Juan Pablo Russo
20/11/2012 23:52

En El rascacielos latino (2012), Sebastián Schindel se pone en la piel de un investigador para develar el misterio que une al Palacio Barolo con La Divina Comedia del Dante, una historia real que podría haber sido el motor para cualquier novela de ficción por las diferentes aristas que presenta y que se irán presentando a medida que la trama avanza.

El rascacielos latino

(2011)
6.0

Construido a contramano de todos los cánones estéticos de su época e inaugurado en 1923, el edificio ubicado en la Av. De Mayo de la ciudad de Buenos Aires fue encargado por el empresario italiano Luis Barolo a un compatriota, el arquitecto Mario Palanti, quien luego levantaría una “torre gemela” del otro lado del Plata: el Palacio Salvo de Montevideo.

¿Cómo nace la idea de hacer un documental sobre la relaciones entre la Divina Comedia del Dante y el Palacio Barolo?
La película nace como un juego con una amiga que solía habitar una de las cúpulas del Palacio Barolo, Sandra Cesilini, quien luego fue una de las investigadoras del proyecto. Siempre nos preguntamos que había de cierto en las leyendas urbanas que relacionaban al edificio con La Divina Comedia, cuales eran sus orígenes o fundamentos. Como puede ser que hasta las guías de turismo o el propio Gobierno de la Ciudad hablara de esto y que nadie sepa a ciencia cierta de donde proviene esta mítica relación.

¿La idea original fue siempre esta o fue mutando a medida que te adentrabas en la historia?
La idea siempre fue la misma pero los dos años de investigación nos llevaron a conocer aspectos insospechados de esta historia y a conocer a fondo las vidas de Luis Barolo (el dueño) y Mario Palanti (el arquitecto).

¿Cómo fue el proceso de investigación y cuanto tiempo duró?
La Investigación llevo 2 años y me acompañaron Sandra Cesilini y Josefina Barilari. Primero se leyó todo lo que había escrito sobre el tema. Yo visité personalmente todas las obras y edificios de Palanti que pude encontrar. Otro aspecto importante fue dar con todos los libros que Palanti se auto publicó acerca de obra, los cuales son muy difíciles de conseguir y existen muy pocos ejemplares. También se rastreo en hemerotecas cualquier mención sobre el tema, se revisaron cientos de diarios y revistas de la época. Por ultimo se entrevistó a decenas de personas, muchas de las cuales quedaron en el corte final de la película. Con todo lo que se dejó afuera del corte final se podrían hacer dos o tres películas más…

¿Ves al Palacio Barolo como una especie de Código de Vinci argentino?
¡Totalmente! La única gran diferencia es que El código Da Vinci es una ficción y esto es real.

Cuando estabas en pleno proceso de investigación, ¿qué fue lo que más te sorprendió en lo que ibas descubriendo?
Por mencionar solo una cosa, recuerdo la sorpresa de haberme topado con las imágenes de Dante y Beatriz en la enigmática mansión de la esquina de Av. Figueroa Alcorta y Ortiz de Ocampo. Allí se muestra lo que en el Barolo esta oculto. Pero por sobre todo me sorprende que nadie antes haya hecho mención a estas claras referencias a la divina comedia en tan transitada esquina de Buenos Aires.

¿Creés que aún puedo haber más misterios tras la historia del Palacio Barolo?
¡Claro que si! Algunos los dejé  fuera del corte final y otros están aún por descubrirse.

¿No pensaste en llevar esta historia a la ficción, ya que por los matices que presenta podría convertirse en una gran película de misterio?
Ya estoy trabajando en eso. Incluso tengo interesados a productores de EE.UU… pero esa es otra historia.

Las funciones se realizarán desde el miércoles 21 de noviembre en las salas del Centro Cultural San Martín (Sarmiento y Paraná – CABA)

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