Ximena Brennan
23/10/2012 14:43

La 12 Edición DocBuenosAires que comenzó el 18 de octubre continúa con éxito y son muchos los exponentes del cine documental que pasaron por allí. Entre ellos están los realizadores Christophe Coupelin y Manuel von Stürler que se presentaron dentro de la sección Perspectiva Suiza y que hablaron en exclusiva con EscribiendoCine sobre sus películas: Capitán Thomas Sankara (Captain Thomas Sankara, 2012) y Nómades de invierno (Hiver Nomade, 2012).

¿Por qué las ganas de retratar a una figura como Thomas Sankara?
Christophe Coupelin:
Decidí hacerla porque conocí la revolución en 1985 en mi primera estadía en Burkina Faso. Quedé fascinado con esto y luego por el personaje de Sankara. Después de su muerte, intenté hacer una película sobre él y fue recién en 2012 que logré concretarlo. El proceso de recolección de datos fue muy difícil. Tomé mis archivos personales que reuní durante cinco años. Después archivos oficiales del Instituto Nacional del Audiovisual en Francia y de la televisión sueca. Había también archivos en Youtube que salieron recién en 2007 con todo este material y me dije “voy a intentar hacer una película”. Lo que quiero decir con esto es que yo no pude reunir todos los archivos existentes, digamos los “ideales”, sino sólo una parte.

Leí que comparan a Sankara con el Che Guevara. Vos que lo estudiaste en profundidad… ¿estás de acuerdo con esto?
Christophe Coupelin:
Si y no. Si en relación a su compromiso político pero no en relación a su compromiso militar. Sankara nunca fue un guerrillero; nunca tomó las armas para hacer la guerrilla. En ese sentido no se los puede comparar. Sankara igualmente conmemoraba la muerte de "El Che" cada año en Burkina. Eso los relacionaba de algun modo y esto quiere decir que lo respetaba mucho. Eso es lo más importante.

¿Por qué preferiste no utilizar testimonios a cámara?
Christophe Coupelin: Porque las entrevistas siempre toman partido por algo. Además intenté algunas y me di cuenta de que necesitaba trabajar mucho más para unir todo y necesitaba fondos y no los tenía. Trabajé de otra manera. Se necesitaban muchos medios porque hacer hablar a la gente sobre Sankara en Burkina era muy complicado.

¿Qué expectativas tenés en cuanto al recibimiento de la película?
Christophe Coupelin:
Es la pregunta que me hago siempre. Soy un realizador suizo y presento una película sobre un jefe de estado africano en el festival DocBuenosAires. Es un interrogante constante para mi. Cómo el público puede reaccionar frente a esto. Estoy muy curioso.

¿Manuel qué te atrajo de retratar el pastoreo de estas dos personas y la situación rural en Suiza?
Manuel von Stürler:
Encontré a estas personas a través de la ventana de mi casa. Yo vivo a 15 km de la ciudad. Cuando vi a estos nómades, a estos pastores en esta región, fue algo inesperado. No me imaginaba que todavía había gente que vivía de este modo. Casi naturalmente fui hacia ellos y todos los días volvía para ver de cerca este modo de vida. Muy rápidamente me di cuenta de que había muchas cosas que me intrigaban, veía a mi país de un modo diferente y esto me hizo cuestionarme el confort en el cual vivía yo, esa desconexión que tenía con la naturaleza. También me intrigó cómo esta joven pastora aprende este oficio tan difícil y cómo fue posible que se transformara en lo que es ahora. Ella era nutricionista y cambió completamente su vida. Estos variados elementos me hicieron pensar que lo tenía que contar. Desde ese momento, yo me di cuenta de que tenía que hacer esta película.

Cuando les propuse esto, ellos estaban un poco desconfiados. Me llevó mucho tiempo establecer esa confianza. Poco a poco se fue dando la relación y cuando se dio el proyecto este de hacer un largometraje para el cine, me tomé dos años para acercarme más a ellos y llevarlo a cabo

La película es bastante equilibrada en general y también la relación que tienen los dos protagonistas, ¿cómo la describirías?
Manuel von Stürler:
Vemos en la película que hay tensiones, igualmente hay un equilibrio entre estos momentos y los más armoniosos dentro de la narración del film pero viene de lo real, lo que yo vi. No pensé hacer esta película sobre la imagen bucólica de estos pastores sino que quería retransmitir la intensidad, un saber o conocimiento y los distintos elementos: la lluvia, el frío, el sol, el barro. Todas esas sensaciones que se viven cuando uno está con ellos. Para mi era muy importante transmitir esto y que el público lo sintiera.

¿Cuánto tiempo te llevó filmarla?
Manuel von Stürler:
La trashumancia, es decir, ir de un lado al otro con los animales, llevó cuatro meses. Pero había que trabajar con un tiempo que no perturbara la relación de ellos con los animales ni su trabajo. A su vez, había que estar suficiente tiempo para tener material para el film. Entonces filmamos durante 33 días repartidos a lo largo de cuatro meses.

Nómades de invierno tuvo un recurrido por distintos festivales, ¿cómo pensás que la van a recibir aquí, dado que el cine argentino es distinto?
Manuel von Stürler:
A lo largo de nueve meses, el film ya fue mostrado en los cinco continentes. Lo que puedo ver es que no es una historia suiza sino más bien universal. Hay pequeñas sutilezas que pueden marcar la diferencia pero el público tanto de aquí como de allá siempre lo recibe bien y me siento próximo a ellos, y creo que va más allá de las barreras culturales.

Buena parte del rodaje se desarrolló en la nieve y me imagino que debió ser difícil, ¿tenés alguna anécdota para contarnos?
Manuel von Stürler:
Esa es una pregunta interesante (se ríe). Hubo muchas dificultades por filmar en la nieve, que es un terreno desparejo; no tenés que molestar a los animales y demás,  pero todo esto lo vimos junto con los pastores, era la realidad de ellos y era lo que hacía falta para poder transmitir todo lo que yo quería. Finalmente estas dificultades terminaron siendo una riqueza. Fue algo muy fuerte pero estoy convencido de que nos permitió transmitir cosas en el film.

Yo fui asistente de cámara en la película y guiaba al cameraman. Una anécdota que para mi fue muy lamentable es cuando llegamos a una placa de hielo y él se resbaló y cayó sobre su espalda. La cámara voló por el aire y se cayó también. Íbamos por la mitad de la película y yo no me podía imaginar filmar con otro cameraman. Detuve el rodaje por unos días para ver que no le hubiera pasado nada. Y con respecto a la cámara, la fui armando de a poco. Por suerte no se rompieron las lentes ni nada. Tuve buenos espíritus que me acompañaron durante el rodaje.

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