Juan Pablo Russo
22/04/2013 00:33

Los ilusos (2013) del director español Jonás Trueba, se presentó en Competencia Internacional en el 15 BAFICI y obtuvo el premio al mejor actor para Francesco Carril. EscribiendoCine dialogó en exclusiva con el cineasta, quien nos contó sobre su nuevo enfoque en su última película, su protagonista y de cómo se lleva con su familia en el aspecto profesional, entre otras cosas.

Los ilusos

(2013)

Luego del éxito de Todas las canciones hablan de mí (2010), volviste al cine con una película mucho más arriesgada pese a que por ahí podrías haber seguido por un lado más tradicional. ¿Qué fue lo que te llevó a contar esta historia simple pero plasmada cinematográficamente de un modo tan diferente?
No pretendía arriesgar por arriesgar. Los ilusos es para mí un gesto natural; responde a la necesidad de rodar, de volver a juntarme con algunos de los amigos a los que ya impliqué en Luke Goss; de retratar a una serie de personas y actores, algunas calles de mi ciudad, un cierto estado de ánimo... Y nos lanzamos a rodar sin muchas ideas o planes preconcebidos. En ese sentido, sí es una película más libre que la anterior. Ponemos todas las cartas sobre la mesa desde el principio; el espectador puede ver una película haciéndose, con sus dudas y vacilaciones, hasta que se encuentra a sí misma y sí, resulta una película muy sencilla. Pero a veces cuesta mucho llegar a esa sencillez, tenemos que soltar mucho lastre por el camino.

La película está protagonizada por Francesco Carril, que hace su debut en cine pese a ser reconocido dentro del circuito teatral. ¿Cómo hiciste para que lograra un tono tan realista que se aleja bastante de las interpretaciones teatrales?
Intentamos vernos a nosotros mismos como personajes. Los actores que trabajan en la película se muestran muy desnudos, muy cercanos a ellos mismos, liberados de ciertos convencionalismos o ideas acerca de lo que tiene que ser una interpretación naturalista. En el caso de Francesco Carril, es un actor admirable desde todos los puntos de vista, un actor poético que hace cada cosa como si fuera la primera vez. Francesco es un actor con mucha experiencia en el mundo del teatro, con mucha técnica, pero nunca había hecho cine y era completamente ingenuo cuando venía a rodar. Me encanta esa mezcla de sabiduría e ingenuidad con la que ha trabajado la película. Estoy feliz con su premio al mejor actor en el 15 BAFICI. Que premien a tu actor es el mayor regalo.

¿Por qué la decisión de trabajar el cine dentro del cine en la historia?
No quería hacer una película más sobre el cine dentro del cine. No quería mostrar esa parte del cine que las películas han mostrado tantas veces: los rodajes, el glamour, toda esa parafernalia que se ve siempre desde afuera. Quería que un espectador normal viera que, la mayor parte del tiempo, hacer cine es otra cosa, algo difícil de explicar y de definir que se gestiona en el día a día. 

En Todas las canciones hablan de mí había un hilo conductor con la música y en Los ilusos armás una escena con un cantante y una banda. ¿Qué importancia tiene la música en tu vida?
La música es de las cosas más esenciales de nuestra vida cotidiana. Escuchamos música a todas horas, y vivimos algunos de los momentos de mayor intensidad gracias a la música. Sin embargo, el cine suele usar la música como mero acompañamiento. Yo intento hacer lo contrario, que es filmar los momentos más fuertes que vivimos en torno a la música.

La filmaste en blanco y negro y resulta inevitable la comparación con El Artista (The Artist) (2011) y Blancanieves, dos de las películas más premiadas de los últimos años. ¿En tu caso a que se debió esa decisión estética?
La elección del blanco y negro responde a una cuestión práctica. Cuando rodás casi a pelo, con luz natural y no tienes recursos para intervenir los lugares, el blanco y negro homogeiniza las localizaciones y la fotografía. En color no hubiera podido filmar la película igual. Las películas que citás hacen justo lo contrario, están concebidas por y desde el blanco y negro, con ánimo muy estético. En Los ilusos el blanco y negro aporta algo de nobleza y quizá atemporalidad.

¿En tu familia dedicarte al cine es una cuestión genética?, ¿influyen en tu carrera o nadie se mete con el trabajo del otro?
En mi familia son varios los que se dedican al cine, no sólo mi padre y mi tío David. Es un oficio más y lo desempañamos lo mejor que podemos. Compartimos los proyectos de cada uno, los hablamos y los discutimos mucho. 

Los ilusos  es una película independiente. Ayer se conoció la noticia de que cerraba Alta Films, la distribuidora española. ¿Qué destino le ves en tu país a este tipo de cine?
Creo que la noticia del cierre de Alta Films no me ha sorprendido del todo. De alguna forma, era una muerte anunciada. Me da pena por un lado, sobre todo porque significa que hay una ventana menos para la distribución y circulación de películas, pero creo que también ejemplifica un modelo de distribución que ha ido a menos en los últimos años, perdiendo audacia o instalándose en una cierta rutina. Espero que otras distribuidoras independientes tomen nota y empiecen a hacer algunas cosas de otra manera. 

¿Y el destino del cine en general?
No me considero muy capacitado para pronosticar el destino del cine en general, pero creo que más allá de los nubarrones, encontraremos claros de luz. Nuevas formas de distribución, el regreso a una manera de hacer y mostrar el cine más pegada a la realidad y al espectador. Nuevos circuitos, quizá más reducidos, pero más exigentes y exuberantes. Depende de todos que esto sea así. Hay que pensar en estas cosas tanto como en hacer películas.  

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