Juan Pablo Russo
23/02/2014 18:08

Protagonizado por Osmar Núñez, Moro Anghileri y Federico Luppi llega a los cines argentinos este jueves La Corporación (2012), film de Fabián Forte, estrenado en el 27 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en el que los diversos géneros cinematográficos se superponen para armar un relato extraordinario que puede ser leído tanto como un drama o una comedia, thriller, fantasía o el más puro realismo. En exclusiva su realizador charló con EscribiendoCine.

La Corporación

(2012)

La Corporación cuenta la historia de Felipe Mentor (Osmar Núñez), un empresario de cincuenta años de edad. Su empresa se encuentra en ascenso, a punto de firmar un acuerdo con una prestigiosa firma. En lo personal, Felipe está casado con una hermosa y encantadora mujer llamada Luz (Moro Anghileri), quien parece ser la mujer perfecta. Ella ejecuta sus deseos más íntimos y se muestra ante Felipe perdidamente enamorada y feliz. Esto se debe a que Luz trabaja para una firma llamada Mundo a Medida, corporación que hace que los sueños y anhelos de las personas se transformen en realidad. El servicio de Mundo a Medida proporciona profesionales que dan al cliente la relación humana que ellos necesitan. El matrimonio de Felipe es un servicio privado que él mismo paga y gestiona.

¿Qué te llevó hacer una película como La Corporación?
Pensar en como nos llevan a creer que la felicidad se obtiene con el dinero, consumiendo y teniendo comodidades, pareciéndonos a “ideales” de belleza de la TV o el cine, e intentando vivir situaciones y amores propios “ficcionalizados” en telenovelas. Muchos creen que esos son los ideales de vida. En la película, La Corporación te brinda lo afectivo, las relaciones que no pudiste tener dentro del mundo individualista que plantea la historia. Pero esas relaciones “controladas” por sus clientes “controlados”, son plásticas, idealizadas y vacías. A su vez el personaje principal (Felipe Mentor) tiene un fuerte anclaje en mí, ya que él apostó mucho a su carrera, dejando de lado cuestiones básicas, como formar una familia, tener hijos. Esta sumatoria de ideas y conceptos hicieron que nazca el guión.

¿La considerás como una película social a pesar de trabajar sobre los géneros cinematográficos?
Creo que lo fantástico es un terreno amplio para criticar el mundo en el que todos vivimos. Desde la literatura hemos aprendido que es un género anclado en la imaginación, pero con fuertes dosis sociales.

Hablando de géneros ¿Dentro de que género la encuadrarías vos?
Es una mezcla de géneros, pero a mi modo de ver tiene un anclaje fuerte en lo fantástico, más allá que tiene muchos momentos dramáticos, como también ironía y suspenso. Al menos esto es lo que me dice la gente que la ve.

La película tiene un aire al cine de David Fincher y a la literatura de Ray Bradbury, ¿te sentís influenciado por la obra de estos autores?
Creo que me siento influenciado por los temas universales que ha propuesto el género fantástico a lo largo de la historia. Y el presente en el que vivimos hace que cobre vida con más fuerza los que muchos autores ya venían proponiendo sobre nuestro futuro. Mis influencias son experiencias personales, referentes y vidas cercanas de las que soy testigo. Como también los diarios y la manera en que la gente pretende encontrar la felicidad.

¿Ves cine o sos de aquellos directores que no ven nada?
Veo mucho cine. Creo que pasé la mitad de mi vida en salas de cine. Hasta trabajé en un video club muchos años, en donde el material estaba a mi alcance, cuando no existía Internet- Cuando era más joven veía entre 3 y 5 películas por día (cuando tenía el tiempo obviamente). Luego el academicismo hizo que devore las películas desde una visión más “analítica”. Por suerte eso se convirtió en trabajo y me dediqué a escribir y dirigir películas como también a trabajar de asistente de dirección. Hoy día entre tantos rodajes y películas inconclusas en las que trabajo, me ha llevado a dejar de ver tantas películas y con suerte veo una por dia. Seguramente muchos dirán que una película por día es una locura, pero con los números que he manejado anteriormente , siento que estoy menos visionador.

Durante mucho tiempo trabajaste en cine pero desde diferentes lugares, incluso dirigiendo por fuera del sistema. Toda esa experiencia acumulada fue como una escuela para poder empezar a filmar por tu cuenta.
Claro que si. La escuela de cine me dio fundamentalmente teoría, pero la práctica la busqué por mi lado. Desde el 93 que vengo escribiendo y produciendo cortometrajes, series, películas independientes. Si ves mis primeros cortos, todos tenían influencias del género fantástico y el terror. Con el tiempo empecé a buscar historias que me permitan disfrutar al contar, o historias que tengan un mensaje claro e interesante para mi. Volviendo a la experiencia, fue fundamental como realizador haber producido películas propias y trabajar en más de veinte películas comerciales como asistente de dirección. Las horas de vuelo que tengo han hecho que me especialice en el oficio, y aprender así en lo que es posible y lo que no dentro de nuestra industria nacional.

¿Es casual o es la ilógica del sistema que este año se hayan podido ver dos películas tuyas en los cines? La otra es Malditos sean! (2011) codirigida con Demián Rugna.
Es casualidad y suerte. Pero también hay un resultado de muchos años de esfuerzo y lucha por dedicarme a este oficio, al cual amo. Creo que este año crecieron muchas semillas que vengo plantando.

El cine de género fantástico no es muy trabajado en Argentina, ¿por qué creés que sucede esto?
Creo que hubo mucho tiempo, más de veinte años, en donde tampoco fue estimulado por el INCAA. Desde el año 84, no se estrenó en nuestros cines ninguna película de género terror, hasta el 2006. Proyectos que no han sido aprobados pues al género fantástico y de terror se lo ha considerado como un género menor. Ha pasado eso en otros países con la literatura fantástica por mucho tiempo. A su vez el mismo público no sabía que había un cine nacional de terror. Hoy se destapó la olla y creo que esa presión hizo que los cineastas hoy trabajen este tipo de cine que muchos creían que era propio del cine hollywoodense. Nadie dijo eso, por lo cual aquí tenemos derecho a hacer este tipo de cine. Obviamente con otras infraestructuras de producción y otras historias como también distintas maneras de vida. El Festival BARS demuestra cada año como crece el cine de horror argentino y hoy día ya han sido muchas las películas estrenadas en salas comerciales, de género horror. Hay gran cantidad de cineastas que apuestan a este tipo de películas y los comités de selección del INCAA han cambiado y ahora son miradas más modernas, que apoyan un cine distinto.

¿Ves una reticencia de la crítica hacia el cine de género local, sobre todo de aquel sector amante del cine minimalista donde no sucede mucho?
Creo que cambian los cineastas como también los críticos. Hay miradas distintas en ambos “lados” por así decirlo. La crítica no es dura con el cine de terror excepto casos determinados. El cine de terror crece de a poco y no considero que hoy sea mal visto como sí lo fue hace años atrás. Claro que aún tenemos ecos de esos años, pero siento que la sangre joven avanza y la manera de ver las cosas se desarrolla para mejor.

¿Estás con nuevos proyectos?
Si, estoy con varios proyectos. Varios guiones por presentar al INCAA, en su mayoría de género fantástico. Y recientemente terminanos de rodar en co dirección con Nicanor Loreti (Diablo, 2011) Socios por accidente. Nuevamente adentrándonos en el terreno comercial. Estamos muy felices.

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