Ximena Brennan
16/10/2012 14:44

Alumbrando en la Oscuridad

(2012)
6.0

¿Cómo se conocieron y cómo nació la idea de filmar juntos?
Nos conocimos hace mucho dando clases y allí fue donde nos surgió la idea de este proyecto. El encuentro de nuestros puntos de vista y de la reciente paternidad de Fermín fue amasando y solidificando este sueño. Y la verdad es que juntos  trabajamos muy bien y nos complementamos mejor. Ese fue el inicio, pero el tema nos atrapó porque nadie puede sentirse fuera de algo que plantea los vínculos primarios como este documental. El tema nos atrapó y terminamos en esta co-dirección.

El slogan de la película es "Otra mirada sobre la adopción" y leí que Mónica es madre adoptiva y seguramente ese sea el motivo principal por el cual quiso filmar este documental. ¿Cómo fue el proceso  para llevarlo a cabo?
El proceso fue con la urgencia de un parto y la paciencia de una crianza. Lo urgente era modificar tanto prejuicio en torno al tema y a sus protagonistas y la paciencia fue plasmarlo, llevarlo a la realidad, dejarlo madurar. La otra mirada tiene que ver con tratar el tema con una perspectiva más humanista. Sin juzgar ni condenar. Sin estigmatizar a la madre biológica que da en adopción y sin idealizar a los padres adoptivos. Contar desde un lugar que no es el más frecuente a la hora de hablar masivamente del tema. Los medios, por ejemplo suelen tener un enfoque amarillista y muchas veces más cercano al prejuicio que a otra cosa. En otros casos lo que se aborda es la cuestión legal, penal (sobre el código de adopción, etc.), pero no necesariamente desde las vivencias personales de sus protagonistas; por eso la idea de “otra mirada”. A partir de la experiencia personal de Mónica Gazpio surgió la idea del documental que ella tuvo durante mucho tiempo hasta que llegamos finalmente a producirlo. Comenzamos a trabajar en el proyecto y lo presentamos al INCAA para el concurso de vía digital y salió.

¿De qué forma llegaron a dar con los testimonios?
Parte de la investigación estaba hecha desde hace tiempo por Mónica por su condición de adoptante y así conoció psicólogas y también muchas personas que estaban en esa situación; y la otra parte se fue completando desde que comenzamos a trabajar juntos en el proyecto. En relación a los testimonios, se creó una red de gente interesada en hablar, en contar, porque sabían que estábamos trabajando en esto y quisieron participar. Muchos de esos testimonios son tan especiales y contundentes que ameritan hacer una película exclusivamente sobre ellos; por ejemplo, la familia Morillo que adoptó cinco chicos luego de tener una hija biológica, la familia Coloca que eran sustitutos y terminaron adoptando a uno de los chicos que tenían en guarda, etc. Todos esos casos de gente que entrevistamos tenían un enfoque similar al nuestro; no juzgaban, no condenaban, trataban de entender y de interpretar la situación límite de una madre que luego de cuidar durante nueve meses su embarazo se ve en la situación de tener que dar a su hijo en adopción.

¿Por qué alternan testimonios reales con las voces de actores reconocidos?
Esto es crucial. Antes hablábamos de la urgencia de combatir los prejuicios y uno de ellos es que la mujer que da en adopción es peor que un animal y que la que adopta ha realizado una gran obra de bien. Necesitábamos humanizar el relato, abrirlo, ni demonizar ni idealizar. El testimonio de los actores está construido en base a algunas desgrabaciones de entrevistas, en muchos casos de madres biológicas. Los actores tomaron parte de las voces de estas personas que no se animaban a revelar su identidad. Nos pareció una buena idea que desde la imagen fuera gente reconocida y querida para facilitar la identificación del espectador, sin oscuridades, ni juzgamientos. Por otro lado, no seguir clandestinizando a los que todavía no podían dar su testimonio, no ponerlos a contraluz y mucho menos en sombras. Se trató de respetar a esa persona y de potenciar su testimonio. De ahí surge la idea de trabajar con actores que interpreten esos textos. Quisimos enfatizar, por ejemplo, la idea de aquel actor que además de ser un galán se pone en el lugar de un padre que va a adoptar o una actriz bella, joven y exitosa que se pone en el lugar de una madre que tuvo que dar a su hija en adopción y así la mayoría con de los casos.

La película juega mucho con los espejos y el reflejo, ¿qué quisieron enfatizar con eso?
El niño refleja la luz del sol, ilumina, descontractura con su  gesto de juego. El espejo llena de claridad, nos devuelve nuestra imagen y termina siendo tomado por toda una sociedad, de diferentes edades y condiciones. Porque todos somos hijos y, por lo tanto, todos somos adoptados, porque sin la aceptación del rol de padre y madre no hay vínculo posible. También quisimos dejar presente un espíritu lúdico, infantil, cierta expectativa que se lleva hasta el final.

En la película hay una hipótesis que sostiene que "todos somos adoptados", ¿cómo sería esto?
Al ser hijo tuviste que ser adoptado aunque tus padres sean tus progenitores físicos y te hayan buscado. Es muy fuerte el choque entre el hijo ideal, soñado y el hijo real. Hay que reconocer y aceptar a este nuevo ser. Muchas veces algunos padres y madres biológicos no han podido aceptar ese vínculo. Era muy fuerte pero sucedía. Lo miraban y sentían una sensación de extrañamiento, no podían ahijarlo. De esto también estaría bueno hablar en otra peli, porque pasa más seguido de lo que creemos. Es parte de la naturaleza, aunque lo tratemos de negar. Laura Gutman, la especialista que entrevistamos en el documental, habla del apego, que es el proceso de construcción del vínculo entre padres e hijos que es común a los hijos biológicos y a los hijos adoptivos. Este concepto se termina de cerrar si le agregamos que no existe el instinto materno, sino que es una construcción; esto es algo desarrollado por varios autores.

¿Cómo fue la elección de los actores que formarían parte de este proyecto?
Osvaldo Laport, Laura Azcurra, Celina Font y Mariana Richaudeau fueron compañeros de Mónica en Campeones. Juntos la acompañaron en un momento difícil y decidimos que acompañaran también en un momento de plenitud y felicidad como este y ellos muy generosamente aceptaron. Con Cecilia Rossetto pasó otra cosa; faltaban días para la filmación de las escenas y había un rol sin cubrir. Era un papel difícil que hace alusión a una mujer que tuvo que ponerse almohadones para simular un embarazo. Queríamos a una excelente actriz y crease o no, estando en una reunión de docentes ella abrió la puerta de nuestra sala. Había decidido recibir la medalla del bicentenario en el Labardén, donde comenzó su formación artística y donde nosotros damos clases. Fue como si la mandara el cielo. Le acercamos el guión y con todo el amor aceptó trabajar. Fue todo de lujo. Todos se comprometieron muchísimo con el proyecto con mucho profesionalismo y mucha generosidad, ya que lo hicieron de onda.

En la película no se habla de la adopción por parte de parejas del mismo sexo, ¿por qué?
Porque no nos dio el tiempo. Cuando empezamos con el proyecto nos dimos cuenta de que había tanto prejuicio en temas elementales como la creencia a rajatabla de la existencia del instinto materno en todas las mujeres y en todas las edades, o como la carga genética del bebé sobredimensionada (vos qué sabés de dónde vendrá o qué tipo de vicios traería) y tantas otras barbaridades muy elementales. Imaginate que si no partimos de lo más básico, ¿cómo encarar algo más desafiante para una sociedad tan juzgadora?. Será tema de próximos trabajos seguramente. Además hubo que segmentar, hacer un recorte. La adopción sigue siendo un tema tabú. Sobre el final del documental se habla de eso y ese tema más otros que quedaron en el tintero pueden formar parte de un Alumbrando II perfectamente.

¿Cómo piensan que el público recibirá el film, dado que, tal como dijeron, a buena parte de la sociedad le falta reconocer y asimilar el tema?
Es una buena pregunta. La temática sigue asustando, pero la película humaniza y hace amigable el relato. Empezamos hablando de adopción y terminamos universalizando el tema con preguntas como ¿Qué es ser padre/madre?, ¿Qué es ser hijo?. Desde lo estético es agradable y cálida; y desde el mensaje nos centramos en la alegría del encuentro, la valoración del desprendimiento y la gran construcción del amor.

Igualmente por ahora los sondeos parecen auspiciosos, pero es verdad, como decís vos, que a buena parte de la sociedad le falta asimilar y  le cuesta encarar el tema. También en la película se habla de los prejuicios, de la gente en general y de algunos padres que no pueden concebir y se plantean adoptar, pero que quieren que sean parecidos a ellos, o aquellos que sólo piensan en adoptar un bebé recién nacido, etc.

Sobre  el final se lee "En memoria de Felipe Ríos", ¿Quién es?
Felipe Ríos
es un señor mayor que aparece en la película. Él no fue adoptado, fue un criado en el interior donde vivía. Antes de la ley de adopción promulgada por el Presidente Perón en los años ‘50, a los criados los trataban de forma inhumana, casi como esclavos. A Felipe la vida le dio una vuelta ya que su hija terminó adoptando a una niña, es decir, que se convirtió en un abuelo adoptivo. Él quiso dar su testimonio para que sirviera de algo. Fue un lujo tenerlo en nuestro documental. Desgraciadamente falleció antes de que la peli estuviera terminada. Quisimos recordarlo porque además cuando fuimos a entrevistarlo quedamos conmovidos y nos hizo reflexionar profundamente con esa entrañable sabiduría que tiene la gente humilde y sufrida. Felipe nos da  una lección de algo que definiríamos como dignidad. Cuando estábamos editando el documental nos entristeció enterarnos de su muerte y ahí se nos ocurrió hacer la mención en el documental.

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