Ximena Brennan
19/04/2013 01:42

Beatriz Portinari. Un documental sobre Aurora Venturini (2013) es la biografía cinematográfica que Fernando Krapp y Agustina Massa estrenaron en el 15 BAFICI y que este jueves llega a los cines argentinos. Con voz en off de la música y actriz Rosario Bléfari, los realizadores recorren la vida de esta escritora platense a través de fotos, poemas e imágenes en su vejez. En una charla exclusiva con EscribiendoCine, ellos nos hablan sobre esta película y su particular protagonista.

Beatriz Portinari. Un documental sobre Aurora Venturini

(2013)

Ustedes se focalizaron en la etapa de vejez de Aurora y no toman tantas imágenes de archivo sino que deciden colocar las cámaras en su casa. ¿Cómo fue que tomaron esta decisión
Teníamos dos chances: o hacíamos un documental más bien clásico que tuviera más entrevistas a académicos, a críticos, a gente que conoce la obra; y además material de archivo sobre Aurora (que tampoco hay mucho), o tratar de construir una especie de biografía literaria. Existe la biografía clásica y ésta por la que optamos nosotros, donde se toma a la persona en cuestión como un personaje casi de ficción. La idea era tratar de que Aurora fuese más un personaje que una persona a la que se la está analizando; no tratar de analizarla a ella sino que ella sea como es y creemos que Aurora es bastante accesible a eso. Si querés hacer un documental sobre cualquier escritor no todos van a tener las virtudes que tiene ella. Aurora se construye a sí misma como un personaje. La idea justamente era esa, tomar eso que construye sobre sí misma y tratar de ponerlo en una película a ver cómo funcionaba. Si agarrás a cualquier otro escritor probablemente te diga que todo lo que tiene para decir está en sus libros. Aurora tenía como otra teatralidad y otro dominio de la realidad. Nosotros ya sabíamos algo de esto pero cuando la conocimos lo corroboramos. No nos imaginamos que era tan desmesurado. Ella fue muchos años profesora, entonces podía dominar más las situaciones y convertirse a sí misma en personaje de su propio documental. Por momentos también parece una actriz de cine negro, no se entiende mucho (se ríen). La secuencia de montaje que armamos es casi como si fuera una actriz de cine.

¿Investigaron mucho sobre ella previamente o decidieron colocar la cámara allí y que todo fluya?
Hicimos a la inversa. Sus novelas sí las leímos pero quizá no tratamos de investigar demasiado; nos queríamos centrar pura y exclusivamente en ella. No queríamos agotar la instancia de la cronología. Nos parecía que si investigás demasiado te adelantás a los hechos. Además ella es como tan impredecible que siempre había una grieta de donde salía algo que no estaba en esa investigación. Era muy difícil investigarla porque no hay demasiada información sobre ella. Las imágenes de archivo son muy difíciles de encontrar y recién los videos que se ven en el documental salieron cuando ella tenía más de 80 años; hay poco registro audiovisual. Por eso decidimos incluir todo ese material con otra mirada; darle otra vuelta. También lo que pasa con personajes tan particulares como Aurora es que si hacés un documental más clásico se pierde un poco la esencia de quien es ella. Lo que intentamos es que la cámara sea un modo de ver lo que ella ve. Por momentos funciona y por momentos no porque la cámara también tiene su personalidad, entonces esas dos cosas entraban en conflicto. Tratamos de captar algo más espontáneo. Cuando lo ves sentís que estás un poco en ese ambiente con Aurora y que ella te habla a vos. Esa proximidad es la que queríamos lograr. Nos parecía también que si alguien quiere saber algo sobre Aurora hoy en día está internet, pero si mirás la película decís “uh, mirá esta mina que personaje tan raro que es”. Un documental no deja de ser un homenaje a veces.    

¿De qué manera se interesaron en Aurora?, ¿cómo la encontraron?
Su obra se empezó a difundir hace poco. Ganó un premio a los 85 años y se hizo conocida tarde a pesar de haber estado escribiendo durante toda su vida. Nosotros leímos Las primas y al poco tiempo de filmar el documental salió justo Los Caserta. En Las primas nos impactó que no habíamos leído nunca ningún escritor argentino contemporáneo que manejara el lenguaje desmesurado que maneja ella. Cuando vos lo leés pensás que es de un joven escritor brillante. Eso fue lo que nos conmovió para decir “es ella y no otra escritora”. Otra cosa que nos pasó es que al leerla nos dieron ganas de saber quién era y al descubrir que es un personaje que tiene casi un siglo de vida y vivió un montón de cosas que moldearon su carácter, era intrigante. Y cuando la conocimos ya nos cerraba la idea de hacer el documental.

¿Cómo fue la primera vez que la fueron a ver?
Al principio quizá vas como asustado por todo este bagaje que tiene y ella te recibe bien. Después el tema es que no sabés qué puede pasar. En un momento del documental ella dice: “no se comieron todos los cuernitos”; es decir nos esperaba con masas, tortas, siempre teníamos una buena relación y de respeto. Entre ella y nosotros hay casi tres generaciones y nos costaba mucho ir la primera vez y plantarnos como directores de cine y hacer un documental de ella, que es una mujer de 85 años y encima darle indicaciones. También lo abordamos con cierta ingenuidad porque fue desbocado lo nuestro; eso de ir de una, que ella nos diga que si, que salga como salió. Nunca medimos las consecuencias de lo que podía llegar a ser el documental terminado. Nosotros íbamos a filmarla a ella. Al principio se logró una relación y después pasó lo que pasó y se ve en la peli.

Les iba a preguntar eso… ese momento en el que ella decide que no quiere seguir más con este proyecto
Al principio sentimos como una frustración personal. No podíamos creer como estábamos haciendo un documental sobre ella, que es un acto de profunda humanidad en el que reconocemos su obra y demás, y que nos rechace algo que es bueno. De hecho empezamos a reescribir el guión en función de nuestra propia frustración y nos poníamos a nosotros como personajes, y nos dimos cuenta de que eso con el tiempo no iba. Y Aurora iba a reaccionar así ya sea con nosotros o con otros directores, porque está en su naturaleza. Es un componente de su personalidad y está más que bien. Esto nos sirvió también a nosotros. Decidimos incluirlo en el documental. Tratamos de objetivizar eso sin que estemos nosotros en primer plano. Al principio nos sentimos mal, insistimos mucho, la llamamos, le llevamos bombones, y ella fue tajante. Un día nos llamo y nos dijo que no quería seguir más. Y no quería y punto final. A partir de ahí tuvimos que reestructurar todo.

Ya que ustedes de alguna manera la conocen más que el espectador… ¿cómo definen a Aurora?
Nos quedamos con algo que dijo un señor que filmamos para este documental: “cruel y bondadosa”, es la mejor manera de definirla. Ella también se autodefinió así en un poema. Por eso la peli plantea dos posibles líneas o finales que son esos, por un lado la ves como una buena mina y por el otro como alguien de mucho carácter. Ella también es platense y se autocataloga así, está muy aferrada a su ciudad y la quiere mucho. Dentro de La Plata era una mujer conocida. En una entrevista dice que hay como una categoría de escritores que se dicen ser “municipales” en el buen sentido. Existen un montón de escritores muy buenos y con mucho talento pero que no salen a la luz.

¿Qué planes a futuro tienen, ya sea en forma individual o en conjunto?
Agustina Massa: Uno es Ucrania. Es sobre una ucraniana que vive hace ochos años en Once en la Asociación Ucraniana. Yo ya filmé un corto con esa actriz y pensaba hacer una ficción con su vida tomando elementos reales.

Fernando Krapp: Yo tengo ganas de seguir filmando documentales por un tiempo. Quería hacer uno sobre la Marina Mercante Argentina. Quizá también volver a tomar la temática de escritura, es decir reincidir en el tema de los escritores/autores. Todavía no me puse a hacerlo pero esa es la idea.

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