Ximena Brennan
21/04/2013 00:35

Leones (2012) es la ópera prima que la directora y artista plástica argentina Jazmín López presentó en Competencia Internacional en el 15 BAFICI, llevándose el Premio Especial del Jurado. Antes de su estreno, la cineasta nos habló sobre los aspectos conceptuales y las decisiones estéticas que tomó a la hora de filmar su primera película, en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Leones

(2012)

¿Cómo surgió esta ópera prima en tu carrera?
Yo estudié cine, hice tres cortos y éstos tienen bastante que ver. Primero se me ocurrió una idea más conceptual que era tratar de expandir y contraer el tiempo, digamos que dos minutos se sientan como una hora o viceversa. Y por otro lado, quería retratar esta edad. Yo tuve una sensación a los 20 años de estar preparándome toda la vida para ser adulto y cuando lo fui sentí como un abismo enorme y una sensación de no saber cómo vivir el tiempo mismo; si se quiere, como una sensación de estar como muerta en vida. Esas dos ideas más conceptuales me llevaron a la historia, pero es como muy chiquito lo que se cuenta en sí.

Elegiste locaciones amplias, selvátivas, llenas de verde, ¿dónde rodaste?
Es en un lugar entre El Bolsón y Bariloche que se llama Valle del Río Manso. Cuando hicimos el scouting estuvo el problema de las cenizas. Este valle no fue tan afectado por esto, no llegó tanta ceniza. Es a 40 km de Bariloche y a 20 de El Bsolón más o menos.

¿Por qué el título?
Leones tiene como tres explicaciones. Siempre me acuerdo de la primaria, nos dieron Borges para leer y yo no había entendido nada pero me quedó un concepto de que los animales son inmortales porque no son concientes de su propia muerte. Y vos me preguntarás ¿por qué leones y no pájaros, por ejemplo?. El león para mí siempre fue el origen de esa primera juventud, como el cuerpo listo para ser adulto. Para mí los leones tienen esa significación. Por otro lado, también hay un crítico alemán que escribió una nota cuando la película se estrenó en Venecia y decía algo muy lindo. Decía que cuando los viejos cartógrafos estaban buscando lugares y descubrían que no podían ingresar a algunos porque tenían algún peligro, ponían “acá hay leones” o simplemente “leones”, como un lugar al que no se puede entrar. Él decía en la nota que esto sería como un espacio que existe en nuestras mentes, es un poco la idea de la muerte que está ahí pero no podemos entrar y no la podemos conocer.

Hay reminiscencias y homenajes a Kurt Cobain y a una poeta argentina fallecida, Alejandra Pizarnik, y eso lo plasmás en las frases cortas que ellos dicen, de 5 o 7 palabras, como si estuvieran jugando
Si, hay de Alfonsina Storni también. El juego de palabras y varias de las frases tienen que ver con el sujeto enunciador, el narrador de la película. Lo que intenté es que haya como una relación o algo mucho más grande entre el espectador y la película más que entre la película y los personajes. La cámara, los diálogos y varios elementos de la narración saben más de lo que saben los personajes. Por ejemplo esas frases en una segunda vista se pueden apreciar más me parece. Hay como muchas pistas para ir resolviendo el misterio. Ellos están diciendo cosas que no entienden bien y a la narración ayudan mucho. Y creo que es también una actitud o comportamiento muy propio de esa edad. Yo era de hacinarme con mis ideas y no entenderlas del todo pero entenderlas de alguna otra manera sin decirlas. Sobretodo con la narración, las palabras vienen a contar algo que va a pasar más adelante. Ahora se me viene una a la cabeza: “Al final el agua tapó su boca…” y eso termina pasando en la película.

¿Por qué tomás a los personajes casi siempre de espaldas?
Fue un poco una pregunta ética o moral, si se quiere. El hecho de que estoy filmando la muerte o muertos, entre miles de comillas porque no es una película de zombies para nada. Pero me preguntaba cómo muestro la cara de esa persona. Y siempre recuerdo a mi gente querida que yo no está conmigo, siempre la recuerdo de espaldas, o la mano. Me cuesta mucho recordar la cara de alguien que ya no está. Y la cara para mí significa algo muy específico de la vida. Tal vez otros gestos, la espalda, cierta ropa o ciertos movimientos, el pelo, son cosas que por lo menos en mi memoria quedaron siempre más fuertes.

¿Cuánto tiempo te llevó rodar la película?
El rodaje específicamente fue de un mes. Y después estuve diez días grabando sonido. La película se dobló y el sonido se hizo íntegramente en post-producción, como una película de animación. Después fueron siete u ocho meses post produciendo la película.

¿Los actores son conocidos tuyos o hiciste un casting formal?
Hice una mezcla entre las dos cosas. Hice un casting bastante informal en el que yo traía gente que conocía. Julia Volpato, la protagonista, es la novia de un amigo mío y Pablo Sigal es actor y es conocido en el cine independiente y en el teatro under. Así que para mi eran muy importante estos cinco personajes que de algún modo configuran uno solo. Son estereotipos, funciones y comportamientos que forman uno. Por ende, el casting era siempre de a cinco y era trata de encontrar el grupo más que la individualidad.

¿Estás con algún otro proyecto?
Estoy escribiendo un proyecto. Ahora lo voy a presentar en un festival en México en el que se presenta Leones y hay un encuentro de co producción parecido al BAL acá. Estoy en eso.

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