Juan Pablo Russo
20/12/2012 23:54

Rubén Guzmán, es docente, curador de artes audiovisuales y nuevas tecnologías, además de cinesata, y ha trabajado con directores como Guy Maddin y Michael Mills. Con Civilización, un documental sobre León Ferrari (2012) explora la vida y obra del artístico plástico desde una perspectiva menos clásica y mucho más creativa. Tal vez como León Ferrari se lo merecía.

Civilización, un documental sobre León Ferrari

(2012)

¿Cómo surge la idea de hacer un documental centrado en León Ferrari?
Mis amigos, los productores  y realizadores Mariano Cohn y Gastón Duprat (El hombre de al lado, El Artista), quienes profesan amistad y aprecio por León Ferrari confiaron en mí la gran responsabilidad. Supongo que, dejando otros factores personales y teniendo en cuenta mis antecedentes en el cine experimental, pensaron que yo haría un documental menos convencional, un documental de autor.

¿De que manera trabajaron con él en la construcción de una obra en base a su obra?  ¿De qué manera trabajaron con Andrés Duprat la estructura narrativa?
Junto con Andrés Duprat, conocedor "autorizado" de la obra de León, elaboramos un guión enmarcando sus contenidos en un tratamiento innovador pero siempre manteniendo la idea principal, la de ser fondo y no figura. Es decir, quisimos hacer un documental de creación que ante todo acerque al público la obra de este gran artista argentino.

¿El punto de partida fue hacer una película sobre él o sobre su obra?
¿Acaso van separadas? Pienso que a través de sus obras y de sus pensamientos el documental va hilando a ambos y lo presenta a un espectador activo.

¿Cómo fue la elección de sobre que obras centrarse y cuáles dejar afuera?
Esa es una pregunta para Andrés. Me permito agregar que a mi juicio la totalidad de sus etapas y sus obras más significativas están representadas en Civilización, un documental sobre León Ferrari.

La película también tiene un fuerte anclaje en la violencia, ¿creés que podría funcionar como un ensayo sobre la misma por encima de León Ferrari?
La violencia, en todas sus formas, siempre está presente. La procesamos, forjamos nuestras ideas con ella, la rechazamos y por momentos vuelve y nos supera. Es intrínseca a nuestra "civilización", aunque NO es necesaria para la vida.

Cristina Banegas funciona como una voz narradora que conduce el relato pero  no es otra que la propia voz Ferrari ¿Por qué poner a otra persona y no al propio protagonista?
La idea me acompañó desde el origen del proyecto y debo decir en reconocimiento de los jóvenes y entusiastas productores que fue aprobada sin titubeos. Es posible y fácil romper con el lenguaje gastado del documental convencional, el que abusa de cabezas parlantes y el que nos guía, a través de una voz en off generalmente masculina, de la nariz y no nos da la libertad que como espectadores tenemos de pensar. El profesional y sentido trabajo de Cristina Banegas fue simplemente ex-ce-len-te. Aún hoy logra conmoverme.

También trabajaste con los directores canadienses Guy Maddin y Michael Mills ¿Cómo fue esa experiencia?
Michael Mills y yo somos socios y amigos desde hace muchos años. En cuanto a mi estrecha colaboración con mi amigo y colega Guy Maddin fue y es tan estimulante como vibrante. Tengo mil anécdotas, que van desde la dirección (como segunda unidad) de Isabella Rossellini a una cámara congelada en pleno rodaje en Interior. Pero eso, es tema para otra entrevista (Risas).

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