Galia Bogolasky
17/09/2012 16:20

EscribiendoCine tuvo la posibilidad de dialogar con la famosa actriz Francesca Neri, de paso por Chile en calidad de invitada del último Sanfic. En la misma nos comenta pormenores de su extensa carrera, sus comienzos con Bigas Luna, como fue trabajar con Almodóvar y su llegada a Hollywood.

Las edades de Lulú

(1990)

Contanos sobre tus comienzos en el cine
Cuando tenía como 18 años me quería ir de mi país, porque sentía que era un poco más estrecho. Fue un invento mío decir, quiero hacer algo que no hay en el país, y pensé; ¿Qué puedo hacer? La actuación. Entonces decidí irme a Roma y entré a la Universidad, pero empecé en una escuela de teatro antes, y después postulé a un curso en la única escuela de cine que hay en Italia que es el centro Experimental de Cinematografía, donde hay un bolso de estudios y me diplomé de esa escuela. Pero claro, hasta que no empecé a trabajar, la verdad es que yo empecé haciendo de extra y después papeles pequeños, he hecho todo un recorrido. Aunque ahora en el mundo del cine se llegue de repente, a veces es más fácil, yo lo he hecho paso a paso, pero hasta que no he empezado a trabajar, no me he dado cuenta que esto realmente era una pasión, un trabajo que podía hacer. Pero cuando descubres que quieres ser actor no puedes empezar de cero. Así fueron mis comienzos.

Ahora, con esta larga trayectoria que has tenido en cine principalmente. ¿Cómo escoges los proyectos en los que te involucras?
Bueno, desde el principio, desde cuando he podido elegir cosas, siempre lo que me atrae en un papel es la historia, y la voy a leer, antes que todo, como espectadora. Es decir, no tanto el papel que hago, pero quiero ver cómo funciona la historia. Si me emociona a mí primero, si me hace reír, si me hace llorar. Ese siempre ha sido mi método de elección. Pero en el trabajo ha sido más fácil porque he trabajado muchas veces con directores que conocía, pero esas son las cosas que elijo, o la historia, o trabajar con un director, con un actor o guionista que ya conozco y que me conoce entonces se crea una relación. He rechazado muchísimos papeles, especialmente al principio porque tenía miedo de fallar y de no ser entendida en el papel que yo hacía. Entonces mi método de selección es algo que yo pensaba de mí como actriz. Después, confiando en directores, me he dado cuenta que mi actitud, mi capacidad, estaba más en las manos de los directores, y vas a descubrir cosas de ti misma que no sabías, de tu persona, de tu personalidad, y eso es lo más fascinante de actuar.

A propósito de directores y de proyectos, en 1990 filmaste y protagonizaste una película que se llama Las edades de Lulú con el director español Bigas Luna, que en distintas partes del mundo fue prohibida. Acá en Chile se estrenó comercialmente, de hecho se han estrenado varias películas de Bigas Luna. Cuéntanos sobre tu experiencia con esta película.
Esta película para mí fue todo, todo empezó con esta película. Yo estuve en el festival de Cannes con un amigo productor, pero un amigo mío, amigo de ese productor, del productor español, dijo que estaban buscando a una actriz para esa película porque Ángela Molina había rechazado el papel porque tenía problemas, entonces estaba este productor español buscando a alguien. Entonces mi amigo me dijo si quieres podemos hablar con él y yo le dije bueno. Pero yo no sabía nada de esa película. Esa película viene de una novela que tuvo gran éxito en España. Era una novela de Almudena Grandes, pero en Italia no había salido todavía entonces yo no sabía nada y me encontré con este productor y él me preguntó si me podía quedar unos días más, porque venía el director desde España e iban a hacer un casting y así fue. Llegó Bigas Luna, y tuve un casting con él, sin saber nada de la historia y al final me dijeron esta es la historia, vete al hotel y ya. Me explicaron la novela y yo no hablaba español en esa época entonces leer una novela era imposible. Entonces me dijeron: Te damos una semana, donde podía volver a Roma y pensarlo y después darles una respuesta. Entonces pasé una semana totalmente de locura, pero el papel, y el filme eran muy fuertes. El sexo era bastante explícito, pero al mismo tiempo el director era un muy buen director y el papel era fantástico, porque era un papel de una mujer desde los 15 a los 30 años, entonces sí, había sexo pero también había una historia. El cambio, evolutivo, sicológico, tenía un crecimiento con el sexo y el amor. Al final cerré los ojos y dije sí, pero eso fue para mí el comienzo de una carrera en España pero también en Italia. Tenía que confiar totalmente en el director. Porque cuando haces un así, nunca sabes lo que estás haciendo así que tienes que confiar, porque al final puede resultar en algo muy fuerte y vulgar. Rodamos y hasta que no había visto la película no sabía lo que podía pasar. Porque todo el mundo siempre me pregunta: ¿Cómo es rodar escenas tan eróticas? Eso no es lo más difícil. Yo siempre creo que lo más difícil es desnudar el alma como actor, mostrar los sentimientos. Eso sí es muy difícil. Pero el cuerpo, cuando estás interpretando un papel, es una cosa más ridícula, es absurdo, porque estás ahí con un actor y todo es tan frío, no es un problema, porque el director te dice: mueve la pierna que vamos a poner la cámara ahí, y cosas así, y eso no es lo complicado. He trabajado mucho con Bigas Luna, y Bigas Luna en ese sentido es un director muy bueno. Es una persona tan amable, tan sensible y eso es lo único importante para hacer un papel como éste. Pero la verdad es que con esta película me empiezan a ubicar en España, y en Italia también porque la película ha tenido mucho éxito. Entonces si volviera hacia atrás a lo mejor no la haría, pero la verdad es que todo empezó con aquella película. Es que ahora, a los 48 años, no tengo ese atrevimiento, pero cuando eres joven lo tienes, porque no te das cuenta.

Hablando de esta carrera que abriste con Bigas Luna con esta película en España, después trabajaste con otro como Almodóvar en Carne Trémula, del 97. En esa película también trabajaste con Javier Bardem. Cuéntanos sobre eso.
Sí, Javier Bardem también está en Las edades de Lulú. Tiene un papelito pequeño, y su madre también. Ahí lo conocí. Siempre digo que hay un antes y un después de trabajar con Almodóvar. Son experiencias que van más allá de la actriz. Te toca como persona. Yo creo que un actor siempre espera encontrar a un director así, pero porque sabe, sabe que va a sufrir, sabe que va a pasar algo que nunca ha pasado, pero yo creo que en el fondo los actores queremos ponernos en las manos de directores que nos van a plasmar, a trabajar, a sacar cosas que tampoco tú conoces de ti mismo. Yo creo que es el método, es su manera de trabajar y su manera de conseguir sentimientos, emociones y actuaciones. El ve cosas de ti, de tu personaje, de tu persona que tampoco tú puedes ver. Es muy interesante, pero lo que estás haciendo es muy duro porque no te das cuenta. Hay un trabajo antes, claro. Es un trabajo de ensayos, con el papel, con todos los actores donde el va a describir todo el guión viendo tu actuación, entonces te lo va a poner como un traje. Después, cuando vas a rodar, el se convierte, y es como si antes es tu mejor amigo y es fantástico, maravilloso y sensible e inteligente, después es como tu peor enemigo. Siempre te va a poner las cosas como si fueran mucho más difíciles, y esa es su manera de tenerte siempre, sobre la clavícula. Entonces tú lo pasas muy mal. Pero, después, al final, vas a ver la película y dices “tenía que hacerlo”. Ese es el sufrimiento que todos los actores hablan sobre el trabajo con Almodóvar. La mayoría de los actores no quiere volver a trabajar con él, pero lo que si quieren, sabe que es así. El método Almodóvar.

A propósito de métodos, en esta película, Carne Trémula ¿Cómo preparaste el guión? ¿Cómo lograste el personaje? ¿De qué manera fuiste configurando toda la historia que te toca en esta película donde tú eres el eje del personaje principal?
Bueno, el me dijo una cosa al principio, cuando nos encontramos: Escribí un papel para ti. Yo lo conocí en un festival en Italia, entonces me dijo: “mira yo quiero trabajar contigo”. La tipología de actrices con las que trabajaba eran distintas a lo que yo soy, pero un día me llamó y me dijo: “Mira, yo tengo un papel para ti, y es perfecto, porque además estamos justificando un acento italiano, era la hija de un diplomático”, entonces él dice: “para mí, la idea de esa mujer tiene que ver con  el sentido de culpa.” Ese sentimiento nació del personaje y yo tenía que meterme en el personaje, porque yo como italiana, hija de una familia católica, he sufrido mucho con el sentido de culpa. He trabajado con muchos psicoanalistas con lo del sentido de culpa. Entonces se perfectamente lo que es. En ese sentido trabajamos, con esa idea de enfrentarse a toda esa situación con un pasado, de una mujer que tiene un pasado de drogas y todo eso. Finalmente se va a involucrar en una situación desde fuera perfecta, pero que lo resuelve. Almodóvar, para cada personaje tiene o una emoción, o un sentimiento y desde aquel sentimiento, desde aquella emoción, se empieza a trabajar. Eso siempre tienes que tenerlo en mente. Después, claro, reaccionas a las cosas que te pasan, viviendo siempre con aquello. Es una clave muy fácil para entrar en una historia que, a lo mejor es una historia que no te pertenece para nada, pero él te cuenta como ha vivido el personaje hasta cuando empieza el papel. Como ha sido, como han sido sus relaciones, con sus padres, con sus amigos. Entonces tú llegas, ya habiendo preparado, ya con tu vida, con tus  vivencias y lo haces. Ese es su método de trabajo, y en ese sentido es muy bueno.

Cuéntanos sobre el trabajo con Anthony Hopkins y Ridley Scott en la película Hannibal.
Hablando de esa película, yo siempre digo lo mismo, porque Anthony Hopkins, para los actores, es el actor inglés con el acento perfecto y este personaje yo lo adoro porque trabajar con Anthony Hopkins es un sueño. Pero la verdad es que, yo hago un papel pequeño y soy la mujer de Giancarlo Giannini, pero lo que me ha quedado, es que la película fue rodada durante cuatro semanas en Firenze, y la otra parte en Estados Unidos. Yo rodé en Firenze y me quedé aunque no estaba rodando, me quedé para ver el rodaje porque estaba encantada. La cosa impresionante de lo que me he dado cuenta es que habían dos grandes actores con un método totalmente distintos. Anthony Hopkins es el actor que actúa su personaje dentro y fuera del set. Por otro lado, Giancarlo Giannini, que es el mejor actor italiano para mí, y él nunca actúa, siempre bromea. Ver las escenas entre los dos actores cuando no se enfrentaban, y Ridley Scott que tenía una buenísima relación con Anthony Hopkins, pero estaba encantado con Giancarlo Giannini. El siempre hablaba todo el rato, como es italiano. Entonces, al final me he dado cuenta que en esta película especialmente, que Giancarlo Giannini es mucho mejor que Anthony Hopkins. Eso significa que nunca hay un método. Cada actor tiene que buscar su propio método y no siempre trabajar con los grandes. Hay un montón de cosas que sacar, que aprender, trabajando en otros idiomas. Pero si, ha sido una experiencia muy interesante.

Esta fue tu primera incursión en Hollywood porque también hiciste la otra con Arnold Schwarzenegger “Daño Colateral”. Cuéntanos tu experiencia con estas grandes producciones,  siendo una actriz italiana haciendo papeles en Europa, pero venir a Hollywood, trabajar en estas grandes producciones, debe ser una experiencia distinta.
Claro, yo siempre digo que un actor tiene que hacer una película en Hollywood, además una película comercial y de acción, con grandes presupuestos, es una cosa que nunca vas a ver en tu vida. Yo siempre digo que es como el Luna Park, un parque de diversiones, porque claro, yo hice un casting en Roma, después me llamaron a Los Angeles, hice tres castings antes de obtener el papel, pero no era tanto. El papel era importante pero sabía que como actriz no habría ganado mucho como trabajar por ejemplo con Anthony Hopkins o Ridley Scott, pero era una cosa interesante. Vivir en el estudio de Hollywood, es así, con Arnold Schwarzenegger, el doble para las escenas peligrosas, un doble solo para las luces, un doble sólo de cara. Todo el mundo con radio y no sé cuantas personas en el equipo, muy divertido. Un tráiler que era realmente una casa, una cosa enorme, pero no he me quedado casi con nada, ha sido muy divertido.

¿No volverías a hacer una tercera película en Hollywood?
No de acción, porque…en esas películas he conocido actores, muchos actores interesantes, pero al final parece que eres un número. Después de que se estrenó la película de Almodóvar en Estados Unidos, me llamaron muchas agencias, pero todos me decían que tenía que vivir allá, que tenían que trabajar en mi persona, mi carrera. Pero yo tenía una familia en Italia, y además yo lo veo distinto. Ese mundo de Hollywood en el sentido que, claro siempre vas a hacer papeles de extranjera, porque siempre vas a tener un acento. Creo más en el cine Europeo.

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