Juan Pablo Russo
21/08/2013 17:54

Luego de una exitosa carrera en el mundo del cortometraje María Florencia Álvarez debuta con el largo Habi, la extranjera (2013). Protagonizado por Martina Juncadella y Martín Slipak el film, que tuvo su premiere en la última Berlinale, focaliza sobre el tema de la identidad de una adolescente del interior que se ve fascinada por la cultura islámica. "El objetivo era transmitir como viven ciertas personas el islam en Buenos Aires y vivir cierta cotidianidad desde eso", dice la realizadora a EscribiendoCine.

Habi, la extranjera

(2013)

Contános como fue el proceso hasta llegar a concretar Habi, la extranjera
La escribí como un tratamiento para un mediometraje en el año 99. Estudiaba en Avellaneda y tuve que hacer una presentación para guión que fue este proyecto. Obviamente era diferente porque fue hace 15 años atrás, pero la motivación hacia ese personaje subsistió en el proyecto. Nace ahí y también de un modo intuitivo por las preguntas que yo me hacía en ese momento de mi propia identidad, sobre una conciencia de observar las cosas, comprenderlas y juzgarlas desde un punto de vista establecido. Me preguntaba como sería mirar algo despojada de la identidad que había construido por los padres que había tenido, por el lugar que había nacido, por la educación que me habían dado. Había una necesidad de romper con eso. Después retomé el proyecto en el año 2006. Me presenté en la beca de la Fundación Proa y escribí un tratamiento para largo. Era jurado Lita Stantic, gané la beca y ella enseguida se interesó por el proyecto.

¿Qué te llevó a meterte con la cultura islámica?
En principio por cómo trabajo yo las cosas me vienen de manera intuitiva, la verdad es que yo no tenía ningún conocimiento de la cultura islámica. La idea del islam está más bien relacionada a una idea, a algo más formal. Después esta idea se fue enriqueciendo con lo que representa para el otro. Yo también tuve que rastrear que significaba eso para mí, por qué me había venido eso.

¿Y qué encontraste?
Creo que tiene que ver con que yo siempre viví las situaciones de anonimato como algo muy liberador, la capacidad de ser de otra forma, de encontrarme de otra manera. Y lo que me parece es que las vestiduras islámica permiten desprendese de las expectativas que los demás tienen de uno.

¿Ves que hay un desconocimiento por parte de la sociedad sobre el islam?
Nosotros como argentinos no sabemos nada del islam, podemos tener noticias pero no un acercamiento cotidiano porque no es una cultura que compartimos. El islam es riquísimo como religión y cultura, es muy refinado y tiene cosas bellísimas de las que uno podría enamorarse. Investigué para la película durante seis años y nunca pensé que fuera a describir el islam o hacérselo comprender a la gente. El objetivo era transmitir como viven ciertas personas el islam en Buenos Aires y vivir cierta cotidianidad desde eso.

¿Cómo fue tu ingreso físico a ese mundo?
Cuando yo me acerqué la verdad es que viví las mismas escenas que aparecen en la película. En el fondo yo tuve que hacer ese camino. Fue algo muy natural, yo lo sentí muy cercano en algunos puntos.

¿Sentías que había una desconfianza sobre lo que ibas hacer?
Había una desconfianza blanqueada sobre lo que yo iba hacer porque ellos no me conocían y se sienten muy maltratados por la opinión y la construcción de la imagen. Se acerca un montón de gente que quiere hacer cosas y no se sabe muy bien para qué, ni cuáles son las intenciones. Siempre había una desconfianza válida.

¿No pensaste en poner una actriz islámica para el personaje de Yazmín?
Si, de hecho el personaje está inspirado en un personaje real que se llama Yazmín pero había un tema que ella no iba a mostrar nunca su cabello. Yo lo pensé, pero la película necesitaba una escena de cotidianidad donde no tuviera el pañuelo. Igual habiendo conocido a Lucía Alfonsín me quedé tranquila porque había encontrado el personaje.

En la película se nota un fuerte trabajo actoral. ¿Cómo fue el proceso con ellos antes de llegar al rodaje?
Ensayamos todas las escenas del guión. Yo siempre filmé en fílmico y eso me preparó para ir al rodaje lo más armada que podía. Para mí el ensayo no solo es el trabajo con los actores sino también corroborar que está pasando con el guión. Así como un director puede improvisar en el rodaje yo no lo hago. Improviso antes, abro la situación en un ensayo, y ahí incorporo al guión todo lo que va bien o sacó lo que está mal.

Una de las subtramas de Habi, la extranjera se centra en el tema de la violencia de género, ¿qué te llevó a que este tema sea parte de la historia?
Tiene que ver con temas de la mujer que en esta película también trata aparte del islam. Muchas veces se cuestionaba porque la película no hablaba sobre la mujer en el islam, pero si se trata. Habla de mujeres que eligen libremente esa religión y esa forma de vida. Eso también existe y está bueno mostrarlo. Eso no quita que exista la opresión, pero lo curioso es que las personas que cuestionaban esto no hablaban de la violencia de género que sufrimos las mujeres occidentales y creo que nosotros tenemos un montón de cosas de que preocuparnos y hacernos cargo antes de querer resolver cuestiones de género de otra cultura.

Comentarios