Juan Pablo Russo
29/11/2013 17:03

Dentro del 3 Ciclo de Cine Chileno Contemporáneo en Buenos Aires, que se realiza en Buenos Aires entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre, se presentará por primera vez en el país El Tío (2013), película de Mateo Iribarren, que recorre la vida de Jaime Guzmán, mano derecha de Augusto Pinochet, cuya particularidad recae en que está protagonizada Ignacio Santa Cruz, sobrino de Guzmán.

El Tío

(2013)

Jaime Guzmán fue senador y asesor del gobierno de Augusto Pinochet, artífice de la Constitución de 1980 y líder fundador de la línea más conservadora de la derecha chilena, el partido Unidad Demócrata Independiente (UDI). EN 1991, fue asesinado por el grupo de extrema izquierda Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).

¿Por qué decidieron llevar un personaje tan controvertido como Jaime Guzmán primero al teatro y después al cine?
Ignacio tenía la obsesión de interpretar a su tío y hacer una obra de teatro en primera instancia sobre trozos de su vida. Después de muchas dificultades la pudimos hacer. Al principio ningún actor quería participar sin siquiera haber leído la obra. Mencionabas el nombre de Guzmán y te decían que no. Además como estaba involucrado el sobrino pensaban que era un homenaje. Así que tuvimos que salir a explicar que no era un homenaje sino un enfrentamiento con ese personaje.

¿Ignacio como fue la experiencia de interpretar a un personaje tan polémico que además era tu tío?
Poderoso. Durante la obra de teatro fue muy angustioso por la resistencia que había pero también muy emocionante. Ha sido un viaje largo que ha removido bastante el escenario familiar con algunos costos personales, pero con buena comunicación, buen diálogo, con resistencia al dolor, tratando de controlar la realidad. Pero el impacto social fue mucho mayor con la película que con la obra de teatro.

¿Fue una experiencia catártica?
De alguna manera sí. Mucha gente me ha dicho que fue como un poco de psicoanálisis pero fue un viaje súper interesante, arriesgado, de exponer la realidad también.

¿Hubo controversias tras el estreno?
Los medios se cerraron a nosotros y no se produjo el debate que nosotros queríamos producir. Hubo público, buenas críticas y todo, pero faltó el impactó que nosotros queríamos, puesto que los medios se cerraron a la difusión de la obra. Entonces Ignacio dijo vamos por la película.

¿Pero la película no es la transposición directa de la obra sino una versión completamente diferente?
La puesta fue tan pintoresca y aventurera que se nos ocurrió hacer la película en varias capas. Una capa Guzmán, otra capa el teatro y otra la vida real. Poner a un personaje real como Guzmán también nos obligaba a nosotros a bajarnos a tierra para estar en igualdad de condiciones.

¿Y ahí se generó la polémica?
Ahí sí tuvimos el impacto que estábamos buscando. Inmediatamente reaccionó la élite de la derecha tradicional y publicaron una carta que llevaba por título “Ante una película infamante” y se formó el diálogo.

¿Por qué creen que el debate se abrió con la película recién y no antes?
Porque ellos sabían que era de un impacto mucho mayor. Ellos nos hicieron la campaña de prensa en realidad. Al publicar esa carta a nosotros nos sirvió mucho. La carta está firmada por el actual Ministro del Interior, el Presidente de la Cámara de Diputados, un Senador y tres políticos.

¿Y los salas cinematográficas como reaccionaron ante esta embestida del gobierno?
La bajaron rápidamente. Alcanzamos estar un mes y algo en los cines aun teniendo bastante público. Ahora estamos trabajando en dos frentes. Llevarlas a las universidades y ponerla en cines alternativos que no son de las grandes cadenas que también están comprometidas con el gobierno. Y esperar que gane Bachelet para reestrenar.

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