Ximena Brennan
06/12/2012 20:58

Esta semana se estrena en los cines argentinos El décimo infierno (2012), ópera prima del escritor Mempo Giardinelli basada en su novela homónima, que dirige junto al colombiano Juan Pablo Méndez Restrepo. "En todo momento supimos que el texto original es literatura, y que la película es cine", confiesan los realizadores a EscribiendoCine.

El décimo infierno

(2012)
6.0

¿Cómo se dio que pensaron en Patricio Contreras para el papel de Alfredo?
Buscamos un par de excelentes actores porque sabíamos que eso era fundamental para la película. Patricio Contreras es amigo, conocía la novela y se mostró encantado y bien dispuesto desde el vamos. Y fue además un hallazgo, por toda su sabiduría y profesionalismo. Hay que tener en cuenta que la única persona del equipo que tenía en su curriculum más de 30 largometrajes de experiencia, era él.

El personaje de Aymará Rovera es bastante difícil de interpretar. ¿Cómo dieron con ella y les convenció para este papel?
Esta fue una búsqueda más difícil, porque probamos con varias actrices, hasta que dimos con Aymará Rovera, que nos convenció totalmente. La conocíamos por su estupendo papel en Nordeste (2005) de Juan Diego Solanas.

¿Por qué filmaron la película en el Chaco y no en Buenos Aires, por ejemplo?
Básicamente porque era importante trabajar en la frontera con Paraguay, y también por una cuestión de costos (Mempo Giardinelli es chaqueño). Sólo allí podíamos conseguir amigos que nos facilitaran tantas cosas, porque ésta es una película de bajísimo presupuesto. Además, desde el punto de vista cinematográfico era fundamental que se sintiera el paisaje, el calor, la profundidad de las noches y los fuegos en los campos. Habíamos trabajado un año antes en un documental que para Telesur que se llamó Maestra Vida, y desde entonces teníamos la decisión de filmar allí, en escenarios naturales. Lo más difícil fue poder reproducir con más precisión los paisajes en la medida en que el 85% de la película transcurre en la noche.

¿De qué manera surge este guión?
Mempo tenía el borrador de un guión, que nos sirvió de base para este trabajo. Lo charlamos mucho, nos pusimos de acuerdo en diferentes puntos esenciales y así lo fuimos acabando. Ese guión estaba preparado para una productora de Francia, que luego abortó. Pero sabíamos que en este caso era indispensable hacerlo de nuevo. Y lo hicimos, y fue una experiencia extraordinaria, porque los dos éramos conscientes de que sólo con un muy buen guión podríamos rodar una buena película.

Leí en varios lados que no se desprendió a la película de la novela. ¿Qué piensan sobre esto?
En todo momento supimos que el texto original es literatura, y que la película es cine. Trabajamos con libertad y si bien fuimos muy respetuosos de la idea original, a eso no lo vivimos como una limitación.

Escuché que la película fue pensada en principio como un telefilm. ¿Esto es así?
No, la película fue pensada en todo momento como cine. Con la  enorme experiencia que tenemos con documentales y con guiones, sabíamos que queríamos hacer cine. Por eso nos tomamos la libertad de incluir clips y otros recursos del telefilm. Lo que nos importaba era el producto final.

¿Cómo vinieron las ganas de trabajar juntos?
Nos conocimos en un vuelo a Caracas; estábamos en el mismo avión y nos pusimos a conversar. Después nos cruzamos en entrevistas un par de veces y seguimos charlando, y luego viajamos juntos al Chaco por Maestra Vida y así fuimos gestando la idea. En algún momento nos propusimos hacer juntos un largo de ficción y aquí estamos.

¿Tienen idea de volver a trabajar juntos?
Sin dudas, y de hecho ya estamos con proyectos en los que colaboraremos el uno con el otro.

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