Ximena Brennan
01/02/2013 13:47

La culpa del cordero (2012), film que descubre los secretos turbios de una familia adinerada, es la obra que Gabriel Drak filmó en Uruguay y que llega a los cines porteños este jueves 14 de febrero.  En diálogo exclusivo con EscribiendoCine, el director cuenta como fue retratar la complejidad de sus personajes, los simbolismos en su película y cómo fue el rodaje con su hija pequeña.

La culpa del cordero

(2012)
4.0

En la película hacés un interesante análisis de cómo es una familia disfuncional llena de secretos. ¿Por qué te interesó retratar esto?
Porque creo que la disfuncionalidad es inherente al concepto "familia". Siempre me causó gracia esa diferenciación de las familias "disfuncionales", porque creo que todas lo son. ¿Qué significa una "familia normal" o "bien constituida"?. En este caso, esta familia está aparentemente bien constituida según definiciones sociológicas y/o psicológicas, y mantienen todas las apariencias correspondientes, pero desde el principio te das cuenta que hay algo más y que no es necesario escarbar mucho para encontrarlo.

Algunos miembros de esta familia de ficción también son familiares en la vida real, tengo entendido. ¿Cómo fue trabajar con parientes de verdad para una historia de estas características?
En realidad fue mucho más fácil de lo esperado: la bebé, Paula, es mi hija, y tenía un año recién cumplido cuando se hizo el rodaje. Fuera de sus “divismos" con respecto a los horarios y alimentación, su profesionalismo fue total; no tuvo ni una sola queja del vestuario y una sola vez se molestó por tener que repetir una toma, pero lo hablé con su representante y lo arreglamos enseguida con una mejora en su contrato,- de Paula y de la representante- o sea, esa noche me tocó a mí pasarla en vela. (Risas)

Es muy importante la construcción que hacés del personaje de Jorge, el padre. ¿Cómo fue que decidiste depositar en él toda esa carga emocional hasta el último momento?
Jorge (Ricardo Couto) es el 80% de la película. Todo lo que pasa en ella se ve a través de él, de sus criterios, de sus prejuicios, de su falsa moral, aunque desde el inicio la familia parece girar en torno a Elena (Susana Groisman), la madre. Es ella quien decide dónde y al lado de quien se sienta cada uno en la mesa o cuándo se prende el fuego para hacer el asado; una decisión estereotípicamente masculina. Pero la realidad subyacente es otra y Jorge ha decidido que esta es una buena ocasión para mostrarla.

Es muy interesante la escena en que Elena junta los celulares de todos en un sombrero... Supongo que quisiste enfatizar la desconexión con la realidad, ¿no?
Por un lado sí, es la desconexión de Elena con el mundo que la rodea. En ella se lo ve como un gesto naif, hasta demasiado intencionalmente inocente. Pero también tiene que ver con cómo la tecnología nos ha derrotado, sobrepasado y hasta nos ha hecho cambiar normas elementales de convivencia: ya no nos miramos a los ojos, ni siquiera somos capaces de levantar la mirada de la pantalla para mostrarle un mínimo de interés a nuestro interlocutor... Bueno, en realidad ya no existe el interlocutor, en esta nueva era somos todos espectadores, ¿curioso, no? En la era del voyeurismo total preferimos "ver la vida virtual" a través del filtro de pantallas cada vez más pequeñas.

Jugaste mucho con el humor irónico para mostrar que los personajes necesitan recurrir a él para decir las cosas indirectamente... ¿Te identificas en este aspecto con alguna de las historias que contás?
Me identifico con la ironía y ¿porque no? con el sarcasmo. Si, creo en el humor como el mejor vehículo para expresar dolor, para exorcizarlo. En esta película el espectador se va a encontrar varias veces a sí mismo riéndose de algo sin saber bien el por qué. Esa risa nerviosa que nace siendo un "estos están todos locos, menos mal que mi familia no es así..." pero que termina siendo un "¿mi familia no es así?..." en décimas de segundo.

¿Por qué hablás particularmente de una familia con dinero y no de una familia pobre, por ejemplo?.
Porque existe el preconcepto de que el dinero todo lo puede, todo lo soluciona. Y esta familia gira alrededor del dinero, el cual les ha dado una aparentemente muy hermosa fachada, pero los cimientos ya venían resquebrajados de fábrica; por eso pasan las cosas que pasan. Las miserias humanas no tienen clase social. 

La película tiene mucho de la danesa La celebración (Festen, 1998), ¿puede ser?
La celebración, La ciénaga (2000), Un Dios Salvaje (Carnage, 2011) me han mencionado varias ya. Un Dios Salvaje ni siquiera la vi. Supongo que contar una reunión familiar en una sola locación ayuda a que quieran encasillarla con un pretexto. Cuando ví La celebración hace años ya, me surgió la pregunta "¿qué pasaría si fuera al revés?".Y además creo que es una de las mejores películas que se han hecho. Por eso lo tomo como un elogio.

¿Qué proyectos a futuro tenés?
Dos proyectos de largometraje. Uno es un viejo proyecto que retomé, se llama Kosher y es una película intimista acerca de un rabino disfuncional (en realidad me gusta la palabrita, no hay caso); y el otro, que ya tiene fecha de rodaje para septiembre, se llama Los Últimos Románticos, una comedia negra con tintes de aventura; un proyecto que promete ser muy divertido tanto en su guión como en su realización. Y en ambas películas, la principal protagonista es la ironía.

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