personajes no tienen un rumbo cierto, nosotros como espectadores, tampoco sabemos hacia donde se dirige la película y cada imagen que se sucede es como si descubriéramos algo por primera vez. Esa pureza con la que miran los niños.

Estás dirigiendo junto a Santiago Loza “Doce casas, historia de mujeres devotas”, la tira que saldrá por la TV Pública a partir del 31 de marzo. ¿Qué nos podés adelantar?
Vengo trabajando hace muchos años con Santiago, en muchas de sus películas, aparte somos amigos y eso hace que el trabajo sea realmente un disfrute. A pesar de todo el trabajo que significa una producción tan grande, algo que para nosotros era un terreno inexplorado, las 12 casas construidas en sets, el trabajo con técnicos del canal a los que no conocíamos y un nuevo lenguaje que nos invitaba a corrernos de ciertas limitaciones establecidas por el cine o el teatro, el proceso fue de mucho placer y un gran aprendizaje. Además fue increíble haber trabajado con un elenco formado por más de 40 actrices y actores consagrados de la tele, el cine y el teatro independiente. Y con un equipo de gente entrañable detrás de cámara.

Próximos proyectos…
En esta nueva edición del BAFICI estaré participando con el proyecto de mi nueva película titulada Crespo o la continuidad de la memoria en la sección BAL 3 Puertos Cine. Un espacio de reflexión para directores donde trabajar con otros pares en el desarrollo de la película acompañado por un grupo de tutores y otras personalidades del cine que van a acompañar a la película en la etapa de su creación.

Además, en el BAFICI además se podrá ver Si je suis perdu, c'est pas grave dentro de la competencia argentina, película dirigida por Santiago Loza a partir de un workshop que dictamos en Francia, para Les Chantiers Nomades. En la cual, aparte de ser el productor, hice la fotografía y la cámara.

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