Ximena Brennan
28/10/2012 19:31

El sexo de las madres (2011), la película de la directora rosarina Alejandra Marino, llega a los cines argentinos el 1 de noviembre luego de ganar dos premios en el 7 Tucumán Cine "Gerardo Vallejo", abrir el Festival de Punta del Este y presentarse en el Festival de Cine Latino de Uruguay. EscribiendoCine charló en exclusiva con su realizadora, quien habló de la temática de la violación, de cómo fue trabajarla con Victoria Carreras y Roxana Blanco y sobre sus nuevos proyectos.

El sexo de las madres

(2011)
6.0

¿Cómo surgió la idea de la dupla Roxana Blanco - Victoria Carreras?
En realidad Victoria estuvo desde siempre. Cuando yo terminé el libro Victoria tenía un representante o, mejor dicho, un Asistente de Dirección que es Aldo Romero, quien me habló muy bien de ella como actriz. Y yo estaba buscando a alguien que no se vea artificial, es decir, que tuviera una cara de la vida, sin operaciones ni nada de eso. Vi unas fotos y las escenas de una película muy linda que ella hizo y decidí enviarle el guión. Eso fue cuatro años antes de poder filmar la película. Después nosotras empezamos a trabajar juntas. Yo la dirigía en una obra, ganamos premios, hicimos varios documentales… se generó un vínculo de trabajo. Yo vi crecer a la nena de Victoria. La primera vez que la vi tenía doce años y se había caído haciendo patín y estábamos en la ambulancia para cuidarla… así que imaginate.

Con Roxana, cuando fue el momento de hacer la película, había un par de actrices argentinas que estaban en mi lista y que en ese momento estaban trabajando. Entonces pensando me acordé de Matar a todos (2007). Esa película está muy bien y Roxana está excelente allí. Además, acaba de ganar los premios de Toulouse y Biarritz como mejor actriz. La llamé, le mandé el guión, lo leyó, le gustó. Ella justo había terminado de hacer una película y tenía el tiempo y así fue. Entre ellas, me dan muy diferentes físicamente. Me pasaba con algunas actrices nuestras que veía que me gustaban mucho pero había siempre como un parecido. Y a mí no me gustaba que para este papel de hermanas de la vida, no de sangre, fueran físicamente parecidas.

¿Armaste el guion partiendo de una experiencia personal?
Es un tema particular del cual empezás a hablar con otras mujeres y te das cuenta de que en realidad le pasó a muchas. A mí me pasó algo cuando yo era muy jovencita en plena dictadura militar. Era muy difícil hacer denuncias pero no tuvo que ver con haber sido presa política. La vida es de transformación continua y porque tenés la energía o no la tenés. Siempre escribí, pinté y después me dediqué al cine. Digamos que uno desde el arte hace un trabajo interno y externo. Lo pone afuera también. Entonces se produce una cicatriz que uno sabe que tiene, está dentro de tu constitución. Y cuando escribí este guión en realidad es como que no me daba cuenta de todo lo que estaba poniendo, después lo descubrí.

La película tiene una trama psicológica muy fuerte, ¿tuviste la necesidad de consultar entidades o profesionales en el tema?
Hablé solamente con una médica obstetra por el personaje de Roxana para tener muy en claro las acciones, cómo es el trabajo y qué le pasa a una médica en determinadas circunstancias. Después yo hace mucho que estoy trabajando en un documental que se llama Mañana me voy, que tiene que ver con este tema también así que he escuchado mucho testimonio. Y después, en realidad. lo que yo trataba de ver es cómo las mujeres apelamos al humor. En los momentos más inusitados es como que nos cagamos de risa. No sé de dónde sale esto pero está. Por ejemplo, en el tema del nombre (El sexo de las madres), yo le puedo buscar todo un costado psicológico pero lo cierto es que se refiere al sexo nuestro, de las madres. El lugar por donde gozás, por donde parís, por donde el médico te examina. Por más que se quiera ser natural todo esto siempre es como una invasión. Viste además que hay muchos varones que abordan el tema y son como muy literales. Muestran todo en una violación, muestran un aborto y se ve todo. Lo muestran así porque no les pasa por el cuerpo. El otro día casualmente estaba leyendo sobre este tema de que no permiten la realización del aborto. Y estaba leyendo en las redes sociales lo que había escrito una chica a quien no conozco. Preguntaba qué te pasa por el cuerpo y por la cabeza en el momento de una violación y cuando se queda embarazada. Victoria hace un rato dijo una palabra que me interesó mucho; dijo “preñada”, como un animal. Yo creo que es eso. Uno cree que es su parte animal. Tampoco quiero ser taxativa, quizá otras mujeres sienten otra cosa con respecto a esto.

La idea de este guión me surge después de ver a Romina Tejerina. Fijáte cuantos años hace. Me surge después de que a esta chica la meten presa por haber matado al niño y me pareció una aberración pero el tipo que la violó nunca fue preso y siempre se le cuestionaba todo a ella. Y era todo tan visceral que vio en el bebé la cara del hombre que la violó. Él salió del mismo lugar por donde entró y eso es muy fuerte para alguien. Por otro lado, también la violencia está tan institucionalizada que ves en un programa de televisión cuando el conductor le levanta la falda a una de las chicas de ahí, a ella se le ve la cola y el padre detrás de cámara riéndose y aplaudiendo. Yo hice el casting para una película de Jorge Roca en la que uno de los personajes era una nena de doce años. A mí me mandaban fotos de nenas posando con la cola levantada y cómo saben a quién le están mandando esas fotos. Es terrible. Yo, en mi película, no necesité mostrar la violación para retratarla y otros directores quizá sí lo harían. Carolina Rodríguez, la hija de Victoria, es una chica muy cuidada. Todavía se la ve con su aura de adolescente.

Siendo rosarina elegiste filmar en Tucumán, ¿cómo fue que te gustó tanto el lugar para esta película?
Yo había probado hacer la película en San Luis. Parecía que estaba todo encaminado. Había buscado las locaciones y me parecían muy buenas pero no tuve suerte. Hice otra película en San Luis que se llama Franzie (2009). Conocí a un productor tucumano que me encarga un guión; una adaptación de una novela que ya se filmó y que se va a estrenar a principios del año que viene. En un momento voy a ver a esta persona a Tucumán y descubrí que es muy hermosa. Me sorprendió su belleza, la gente, la calidez, la disponibilidad, la gente es alegre, trasnochadora. Como rosarina estaba totalmente sorprendida. No se me ocurrió filmar en Rosario porque me fui hace tiempo de allí, a los 19 años. Recién con Las muchachas (2011) me sentí más conectada porque me dieron algunas distinciones y no lo podía creer. Lo declararon de interés… esas cosas son increíbles, pero no volví a tener vínculo con Rosario la verdad.

¿Cómo accedió Victoria Carreras a trabajar con su hija adolescente para una película fuerte como esta?
Al principio Victoria me dijo que no. En La plegaria del vidente (2011), Carolina hizo de extra. A partir de eso le dije “deja de hacer de extra en las películas”. Y ahí la dejó.

¿Por qué elegiste el tema Luis Alberto Spinetta?
Desde siempre el tema del final iba a ser Bajan cantado por El Flaco. Yo lo tenía, él me lo había dado en una oportunidad. Cuando lo puse se me venía a la cabeza como una ópera. Entonces con el músico de mi otra película (Juan Martín Medina) hicimos la versión “fogón”. Nos divertimos muchísimo. Lo hizo con un acordeón y un piano y con una guitarra eléctrica.

En la película no hay música, salvo hacia el final, y trabajaste mucho con los sonidos.
Se recreó todo. Se hizo mucha toma de sonido directo natural pero luego se recreó. Fue muy interesante, fue como filmarla de nuevo. Es hermoso trabajar así con el sonido.

¿Qué expectativas tenés en cuanto al recibimiento de la película?
Creo que es un momento excelente para ver estos temas. La película no es didáctica sino bastante incorrecta. Me encantaría que tuviera espectadores. Todos los cineastas cuando hacemos una película queremos espectadores. Es difícil todo: conseguir sala y si vos no tenés una estrella del calibre de Ricardo Darín se pone difícil. Igualmente el INCAA está fiscalizando correctamente nuestra cuota de pantalla y realmente sólo ellos pueden hacer esta fiscalización. No la puede hacer ni el productor ni el distribuidor. Es algo que nosotros necesitamos porque es nuestro cine. Me pasó que he escuchado decir que por ejemplo los jóvenes no quieren ver cine argentino. ¿Qué otro cine vamos a hacer? Esto es cine argentino y a mucha honra. Tenemos un abanico muy amplio de grandes películas. Yo me crié viendo cine americano y ahora no encontrás una película buena ni de casualidad. Son todo el tiempo tiros, tiros y más tiros. Creo que el cine argentino nos representa porque habla de nosotros mismos, de cómo vemos nosotros a los otros. Nosotros no sólo tenemos que contar nuestras historias sino todas las historias. No hay que achicarse.

Contáme de algún otro proyecto que estés armando
Lo próximo que tengo es que empiezo a filmar en noviembre, es un documental. Se llama Cómo llegar a Piedra Buena y tiene que ver con las nuevas militancias,  los vínculos que se producen y los cambios en la vida de los pibes. Y también tengo otro proyecto para otra ficción. Viste como es el cine, en realidad quisiera estar todos los meses filmando una película pero todo tiene sus tiempos. Además hay cada vez más jóvenes trabajando y todo el mundo quiere su oportunidad.

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