Juan Pablo Russo
18/02/2013 14:28

A punto de debutar en Hollywood dirigiendo a Nicolas Cage en Tokarev, el español Paco Cabezas se apresta a estrenar en Argentina Carne de neón (2010), un thriller con giros de comedia en el que actúan los actores locales Dario Grandinetti y Luciano Cáceres. Lejos de todo divismo y con un humor poco frecuente, el realizador accedió a una charla exclusiva con EscribiendoCine donde por supuesto nos adelanta sus nuevo proyecto. "Eso de que los productores de Hollywood no te dan libertad es un poco un mito".

Carne de neón

(2010)
4.0

El guión de Carne de neón tuvo un proceso de ocho años hasta que se convirtió en un largo. ¿Por qué tanto tiempo?
Bueno es la pelea de siempre, la lucha por lo que uno cree que es bueno y merece la pena contar y lo que los demás le dicen “Esto no se va a entender, esto es demasiado arriesgado, a la gente no le interesa esta historia de estos delincuentes, esto es un humor muy negro, no se hacen bromas con esto y con lo otro” Pero es que yo soy muy cabezón, de ahí me debe venir el apellido y cuantos más problemas me ponen para hacer algo más cabezota me pongo, o se rompe la pared o se me parte la cabeza y en este caso tardamos 8 años en partir la pared a cabezazos. No sé, tiene gracia porque desde el principio fue un guión que encantó a los actores, son personajes desarraigados, tiernos pero brutales y claro normalmente la gente que invierte en cine quiere ir a lo seguro, les dices que quieres hacer una peli sobre un delincuente que su madre sale de la cárcel con Alzheimer y que él le quiere montar un Club de carretera como regalo y claro, se asustan un poco, pero eso es lo bonito del cine “Que nadie sabe nada” nadie sabe lo que va a funcionar o no, si lo supieran solo harían lo mismo una y otra vez, que de hecho es lo que hacen los yanquis, pero nosotros, el cine argentino y el español, tendemos al riesgo y el que no arriesga no gana. 

¿Cuál fue el disparador que dio origen a esa historia?
Muchas cosas, el barrio donde me crie, una tarde que fui a ver a una chica de la que estaba enamorado y me quede tirado en medio de una carretera delante de un club de carretera, al que no entré pero me quedé allí con el corazón roto y la cabeza llena de ideas, preguntándome “Que clase de historias pasarán en un sitio como este”… Luego sobre todo porque odio los thrillers bidimensionales, es decir, donde solo importa robar el dinero o matar a Billy, donde los personajes son malos o buenos, blancos o negros, en la gama de grises es donde se encuentra lo realmente interesante. Yo creo que en el fondo, incluso el hijo de puta mas hijo de perra que puedas imaginar tiene una razón para hacer lo que hace, tiene un corazoncito, ama y sufre y la clave del buen cine es encontrar ese corazón y mostrarlo al espectador, es lo que yo llamo los delincuentes encantadores, que te roban el corazón y la cartera.

Supongo que en tanto tiempo la historia se fue transformando. ¿Sentís que es muy distinto el producto final a la idea original?
No mucho, el guión original era más tremendo, más dramático, moría todo el mundo y ganaba el malo, pero claro la primer a versión la escribí con 19 años, y eso es algo que me gusta, trate de ser fiel a mi yo más joven que la película irradiara esa energía joven que tiene películas como Trainspotting (1996) o El club de la pelea (1999) quería que la cámara estuviese como electrificada, pero volviendo al guión, sobre todo fue ganando en humor, es curioso lo que dicen “El drama más tiempo es comedia” y es un poco lo que pasó con este guión, al principio era más Amores Perros (2000) y poco a poco le fui sacando el humor porque creo que en los momentos más terribles de la vida eso es siempre lo que queda, el humor. 

Carne de neón es como un viaje a tu pasado con personajes reconocibles por vos. ¿La trabajaste desde un tono autobiográfico?
Por un lado sí, yo creo que todos los directores hacemos siempre la misma película, de alguna u otra manera, así de entrada te digo que mi madre no es prostituta, es maestra, pero yo sí que soy un poco Ricky, los actores de los que me he rodeado, Dámaso Conde (La Infantita) o Vicente Romero (Angelito) son amigos de mi época del teatro y ese mundo callejero lo he vivido desde muy pequeño, es una extraña mezcla entre realidad y ficción, yo de pequeño era el gordito con gafas que va a videoclub y alquila Tarde de perros (1975) o Taxi Driver (1976) y que en el camino a casa le roban la bicicleta y tiene que ir al barrio más peligroso con algún amigo a intentar recuperarla. Yo creo que la película tiene mucho de Andalucía, del Sur, de ese extraño surrealismo que impregna el Sur, donde nos reímos y lloramos por igual, la vida no es drama ni comedia, es una mezcla de todo. Yo tenía una amiga alemana que vino a España, que era muy fan de Luis Buñuel y cuando llegó a Sevilla y vio las cosas que pasan en el sur, me dijo “Ah! Esto era el surrealismo, el realismo del Sur”, pues eso.

En Aparecidos (2007) mezclabas el terror con un tema fuerte como los desaparecidos en la última dictadura militar Argentina, mientras en Carne de neón trabajás el thriller desde la comedia pero también tocás un tema fuerte como el Mal de Alzheimer. ¿Qué te lleva a meterte con problemáticas que pueden provocar cierta sensibilidad en el espectador y que hasta pueden ser contraproducentes?
Pues supongo que soy un inconsciente, como te decía antes tiendo a meterme en problemas, no es algo premeditado, cuando escribes un guión simplemente te dejas llevar por el instinto y sabes que es lo que hace click lo que no te deja dormir por la noche y en el caso de Aparecidos fue eso, ese horror tan real que me llevo a contar una historia tan brutal y humana desde el prisma del género de terror y en Carne de neón no solo es el Alzheimer sino la trata de blancas, el tener a unos protagonistas que en una “película más convencional” serían los malos y aquí te llevan de la mano a lugares moralmente incomodos, pero es que a mí me interesa eso, no me gusta ir al cine a ver algo que ya me sé de memoria, no me gusta que me den una papilla, una hamburguesa triturada, ya sé que va a pasar “Transformers 7” de principio a fin, yo quiero ir al cine a que me sorprendan, a reírme, a llorar, a que me planteen preguntas, pero sobre todo a divertirme. Yo personalmente creo que no debería haber nada de lo que no se pudiese hablar siempre que se haga con amor y con humor, si vas a hacer una broma sobre la monarquía y los travestis, hazla, pero que sea divertida.   

¿Sentís que en ambos casos al darle una vuelta de tuerca al tema hizo que el espectador reaccionario positivamente?
No lo sé, creo que mis dos películas como director no dejan a la gente indiferente, eso es algo que me gusta, hay gente que adora mi cine y gente que le parece el peor invento desde la silla eléctrica, yo creo que lo peor que te puede pasar es que lo que haces no importe, que pase inadvertido, prefiero un beso o un insulto a la indiferencia, creo que el cine está ahí para provocar sentimientos, para sentir. Y para mí eso es lo más importante, yo creo que el cine es un transmisor de emociones y en cada caso uno busca el mejor género para transmitir eso, a mi me pareció que transmitir el horror de la dictadura a través del género del terror en vez de a través del cine político podía ser algo nuevo, algo que llegase a gente joven, poner piel, ojos y alma a los desaparecidos, hacer pasar al espectador por eso y en Carne de neón hago algo parecido al ponerle en la piel del traficante, del delincuente, decía hace tiempo que mis películas no son buenas para la próstata, porque pasan tantas cosas que si te levantas para ir al baño te pierdes media película.

Tanto Aparecidos como Carne de neón fueron coproducidas por Argentina. ¿Cómo se da esta cercanía con el país?
Pues viene de Aparecidos, quería localizar la historia en Argentina y eso me llevo a conocer Buenos Aires y gran parte del país, un país que considero mi segunda casa, he pasado cerca de dos años viviendo en Argentina preparando y rodando y me considero un enamorado de Argentina, echo mucho de menos pasear por Palermo o tomarme una milanesa con papas en Belgrano. Nada me haría más feliz que ir estar allá en el estreno y ver las reacciones del público pero… Luego soy un admirador del Cine Argentino desde pequeño, para mi trabajar con Dario Grandinetti ha sido un placer y un honor, me parece que nadie como él le podría haber dado esa presencia y esa fuerza al Chino y ni en mis mejores sueños me imaginé contar con él, Dario Grandinetti y Angela Molina han sido dos regalos del cielo para esta película… Y bueno ya que estamos hablando del casting de la peli no me quiero olvidar de Luciano Cáceres, a Lu le conocí en Aparecidos, le vi en realidad en Nunca estuviste tan adorable una obra deliciosa que vi en un teatro en Corrientes y me pareció espectacular la mirada, la fuerza que tenía y desde entonces he hecho mis dos películas con él, yo creo que es una estrella, tiene esa cosa que la tienes o no la tienes, ojalá podamos volver a trabajar juntos.

Y ahora vas a filmar con Nueva en la Ciudad Tokarev. ¿Qué nos podés adelantar?
Pues no mucho la verdad, ya sabes cómo son los americanos para esto… Solo que es un buen guión que vamos a tratar de hacer una buena película, no solo una película de acción sino una película potente y con corazón y que para mí trabajar con Nicolas Cage es un lujo.

¿Cómo se dio un salto tan grande en tu carrera?
Pues gracias a Carne de neón, ha llamado mucho la atención en Hollywood y me ha abierto muchas puertas, sobre todo a raíz del estar en el Festival de Tribeca. Es un sistema muy curioso este de Hollywood, yo lo veo como un Casino, tu pones tus fichitas y vas viendo donde cae la bola, en Argentina o España, tú tienes tu peli y luchas por ella durante años, aquí tienes siete proyectos y nunca sabes que va a pasar, porque uno sale y otro no, lo importante es que lo que salga adelante sea bueno y no una película de usar y tirar.

Muchas veces se dice que Hollywood fagocita a los autores y los convierte en máquinas con películas sin identidad. ¿Pensás que vas a poder seguir manteniendo tu impronta personal pese a todo?
Es que ahí está la clave, eso de que los productores de Hollywood no te dan libertad es un poco un mito, hay productores y productores, pero si yo estoy ahí es precisamente por haber hecho algo especial y personal, Carne de neón ha llamado la atención porque es diferente y eso en Hollywood lo pillan al vuelo, igual que tienen cosas que piensas como Obelix “Estos gringos están locos” hay otras cosas para las que son muy listos, saben perfectamente el cine que quieren hacer y como encajas tú en su sistema, no te hacen perder el tiempo y para mí que mi vida es el cine ver una ciudad donde lo más importante no es fútbol sino el cine es muy refrescante, yo es que de fútbol sé muy poco y claro allí en Los Ángeles tengo tema de conversación con todo el mundo.

¿Estaba en tu cabeza esta realidad o sólo era un sueño imposible?
¡Siempre sueñas con eso, no? Todos nos ponemos con el bote de champú en la ducha como si recogiésemos el Oscar, sueños siempre tienes pero luego te das cuenta de que es un camino largo y complicado, que nadie te regala nada y que hay que pelear siempre como el primer día, yo no me considero director de cine, yo he trabajado en un videoclub, he cantado en la calle con la guitarra y luego he tenido la suerte de escribir películas y dirigirlas y vivir más o menos de ello, pero como nunca he ido a una escuela, nunca he tenido la plata para pagarlas no puedes evitar sentirte como un pequeño farsante, cuando estás sentado en un Hollywood en una mesa con diez ejecutivos hablando de tu próxima peli piensas “Mira! Se lo han tragado, parecen que se creen que sé hacer cine, los engañé” El cine a muchos niveles es una gran mentira, los directores somos unos farsantes que fingimos saber lo que hacemos y vivimos de sueños, pero esta mentira, esta gran farsa, al final tiene mucho de verdad.

¿Y Mr. Right quedó en la nada o ya tiene luz verde para después de Tokarev?
Eso espero, tenemos casi cerrado el casting y es una película que me hace especial ilusión porque es muy políticamente incorrecta, Max Landis y yo tenemos un sentido del humor muy parecido y nos encanta retorcer las reglas del género, así que espero poder rodarla lo antes posible…

Por último, ahora que vas a ser una “estrella de Hollywood”, ¿vas a volver a coproducir con nosotros los argentinos o te perdemos?
(Risas) Bueno ¿Quién sabe? Igual podemos rodar Mr. Right en Buenos Aires, yo desde luego estaría encantado, al final los del cine somos como esos titiriteros que iban de pueblo en pueblo con el carromato y hay pueblitos en los que nos dejan hacer el show y pueblitos en los que no, si me dejaran yo estaría siempre haciendo cine, pero solo hacemos el cine que nos dejan hacer y por eso hay que ir donde haya que ir, a Hollywood, a Buenos Aires o a la China, el caso es hacer cine desde adentro, con el corazón.

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