Osjanny Montero González
15/07/2013 20:05

Cada miércoles de julio, la pantalla de I.Sat confronta al público con la narrativa del cine independiente argentino de los últimos cuatro años a través de su programa Primer Plano. Producciones como Los labios (2010), La araña vampiro (2012), Vaquero (2011), El hombre de al lado (2009) y Cerro Bayo (2010) serán parte del recorrido visual y humano que se podrá disfrutar a partir de las 22 hs, acompañado de la palabra argumentada del crítico argentino Alan Pauls, con quien EscribiendoCine tuvo el gusto de conversar. 

Vaquero

(2011)

Escritor de los guiones nacionales Sinfín (1986), La era del ñandú (1987) y Vidas Privadas (2001) y actor de películas como Medianeras (2011), La vida nueva (2011) y Cassandra (2012), Pauls ofrece su lectura reflexiva sobre cada film, minutos antes de las proyecciones.

La encargada de inaugurar el ciclo fue Los labios, Mejor dirección en el BAFICI 2010. Film en donde “el pudor de callar es tan decisivo como el coraje de hablar” sentenció el también escritor, antes de la proyección del pasado tres de julio.

¿Participaste en la selección de los cinco films argentinos que componen el ciclo de Primer Plano? ¿Cuál fue el criterio tomado en cuenta?
Yo no programo el ciclo: I. Sat tiene sus propios programadores, con quienes suelo, sin embargo, intercambiar a menudo opiniones y figuritas posibles para el ciclo.

Hasta ahora el público ha podido disfrutar del film Los labios y La araña vampiro (2012). Sobre el primero comentaste que se trataba de un paseo etnográfico por un episodio de la geografía argentina y del segundo dijiste que consistía en una exploración del género suspenso. ¿Cuál es tu crítica de las tres restantes: Vaquero (2011), El hombre de al lado (2009) y Cerro Bayo (2010)?
Una aclaración: no hago crítica de cine en el ciclo (el género exige otros tiempos y no estoy seguro de que la televisión sea un medio idóneo para ejercerlo). Presento películas, que es otra cosa: doy algunas coordenadas (artísticas, culturales, contextuales) para que el espectador entre —de una manera espero que inteligente y sensible— en películas que caen como del cielo. De Vaquero dije que es una película sobre el resentimiento y la masturbación; de El hombre de al lado que es una película post-moral; de Cerro Bayo que es una comedia, es decir: una ficción que satisface deseos por caminos muy tortuosos.

¿Consideras que estos cinco films representan un panorama del cine argentino independiente de los últimos años?
Supongo que ilustran un cierto estado plural, por no decir ecléctico, del cine argentino. Pero no dan un panorama exhaustivo.

A partir de este ciclo, ¿cuáles son tus proyecciones para el cine independiente argentino?
El ciclo es parte del paisaje del cine argentino, por lo pronto es un espacio de difusión en un contexto en el que la difusión es más problemática que nunca. Pero para hacer proyecciones serias habría que considerar factores como la política del Estado en materia de cine (me temo que cada vez más atravesada por el espíritu bélico-deportivo que campea en la esfera pública), la propensión a diluir el cine en el mundo de los medios, los problemas de la exhibición, el estado (calamitoso) de la crítica, cierto agotamiento del modelo “escuelas de cine”, etc.

¿Argentina seguirá presente en Primer Plano?
Sí, va a reaparecer periódicamente.

Partiendo de las palabras de Pauls, más que una cita con el audiovisual argentino el ciclo es una invitación al eclecticismo y a la multiplicidad de discursos presentes en el cine contemporáneo.

Comentarios