Emiliano Basile
Constanza Tagliaferri
26/11/2013 15:46

La directora brasilera Lucía Murat, estrena el próximo jueves en Buenos Aires su último film Memorias cruzadas (A Memória que me Contam, 2013), película que habla sobre su pasado militante y la figura de Silvia Vera Magalhãe. En ella narra en dos temporalidades lo sucedido en la dictadura militar de 1968, cerrando el círculo con el pasado reciente de su país.

Memorias cruzadas

(2013)
8.0

¿Cómo surge la idea de la película?
La película es un proyecto que tenía hace muchos años. Es un homenaje a la militante brasilera Silvia Vera Magalhãe, una persona muy importante para mi generación pero que al mismo tiempo no ha sobrevivido a la situación de tortura, de exilio. Ha estado internada en hospitales por salud, y nosotros íbamos a verla y hablábamos de la situación del país. Siempre tuve la idea de hacer una película sobre gente que hablara sobre todo lo que pasó en el entorno de un hospital. Una vez que ella fallece se me ocurre hacer este homenaje a su figura. Ya estaba en la idea original que ella no aparezca en escena y la gente hablara a su alrededor.

Y en cuanto a la estructura de la película ¿Cómo surge la idea de articular pasado y presente?
Escribí el guión con Tatiana Salem Levy que es hija de mi generación, una escritora muy talentosa. Ella aportó esta visión interesante del personaje joven en la historia. No era la idea, pero se fue imponiendo en la película a medida que fue avanzando. Ahí surgió que el personaje aparezca siempre joven, siempre lindo, y la idea de plantear la película desde la memoria. Trabajamos con la improvisación y fue adquiriendo cierto lirismo que termina siendo lo que le da tanta emotividad al film.

Hay una visión particular sobre el pasado
Es más una película de hoy que una película acerca del pasado. Trata de cerrar desde el ahora lo sucedido en la dictadura del 68, culmina un proceso, traza un puente entre generaciones. Nosotros no éramos víctimas de lo sucedido. No somos héroes, nosotros luchamos, como cualquier ser humano. Es una visión desheroizante del pasado.

¿Cómo fue incorporar a Franco Nero a la película?
Yo quería trabajar con la violencia en Europa. Ellos tenían los mismos ideales que nosotros pero vivían en democracia, era diferente. En Brasil había un grupo muy fuerte de italianos de mi generación. Y yo quería un personaje que representase ese grupo, esa visión. Quería que fuera un italiano y no un brasilero hablando con acento italiano. Franco Nero tiene una historia muy interesante porque aparte de ser Django, trabajó con Luis Buñuel, con Fassbender, una parte de su carrera que no se conoce. Por eso me imaginé que podía hacer una película latinoamericana y un productor inglés lo contactó. Es muy profesional en su trabajo, muy simple.

La película es una co-producción con argentina ¿Cuál fue tu experiencia?
Muy buena. Felicitas Raffo y Julia Solomonoff le dieron una contribución muy buena a la película. Han traído toda la experiencia de Argentina, una mirada muy diferente. Han construido con el departamento de arte, queríamos trabajar con agua, con transparencias, y ellos han logrado una estética junto con la fotografía muy interesante.

¿Qué podes decirnos sobre el cine latinoamericano?
Me interesa mucho la camada de nuevos realizadores que están surgiendo, así como el trabajo que hay sobre la identidad en las producciones.

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