Juan Pablo Russo
09/02/2013 18:04

El director de obras como Un oso rojo (2002) y Francia (2009), regresa al cine de género con Mala (2012), una historia de corte fantástico sobre los amores pasionales que no miden consecuencias, en donde el personaje central es interpretado por cuatro actrices diferentes. “Estoy en ese momento de asumir riesgos”, dice Israel Adrián Caetano en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Mala

(2013)

Mala es una película que transita por varios géneros y que en cierto modo asume un riesgo en la forma de como contar una historia. ¿Lo ves así?
En Francia ya empecé a disparar para otro lado. Estoy en ese momento de asumir riesgos, pero no en lo económico sino un riesgo personal. Hay que sacar esas películas que uno tiene en la cabeza. Por otro lado me di cuenta que estoy filmando diferente y estoy contento con ese proceso. Estoy ahí con problemas de personalidad como el personaje (Risas).

Pero Francia era una película más intimista, por ahí más sencilla, y acá transitás el cine de género abarcando desde la fantasía hasta el melodrama pasando por el terror y el suspenso
Sí, pero ese rumbo tiene que ver con la búsqueda, con los riesgos más concretamente. Decir yo quiero probar esto, pero en el buen sentido. Tampoco son películas caprichosas ni cripticas que solo uno va a entenderlas. No son películas cerradas. Pero yo no le veo tantas diferencias en su espíritu, si me parece que Mala tiene más riesgo. Si bien Francia era una mirada diferente a una cosa costumbrista, en un punto Mala es una mezcla de géneros. Es una película con mucho humor, verla de manera solemne sería un error. Si no tenés ganas de divertirte es un error ver Mala.

¿Te da temor con lo que vaya a suceder después de haber asumido un riesgo narrativo y estético como el que se ve en Mala?
No, miedo cero. Yo tengo confianza en la película. Llega un momento en que cada estreno es eso. Es un riesgo. Hay que cruzar los dedos y ya está. Desde una perspectiva analítica se verá después. Las películas toman sentido con el tiempo. A mí me pasó con Francia que ahora es una película que empieza a tener un sentido y una importancia. Yo creo que Mala es una película muy divertida, que era mi mayor preocupación. Yo no pregunto si la película se entiende o no porque no esconde nada más de lo que se muestra. Es una película muy sincera, muy franca.

Pero con un alma oscura
Eso sí, es una película con mucho corazón, No es una película de formula ni mucho menos. Es un cuento de corte fantástico. Si bien hecha mano a muchos recursos del género como el suspenso, de a ratos parece una película de terror, después tiene mucho de melodrama  y un melodrama como muy sangriento. Tenía ganas de que tuviera algo de culebrón.

¿De dónde viene esa extraña relación con el culebrón?
Estuve en Colombia trabajando para una cadena de televisión y empecé a ver lo que eran los culebrones y como el consumo de la gente de ese género era muy fuerte. Acá ya no hay gente como Alberto Migré que se dedicaba a ese tipo de novelas donde todo es impostado, muy pasional. Mala es una película sobre la pasión, que tiene mucho humor camuflado. Me gustaba eso de correr un riesgo. Si la ves buscando costumbrismo vas frito. Es una fábula de hecho, ya desde el inicio la película te planta en eso. En Mala no hay referencias a la realidad, no hay años, no hay un lugar específico, no hay nada.

En el fondo es una película sobre amores pasionales
Es una película de amor, por su ausencia o por sus secuelas. Por el odio que puede generar en el otro esto de querer matar a la persona que lo abandonó. Hay mucha pasión ahí y la pasión destruye el amor, aunque parezca mentira. Igual dentro de Mala si el amor no es sangriento y va por el todo no sirve para nada.

Todo lo que tienen los personajes son los vestigios de la pasión, son personajes que sufren un montón a pesar de tener riquezas. Son como los lugares comunes de los ricos, eso del imaginario cultural de que “los ricos tendrán plata pero no son felices”. El alma partida al medio, el maltrato, todas cuestiones que tienen que ver con lo afectivo. El precio por la mujer y que también tiene que ver con una mujer muy determinante. Las mujeres son las que determinan Mala, no son los hombre los que tienen incidencia en el futuro de la historia. Son las mujeres, son las víctimas y las que llevan la película adelante.

Mala como proyecto nació hace ya varios años. ¿Mutó mucho de lo que fue su idea original hasta hoy?
En principio en su estructura era muy similar a Un oso rojo, y después fue mutando porque me agarró en esta etapa. Mala podría haber sido la sucesora de Un oso rojo, era una película de género, una ficción que también tenía algo de western donde venía una mina a impartir justicia en un lugar donde no la había y acá se ve más enredada dentro de sus mambos. Yo fui creciendo y también es una película que al tener mucha alma y al ser tan visceral uno le pone cosas de uno sin darse cuenta. Yo tenía que saldar una deuda con mi visión del amor y es eso. Siento que en Mala ya dije lo que tenía que decir sobre el amor y ya está.

¿Por qué la decisión de que cuatro actrices interpretaran el mismo personaje?
Sumaba algo más al riesgo de la peli y aparte tenía miedo de que quedara como un disfraz. Es algo que me fui dando cuenta con el tiempo. Me pareció que sumaba mucho más el hecho de asumir el riesgo de que hubiera una persona con problemas serios de personalidad al punto de que fueran cuatro en una, de que sea sólo una que como un Clark Kent se convertía al sacarse el disfraz.

¿Algún proyecto cercano?
Estoy escribiendo un guión por encargo pero nada relevante. Básicamente creo que voy a usar este año para escribir algo, pero todavía no sé qué, ni para donde voy a disparar, ni nada.  Más ahora que empecé a disparar para otro lado.

Para finalizar, ¿te preocupa más que a la peli la vaya bien o que Independiente descienda a la B?
¡Que pregunta! (Risas). Hoy por hoy me preocupan las dos cosas por igual. Aparte el torneo larga cuando se estrena la peli, voy a tener la cabeza partida ahí.

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