Juan Pablo Russo
23/08/2013 15:31

Ariel Borenstein y Damián Finvarb son los responsables de En obra (2013), película centrada en Carlos Fuentealba, docente asesinado en abril de 2007 durante una manifestación popular en Neuquén. "No naturalizamos que a la lucha de los trabajadores se le conteste desde los distintos gobiernos con la represión, y mucho menos que termine en la muerte de compañeros", dicen los realizadores en una charla con EscribiendoCine.

En obra

(2013)

¿Qué los motivó a filmar un documental sobre Carlos Fuentealba?
No naturalizamos que a la lucha de los trabajadores se le conteste desde los distintos gobiernos con la represión, y mucho menos que termine en la muerte de compañeros. Queríamos hacer un trabajo que sirva para la lucha por Justicia por Fuentealba y que, al mismo tiempo, rescate la memoria clasista de Carlos.

¿Cómo fue el proceso de rodaje?
Fue bastante rico. Incluyó cuatro viajes de trabajo a la ciudad de Neuquén, uno a Piedra del Águila, otro a Bariloche para entrevistar a Germán, hermano de Carlos. Encontramos muy buena disposición en los trabajadores de los medios de la zona, tanto audiovisual como escrita, para acceder a material de archivo. Al mismo tiempo, mientras avanzábamos en las entrevistas, nuestro enfoque se enriquecía con militantes de la clase trabajadora que protagonizaron conflictos muy ricos, marcados por la democracia obrera.

Ustedes decidieron construir un retrato más amplio de Fuentealba a lo que uno puede esperar a priori que es una película que focalice más sobre el asesinato y no sobre su vida militante. ¿Esta idea estuvo siempre en mente o al investigar encontraron una faceta mucho más atractiva que ese momento especifico?
Nos parece que desde nuestro ángulo de echar luz sobre el Carlos militante se abarca la lucha contra la impunidad, que no escinde las dos cosas. En cambio, veíamos que anteriores trabajos –por ejemplo los realizados por la anterior conducción de ATEN- eran unilaterales, se limitaban a rescatar a Carlos en tanto docente. Para nosotros hay una unidad entre el Carlos luchador docente que cae asesinado por el gobierno de Sobisch y el que se acerca a la militancia impactado por la experiencia de los obreros de la construcción. Cuando comprobamos que sus compañeras de escuela y amigos de distintos ámbitos, decían que Carlos había participado del corte en Arroyito a pesar de haber estado en contra de la medida que opinaba que los exponía a la represión de Sobisch, que en ese momento era el candidato a presidente de Macri; entendimos que ese disparador unía los distintos momentos de Carlos. No se puede explicar al Fuentealba que se pone a la cabeza del repliegue exponiéndose a la represión pese a haber votado en contra de lo propuesto por la dirección del sindicato, sin ahondar en la experiencia clasista de la UOCRA en la que se formó que tenía a la democracia obrera como principio.

En obra se basa mayoritariamente en el formato de entrevistas actuales y cuenta muy poco material de archivo. ¿Fue dificultoso armar una biografía documental cuando no existía otro registro sobre su vida más que el testimonio de quienes lo conocieron?
Hay material de archivo valioso de Carlos como fotografías de él en tensas asambleas de la UOCRA, en la que entre otras tareas que tuvo fue la seguridad de Alcides Christiansen, secretario general del gremio hasta que a fines del ’91 el servicio de la dictadura Gerardo Martínez intervino el gremio a través de otro servicio, Raúl Leiva. También fotos de él con sus compañeros “administrativos de la UOCRA”. Pero es cierto, que no hay mucho material sobre Carlos porque era un compañero de perfil bajo. Sí, hay riquísimo material de archivo de los procesos que lo formaron y a los que él aportó como el de la construcción, la lucha de los desocupados en los ’90 y la lucha docente. La calidad de los trabajadores militantes entrevistados, tanto de la construcción, desocupados como docentes, hace que las entrevistas, ordenen el relato.

La segunda línea de acción de la película se mete con la impunidad con la que se mueve el ex gobernador Jorge Sobisch e incluso el policía que lo mató. ¿Se sintieron amenazados en algún momento por el poder político?
Si bien la movilización no alcanzó para que cayera Sobisch, si logró que quede relegado políticamente. Sin embargo, lo reemplazó Sapag, afín al kirchnersimo, que blanqueó la impunidad de Sobisch a tal punto que en el 2011 participó de internas en el Movimiento Popular Neuquino, estructura que siguen compartiendo. Como mostramos en la película, Sapag también estuvo con Sobisch cuando en el 95 metieron presos a Christiansen y Panario por luchar con los desocupados por trabajo. Era ministro de gobierno de Sobisch. Pese al pacto de impunidad, la movilización no deja lugar para evitar que se realicen y difundan películas como esta.

En un momento hubo un rechazo a la película de organizaciones docentes ¿Qué creen que les molesta?
Particularmente les molestó a las agrupaciones ligadas al sector de Guagliardo y Grisón que dirigían el gremio en el proceso en el que asesinan a Carlos. Entre los trabajadores siempre hay posiciones distintas pero hasta esta película sólo se conocía la de ellos, ligada a la dirección de Ctera, que aisló en el 2007 la lucha neuquina. Este año un nuevo conflicto docente, ya con otra dirección de ATEN que ganó el gremio por amplio margen, también una larga lucha de los docentes neuquinos no fue apoyada por Ctera. En la película demostramos que Carlos estaba en contra de la salida que en el 2007 querían darle al conflicto y también reflejamos el debate sobre la salida “sindical”, que se dio tras la muerte de Carlos, sentándose a negociar con el gobierno asesino. Son debates duros pero que se dieron y dan en la realidad. Creemos que en la película sentamos posición pero no descalificamos ni ridiculizamos a quienes piensan distinto. En cambio, en anteriores videos sobre Fuentealba se manejaba la hipótesis que Fuentealba había muerto ya que las fuerzas represivas lo confundieron con Guagliardo, el entonces dirigente de ATEN. Ese ángulo es una canallada porque Fuentealba fue asesinado por exponerse ayudando a compañeras y compañeros, eso le terminó costando la vida en manos de la represión de Sobisch. A tal punto habían tratado unilateralmente la figura de Carlos, que Alcides Christiansen, compañero de Carlos de toda la vida, y preso político en los ’90 por el gobierno de Sobisch, fue dejado afuera de las audiencias del juicio por la muerte de Carlos por tener diferencias con la anterior conducción de ATEN y la Ctera.

En cambio, la película fue muy bien recibida por gente de la actual conducción de ATEN, en pre estrenos que hicimos en Santa Cruz, en Tierra del Fuego, en Quilmes. En todas, incluida en Neuquén, el debate fue rico.

¿Por qué suponen que no quiso aparecer en los testimonios Sandra, su mujer?
Con Sandra Rodríguez tuvimos una reunión en la que expusimos nuestro proyecto y enfoque. Quedó en darnos la entrevista pero después se negó a atendernos con distintas excusas. En el último viaje que hicimos a Neuquén, nos dijo por mensaje de texto que no le interesaba aparecer en esta película, decisión que respetamos. Obviamente, la entendemos en el marco de su adhesión política con la anterior conducción de ATEN y la Ctera.

¿Qué piensan que va a pasar ahora con En obra?
Que va a despertar el interés y el debate entre trabajadores, estudiantes y artistas interesados en las luchas sociales. Y que más allá de que guste más o menos, o se acuerde más o menos, va a ser valorada como un aporte a la memoria de Carlos y a rescatar experiencias clasistas.

¿Consideran que hacen un cine militante?
Consideramos que hacemos cine político, desde los trabajadores enfrentándonos a una visión del mundo formada desde los grupos económicos, pero también desde el estado –y gobierno- capitalista.

¿Este tipo de cine puede cambiar la visión de los hechos o es algo utópico?
Los hechos los cambian las luchas populares. Y nosotros inscribimos esta película en ese marco. La consideramos una herramienta que pueda servir para nuevas peleas. Que por lo pronto empiezan por Cárcel a Sobisch, Justicia para Fuentealba y porque de una vez se de lugar a los reclamos de los docentes y los trabajadores que se levantaron ese 4 de abril del 2007 y que siguen pendientes.

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