Ximena Brennan
07/09/2012 19:35

Este sábado 8 de septiembre se estrena Ostende (2011) en el Malba, la película que Laura Citarella viene presentando ya en distintos espacios culturales y en festivales. En una charla exclusiva con EscribiendoCine, nos cuenta sobre este proyecto con el que se encariñó profundamente y sobre su trabajo en El Pampero Cine, la productora que comparte con sus socios y amigos.

Ostende

(2011)
6.0

Ostende es tu primera película, ¿cómo te animaste a hacer cine?
Bueno en realidad no es que un día uno dice “voy a hacer una película” como animándose, sino que tiene que ver con un proceso que veníamos haciendo con El Pampero, que es la productora que yo tengo con mis tres amigos (Alejo Moguillansky, Mariano Llinás y Agustín Mendilaharzu). Y en un punto es medio por contagio, es lo que hacemos. Lo que sí pasó ese año justo fue que apareció ese intercambio de roles donde Mariano, que es siempre el director y yo siempre soy la productora de sus películas, esta vez invertíamos los roles; Mariano era mi productor y yo era la directora. Tuvo que ver con que yo tenía ganas de volver a la dirección, que lo había quizá abandonado durante un tiempo porque, por ejemplo, habíamos filmado Historias Extraordinarias, entonces me había abocado un poco a eso y también a la construcción de nuestra productora, que es un estructura muy chiquita pero que hay que pelearla y remarla día a día y traccionarla. Entonces estábamos como muy concentrados en eso y supongo que en un momento hubo como un parate en la productora donde estaba haciendo mucho y dije “bueno, este es el momento para arrancar”.

¿Cómo te vino a la cabeza la historia y porqué decidiste filmarla en ese lugar?
El lugar es donde queríamos filmar hace mucho tiempo todos y por suerte me tocó a mí. Digamos, era algo que teníamos ganas de hacer hace mucho tiempo y justo apareció esta idea de esta película, trabajar con Laura Paredes con quien yo tenía ganas de hacer algo. Apareció. Y después se trabajó mucho con el espacio y el lugar específicamente, y partir de eso se construyó el guión y la película. En general las películas tienden a escribirse, pre producirse, se buscan las locaciones, los lugares, los actores, se hace casting y se filma. Esta película en ese sentido tiene una vida bastante diferente del resto. Es una película donde había muchísimos elementos preexistentes, ideas que yo tenía, imágenes y todo eso se puso en funcionamiento con una estructura que se dio a posteriori. Por otro lado, esa vida tan particular que tiene esta película es una vida que se fue trasladando a lo largo de todo el proceso. Siempre fue una película muy particular. Por un lado, se construyó y se concibió de esa manera, se filmó de una manera muy familiar, muy chiquita, si se quiere. Se terminó la película, se estrenó en el BAFICI, después se filmó una escena posterior a eso. Entonces la película es como que estuvo vagando por varios festivales en el mundo y finalmente se estrenó en el verano en el balneario del Viejo Hotel Ostende. Recién después de dos años se estrena en el Malba. O sea que tiene una vida que se parece más a la vida de las personas, a la vida de uno, y no tanto al resto de las películas, que en general se estrenan, hacen el circuito del festival, después se venden y a otra cosa.

¿Y cómo llegaste a Laura Paredes, la protagonista?
Laura Paredes es una de las protagonistas de la película que Mariano Llinás está dirigiendo hace varios años, La Flor. Yo conocí a la agrupación de teatro a través de Mariano. Hace muchos años que los veo en el teatro y Laura también se volvió mi amiga y fue un poco conocerla como actriz, de verla. Hoy la idea de someter a un actor a un casting me parece un horror. Lo he hecho y a veces se hace, pero me parece que en un punto es mucho más fructífero sentarse a escribir un guión con el actor en la cabeza y para eso uno tiene que conocerlo y para eso tiene que ir a verlo a sus obras, en sus películas, cómo funciona en distintos contextos para oír la voz de este actor también cuando uno escriben los diálogos. 

Esta es una película contemplativa, ¿te pasó lo que vive la protagonista, eso de sentarte sola en un lugar para vacacionar y mirar a las personas?
Sí, me pasa. Igual tengo una vida que no admite esos tiempos, lamentablemente. Sí me detengo a mirar y a pensar, pero más me pasa de que hay algo en el terreno de la fantasía, no ligado a algo contemplativo pero sí como cierta cosa de construir constantemente cosas en mi cabeza, pero eso es algo que supongo que le pasa a todo el mundo, no es algo que me pase a mí puntualmente. Me parece que lo contemplativo de la película es muy cinematográfico. Quiero decir que la manera en que ella mira, en que ella construye a partir de imágenes tiene que ver más con una posibilidad que brinda el cine que con cómo contempla uno la vida real. En la película está trabajada esa especificidad desde un lugar muy cinematográfico y eso era algo que me obsesionaba, más que la contemplación en sí.  

En la película destacás varias veces una frase en portugués que la protagonista escucha con sus auriculares, ¿Qué significado tiene?, ¿qué quisiste enfatizar?
No es que traté de decir nada. Es una cita que supongo que sintetiza un clima que quizá tuvo la película cuando fue concebida, tiene que ver con eso. La cita contiene esta introducción que justamente habla de una tarde, en la que caminando con su amigo en la playa inventan una canción. Y en un punto creo que casi todas las películas que estamos haciendo ahora con El Pampero están muy atravesadas por ese sentimiento, esa sensación y ese clima. Ese nivel de libertad y de placer, si se quiere. Tiene que ver con algo también que pasaba en el rodaje. Hay cierta intensidad que ya existe con un equipo de gente con el que estamos trabando que está ahí muy latente. Entonces me parece que la canción sintetiza de alguna manera lo que a mí me pasa con eso.

Sos además música, ¿no se te ocurrió componer alguna canción para tu película?
No, me parece que entorpecía. Hubiera sido como un capricho vanidoso de querer además componer la música. Ya bastante corazón le estaba poniendo al rodaje y a las cosas que estaban pasando ahí para que encima exigirme o exigirle a la película que tenga que contener una canción mía. Eso ya sería como un acto de vanidad. Si la necesitara por ahí lo hago pero creo que la película no necesitaba ninguna canción mía.

Leí que Ostende fue primero un corto, luego un mediometraje y bueno, ahora finalmente es un largo de 70 minutos, ¿cómo fue este proceso?, ¿por qué tantos cambios?
No fue un corto. Se fue a filmar con la idea de hacer algo que no tenía necesariamente una estructura de largometraje. Muchas veces se malinterpretó eso porque yo dije “no sabíamos si era un corto, un largo, un mediometraje”, queriendo decir como que podía ser esto o aquello, un ensayo, podía ser un montón de cosas. Fue una película. Tuvimos la capacidad de ver lo que estaba pasando y ver el potencial que tenía el material y por ende, se terminó de consolidar como una película, pero fue natural; no es que se forzó algo que era un corto a ser un largometraje. Se trabajó según lo que la película fue pidiendo. Por ejemplo, terminó el BAFICI y vimos que había algo de la estructura que estaba un poco flojo, entonces se filmó una escena para mejorar eso, todo en función de la película, nada en función de improvisar o de alargar o de delirar. Lo que tiene el sistema de trabajo que nosotros hacemos es que admite ese tipo de cosas. Admite que si uno hace una película y ella necesita ser modificada pese a que ya la hayas proyectado, bueno, se hace. En un punto creo que todas estas películas que hacemos tienen esos condimentos. Lo interesante de ellas es que se permiten estar vivas y verse modificadas porque no están estructuradas según los cánones estándar de producción de que tenés a alguien arriba que te está diciendo todo. Esas películas respiran ese clima de libertad.

¿Cómo es un día de trabajo en El Pampero Cine, tu productora?
Todos los días de mi vida son distintos, porque aparte en El Pampero trabajamos todos a la par, no hay jefes. Es una estructura super horizontal, donde simplemente vamos acordando cosas. Unos están filmando una película, los otros están ahí sosteniendo la estructura. A veces yo me tengo que ir a filmar y entonces los chicos se quedan. Hace una semana que no voy a la productora porque están los estrenos, además doy clase en La Plata, voy y vengo. No hay una rutina de ningún tipo. Los fines de semana no son fines de semana. Hay algo de la estructura que tenemos donde como todos hacemos muchas cosas dentro y fuera de El Pampero, hay algo que no admite la posibilidad de describir un día de la vida de nadie (se ríe). Últimamente lo que sí pasa es que estamos filmando tres o cuatro días a la semana, que nunca había pasado. Estamos filmando varias películas: dos de Alejo, una de Mariano y una mía, entonces lo que empieza a pasar es que todos los días en natural salir a filmar. No es como antes que teníamos una estructura que era “filmo tal día”. Ahora ya es un hábito. Uno se levanta, sale y filma y está bastante bueno eso. Es una mezcla entre una familia, una banda de rock y un grupo de amigos. Tenemos también nuestras discusiones pero somos muy amigos, entonces lo familiar está.

Contame de esa película que dijiste que estás haciendo
Estoy filmando una película con Verónica Llinás que se llama La mujer de los perros. Se está filmando en distintas estaciones del año y te puedo decir que es una mujer con diez perros. Es muy complejo de contar. Es una película que todavía estoy descubriendo, que apareció y se manifestó casi sin que nos diéramos cuenta y de repente está creciendo mucho, por lo menos en mi vida y en la de Verónica. Es una película que está muy conectada con el mundo y con ficcionalizar cosas que suceden en el mundo, entonces en un punto es una película que se filma casi sin guión, un poco con lo que nos vamos encontrando, el espacio donde la estamos filmando. Esto es en Moreno, en La Reja.

Por otro lado, muy de a poco estoy escribiendo otra cosa con Laura Paredes también que se llama Trenquelauquen. Quizá lo digo y por ahí nunca lo hago, pero paralelamente voy escribiendo. Y después, estamos filmando La Flor de Mariano y Alejo está filmando un documental de ballet. Ahora estamos filmando cuatro películas y produciendo la película de nuestro sonidista, Rodrigo Sánchez Mariño.

¿Como te sentís con el estreno este sábado en el Malba?
Bien. Es casi natural que ocurra porque vengo hace mucho tiempo presentando esta película. Es por decantación que va a suceder esto. Tengo muchas ganas de que la vea mucha gente porque la película estuvo en un montón de lugares y no específicamente en Buenos Aires. Bueno,  hubo una proyección en el BAFICI, otra en el Matienzo y otra en la Biblioteca Nacional pero también la ponemos a prueba en un sistema más de ciclo a ver cómo funciona. Está bueno, estoy muy contenta.

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