Ximena Brennan
15/04/2013 13:10

Las amigas (2013) es uno de los mediometrajes que el periodista y realizador argentino Paulo Pécora presenta desde el jueves 3 de octubre en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543 -CABA), junto a Hábitat (2013) de Ignacio Masllorens. EscribiendoCine charló en exclusiva sobre su película seleccionada para el próximo Festival de Sitges.

Las amigas

(2013)

¿Por qué recurriste a hacer ese tratamiento tan peculiar en la imagen y el color?
Porque creo que el Súper 8 era la mejor manera que tenía a mi alcance para generar una atmósfera fantástica y sombría, propia de una película de terror. Quería crear un espacio urbano extraño, onírico, un no-lugar atemporal donde estas vampiras sufrieran la angustia y el hastío de estar condenadas a una existencia eterna.

Casi siempre convocas a Mónica Lairana para tus películas, ¿cómo diste con ella y qué te cautivó para elegirla?
A Mónica la conozco desde hace casi diez años y llevamos más de siete como pareja. En ese tiempo trabajamos juntos en mis dos largos, un videoclip y en los cortos 8cho, Champaquí, La nube y Las amigas. En ella descubrí a una gran actriz -talentosa, responsable, generosa y comprometida- y a una compañera de trabajo ideal, siempre con buenas ideas y buena energía para aportar. Creo que hacemos un buen equipo humano y creativo.

Los interiores acotados y los exteriores derruidos son una constante en el film, ¿dónde rodaste?
Rodamos en la casa de una de las protagonistas, Ana Utrero, en Barracas, y en diferentes espacios públicos de Constitución, San Telmo y otros barrios. La idea era aprovechar esos espacios cerrados y derruidos para provocar una sensación opresiva, una atmósfera sombría y amenazante. Quería generar extrañeza y atemporalidad, para colocar a estos personajes eternos en un espacio imaginario, casi siempre cargado de elementos fantásticos.

¿De dónde viene la historia de estas amigas?, ¿cuál fue tu inspiración para filmar esta película?
Surge de mi interés por trabajar dentro del género de terror, pero a la manera poética en que lo hacían directores de la época del cine mudo como F.W. Murnau (Nosferatu, 1922) o Carl T. Dreyer (Vampyr, 1932), en quienes prevalecía la fuerza de la imagen y la construcción a través del montaje por sobre la palabra. Me interesaba trabajar el claroscuro, lo espectral y especialmente la sombra, como elementos que guiaran el relato hacia un lirismo gótico.

¿Qué otro proyecto para filmar tenés?
Tengo muchos proyectos y en este momento no sé muy bien cuál debería encarar. Por lo pronto, estoy empezando a mover por festivales Marea baja (2013), mi segundo largometraje. Y al mismo tiempo pienso mucho en un corto fantástico en Súper 8 inspirado en los collages surrealistas de Max Ernst

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