Ximena Brennan
15/05/2013 01:03

Planetario (2011) es el documental del director argentino Baltazar Tokman que colecciona videos caseros de distintas familiares alrededor del mundo. En una charla con EscribiendoCine cuenta acerca de su proyecto que le llevó varios años terminar y de la manera en que retratar a los hijos de estas familias le cambió la vida.

Planetario

(2011)

¿Por qué Planetario?
La génesis de Planetario coincide con los comienzos de Youtube. Ahora puede resultar algo cotidiano poner una palabra clave y encontrar cualquier cosa en la web, pero en ese momento resultaba algo fascinante e increíble. Podía estar en mi casa frente a mi computadora y espiar la vida de una familia ajena y lejana; sentía que Youtube era como una especie de telescopio, de hecho la función del telescopio es acercar lo lejano, y lo que yo estaba haciendo era poder acceder a la intimidad de niños, como si esos fueran soles, soles que giraban alrededor de sus padres que los filmaban. También pensaba mientras veía esas imágenes en lo contradictorio que es existir, como la muerte, un hecho tan natural nos da tanto miedo, como necesitamos retener y guardar para que el tiempo no pase, filmar. Es curioso pero si nos alejamos del planeta, de la gente y vemos desde una perspectiva grande, todos somos como hormiguitas que morimos y nacemos a cada instante, pero si nos acercamos y espiamos a través de una ventana podemos ver niños de alguna parte del mundo jugar, entonces esa persona se resignifica, toma otra importancia, todo depende del tamaño del lente.

¿Cómo te interesaste en encarar un proyecto que iba a llevar más de 20 años en llegar a terminarse?
Lo de más de 20 años es un slogan. A ciencia cierta son 7 años que estoy en éste proyecto, lo que sucede es que hay filmaciones que tienen más de 20 años y es una película que habla del tiempo, de lo fugaz. Pero a la vez es perdurable, podrán pasar muchos años y planetario va a seguir siendo una bitácora, un viaje a las estrellas de ésta época.

¿Cómo te sentís "espiando" a estas familias?, ¿qué parte de tu historia familiar influye para querer hacerlo?
A partir del nacimiento de mi primera hija, seis años atrás, el mundo de los niños y ese proceso de transformación paulatina desde la inocencia a la adultez, se ha convertido en un tema recurrente en mis reflexiones. ¿Qué significa crecer aquí en Argentina, en Alemania, en India, crecer en un país cualquiera? ¿Cómo nos moldea la familia?, ¿hasta qué punto no somos un producto de ese núcleo básico de cada sociedad?

Se me ocurrió entonces que las familias eran una fábrica no pocas veces de infelicidad, frustración y locura. Y al mismo tiempo que lo pensaba me sentía incómodo: en definitiva, cada una de esas ideas había surgido de un hecho tan feliz como era el nacimiento de mi hija. Este fue el principio que me condujo a pensar en el proyecto de Planetario. Una idea que parte de lo más íntimo e individual, pero que pretende dar cuenta de un situación colectiva.

Durante mucho tiempo filmé los momentos más importantes de mi hija. Hasta ese momento lo que tenía en mente era sólo una idea que me daba vueltas pero no sabía cómo contarla. Cuando Renata cumplió 4 años miré las filmaciones que atesora desde que nació; nunca antes lo había hecho. La había filmado excesivamente y había guardado los tapes sin verlos nunca; cuando lo hice todo se clarificó; había encontrado la forma de cómo contar lo que quería.

Viendo el material me di cuenta de cómo estaba “mostrando a mi hija” como si me perteneciera, me escuchaba decir una y otra vez, “hace esto o hace lo otro” como si Renata fuese un objeto que cumpliese mis deseos. Esto fue el puntapié inicial de Planetario.

¿Cómo lo recibieron en los festivales en donde lo presentaste?, ¿recibiste algún comentario de la gente?
La recepción de la gente en las proyecciones y en los festivales en los que participó fue algo muy placentero; me da la pauta y la tranquilidad de que el trabajo está hecho. A la gente le gusta la película, se nota, se ríen mucho y luego algunos lloran o salen con ganas de hablar y debatir, esto es muy reconfortante. Es curioso pero conocí a los personajes de mi película luego de haberla filmado. En el Festival de Málaga estuve con Artem y Eva, familias rusa y polaca respectivamente que viajaron al festival y era la primera vez que veían la película y la primera vez que nos veíamos nosotros también, algo muy loco, muy fuerte. Terminamos la noche todos borrachos con la sensación de haber terminado un largo recorrido.

¿Hay un antes y un después en vos luego de esta película?, ¿te afectó o influyó en tu modo de criar a tus hijos?
Y Planetario fue buscarle sentido a muchas cosas; fue reflexionar sobre la paternidad, sobre la muerte, sobre qué significa la crianza de un hijo. Abre el paso del tiempo y la angustia que nos provoca vivir sabiendo que no es para siempre, creo que un hijo es una culminación antropológica, hay que entregarse, tomarlo con mucho amor y responsabilidad. Sí crecí con la película y no hubo un solo día que no pensara en ella. Fue como un proceso terapéutico también, una búsqueda de preguntas quizás sin respuestas...

Leí que estás trabajando en otro proyecto, ¿podés adelantarnos algo?
Estoy terminando de filmar I Am Mad; es una película de no ficción, o si quieren llamarlo un documental. Lo que pasa es que al decir documental a veces la gente piensa que filmás ballenas en el mar. Es la historia de Miguel que pasó más de 20 años, desde que era un niño hasta hace muy poco, en una escuela de misterio. Lo hizo siguiendo a un maestro espiritual, una mezcla entre Don Juan y Gurdief.

Vivían en lo que ellos llamaban el Sil-lum, unas construcciones en medio de la montaña y el bosque. Allí su misión era mover el punto de encaje y romper las barreras de la percepción para alcanzar otra realidad y otro grado de conocimiento. De esa manera se convertiría en guerrero junto a otros 100 más y se repartirían estratégicamente alrededor del planeta para ir generando conciencia y cambiar el mundo. Pero el plan fracasó, el maestro está prófugo por abuso de poder, la comunidad disgregada, el enfrentado a su familia, su madre también prófuga. Hay también alrededor de esto un drama familiar, la muerte de su hermana cuando él era un niño.

De eso también se trata la película, y es en definitiva un film sobre la locura... ¿quien está loco?, ¿el que quiere convertirse en un guerrero para salvar la humanidad y se va a vivir a la montaña siguiendo a un Mesías o el que va todos los días al supermercado, paga para tener agua y luz y mira programas de chimento?. La película también va a mover su propio punto de encaje y se va a convertir en cuento, en fábula, en fantasía, más allá de que lo que suceda es real y dramático.

A Miguel le entregué una cámara personal y diminuta hace ya tres años, y su mirada va a ser parte del tratado formal de la película.

También estoy empezando a escribir una ficción que terminaré y presentaré a fin de año, pero eso lo dejamos para la próxima entrevista (Risas).

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