Ezequiel Boetti
08/07/2013 15:27

No la tiene fácil, Jacky Bonnot (Michaël Youn). Soñador empedernido, su meta es poder vivir de la gastronomía. Algo a priori imposible, sobre todo si se tiene en cuenta los ajustes financieros que conlleva la vida en pareja. Hasta que se cruza con el prestigioso chef Alexandre Vauclair (Jean Reno), quien atraviesa una suerte de crisis generada por la confluencia de su falta de inspiración y la amenaza de los propietarios de sus restaurantes. Las ganas del primero y las necesidades del segundo darán paso a la serie de enredos que narra la comedia francesa El chef (Comme un chef, 2012), opus tres Daniel Cohen, que cuenta con la participación especial de Santiago Segura. Escribiendocine tuvo una charla exclusiva con el cineasta en París.

El chef

(2012)

¿Cómo surge la idea del film?
Tenía ganas de hacer una comedia con dos personajes que sigan la tradición francesa de la comedia. También sabía que tenía que ocurrir en el mundo de la gastronomía. Sinceramente no sabría dar una razón exacta, pero siempre me interesaron las particularidades de ese universo. Es más, creo que el hacer cine es muy parecido a elaborar un plato gourmet: se requiere tiempo, paciencia, conocimiento e ideas.

¿Cuáles cree que son las particularidades de esa “tradición francesa de la comedia” que usted menciona?

Bueno, es difícil describirlo. Hay una tradición muy fuerte. Cuando trabajé en teatro participé en versiones de los clásicos más importantes de este país, y puedo decir que hay una tradición muy fuerte que se vincula con el teatro español, italiano e inglés. Es cierto que cada uno tiene sus particularidades, pero la comedia francesa generalmente tiene que ver con malentendidos y el defecto del personaje principal. Eso, desde el arquetipo de Molière, suele repetirse. Es difícil resumirlo, pero creo que ahí reside gran parte de nuestra tradición.

Da la sensación que la película construye a sus personajes con lugares comunes de la sociedad francesa para después reírse de ellos. ¿Está de acuerdo?
Yo quería jugar con los alimentos, entonces esperaba ver a un chef adulto, asentado en su oficio y con una visión autoritaria de su oficio, rodeado de gente que de pronto le dice que está haciendo las cosas mal. Buscaba ver eso: una situación de comedia interesante.

¿Cómo dio con Jean Reno?
El aquí es muy reconocido sobre todo por sus películas de acción, con El perfecto asesino (The Professional, 1995) y Los ríos color púrpura (Les rivières pourpre, 2000). Pero también hizo comedias que resultaron muy exitosas, como por ejemplo Los visitantes (Les visiteurs, 1993). Entonces es uno de los pocos actores que pueden actuar en una multiplicidad de registros que abarcan desde el drama hasta la comedia.

¿Y con Santiago Segura?
Me habían hablado mucho de él y sabía que era una estrella en España, aunque sinceramente aquí no es muy conocido. Cuando surgió la idea de un personaje español, vi sus trabajos anteriores y me di cuenta que era un cómico excepcional e ideal para este papel. Realmente fue un placer muy grande.

Este es el primer film de los tres que dirigió en el que no actúa. ¿Le resultó más fácil abocarse a un solo rol?
Mi productora me desaconsejó porque tenía que dirigir a un par de actores reconocidos como Jean Reno y Santiago Segura, y si además me ponía delante de cámara el trabajo hubiera sido enorme. En cuanto a su pregunta, no necesariamente fue más fácil porque para mí no es muy difícil actuar y dirigir al mismo tiempo. Cuando estoy actuando siento que formo parte de la compañía, casi como en el teatro. Pero es cierto que a lo mejor sí pude tener una visión un poco más distancia y concentrarme mejor.

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