Juan Pablo Russo
09/07/2012 21:12

Juan Baldana estrena Arrieros (2010), segundo opus de una trilogía documental que comenzó con Soy Huao (2010) y que tendrá su final en 2013 con Pescadores de Manguiseco. “Como objetivo ideal  desearía realizar siempre ficciones dentro de las posibilidades que se me presenten  y en medio de esos largos procesos, hacer documentales que surjan de  diversas experiencias personales”, dice el también realizador de Los Ángeles (2009) a EscribiendoCine.

Soy Huao

(2010)
6.0

¿Qué te motivó a la realización de esta trilogía que empezó con Soy Huao y sigue ahora con Arrieros?
La invisibilidad se gesta en mayor medida en las grandes ciudades, me seduce la  idea de poder mostrar distintos universos que están conectados directamente con la naturaleza.  Somos parte de un ecosistema propio que generalmente nos resulta ajeno y mientras no lo aceptemos como nuestro no podremos amigarnos con él. En Soy Huao, una comunidad originaria que fue contactada hace apenas cincuenta años en la Amazonía Ecuatoriana, todavía lucha por su independencia y por mantener sus costumbres absolutamente ligadas a su hábitat natural. Creo que partiendo de esa experiencia comenzamos a comprender de donde venimos y en donde estamos parados hoy. Arrieros mantiene esa idea pero con el avance de  la globalización en la montaña misma, pero allí se retoma el concepto de la naturaleza, los valores, el trabajo digno y tantas cuestiones que se pierden el olvido.

¿Cómo fue el proceso para seleccionar a la familia que ibas a retratar en Arrieros?
Estando con mi familia y unos amigos acampando en la cordillera, conocí a un arriero y le pedí que me contactara con alguna familia que reuniera las condiciones que imaginaba para la película. Una vez que se dio la posibilidad, viajé directamente para filmar sabiendo que si no era esa familia sería otra que supiera conectar conmigo y yo con ellos a la vez.

¿Trabajaste con una estructura narrativa o te dedicaste a observarlos y la historia nació en la edición?
La observación es la base piramidal que construye la vida cotidiana de Rosa, Manolo y su familia. El desafío era armar el rompecabezas que se iba armando e ir montándolo en mi cabeza para imaginar una estructura narrativa que cuente una historia simple pero clara. En la noche, siempre analizaba lo filmado y lo que estaba por venir, de esa manera conjeturaba el montaje. Pero para darte un ejemplo, una vez que tuve terminada la primera versión, me vi obligado a volver al Cajón del Maipo a filmar una escena que tenía que ver con un cambio drástico en el clima y con el final de la historia.

Si bien la película se llama Arrieros esta actividad está fuera de campo en gran parte de la historia ¿Por qué está decisión?
Ha cambiado sistemáticamente en muchos casos el trabajo de los arrieros a lo largo de este último tiempo. Ahora deben adaptarse a los cambios que se producen en su geografía. Las rutas y el avance tecnológico, hacen que solo transportar animales o encomiendas ya no sea lo que era en su momento. La supervivencia, en el caso de esta familia no solo pasa  por arriar a su ganado, el comercio es una entrada que aprovechan en el verano con la invasión turística en la zona.

¿De que manera trabajaste para que ellos no se sintieran intimidados y observados continuamente por la cámara?
A los quince minutos de conocerlos ya estaba filmando,  sólo les dije que no haría preguntas y que mi idea era tener la cámara siempre en mano pero también  quería vivir una experiencia junto a ellos en la convivencia. Les propuse que se olvidaran del lente e intentaran comprender que a la hora de filmar yo no existía. Fue parecido a Soy Huao, cuando no filmaba era uno mas. Después vienen las cuestiones humanas que hacen a una  buena relación o una temprana amistad, ahí es donde se produce el verdadero acercamiento y a mi entender, si comprenden a la persona, luego comprenderán al director.

¿Cómo fue el rodaje considerando las adversidades tanto climáticas como del espacio?
Son dos momentos contrapuestos, el 95 % del documental se desarrolla en la última etapa del verano en donde el día es cálido y las noches frías. Cuando tuve que volver a filmar en invierno fue una experiencia única llegar a pie al mismo lugar invadido por la nieve. Es imposible llegar de otra manera. Es por eso que nadie puede llegar allí hasta la primavera. Con respecto al espacio, justamente la inmensidad del lugar hace que te puedas mover con absoluta creatividad en cuanto a las decisiones de plano de cámara. No es lo mismo retratarlos  en el interior de la casa que en el exterior en donde todo cobra una gran dimensión. Por otra parte, una familia numerosa en un hogar tan pequeño puede acomodarse perfectamente en un espacio reducido,  pero lleno de amor y armonía.

¿Qué nos podés adelantar de Pescadores de Manguiseco y para cuando su estreno?
Francino es un pescador de 60 años que vive solo en Manguiseco, un pequeño pueblo de pescadores, ubicado al noroeste de Brasil. Un verdadero paraíso natural, al que no llegan rutas ni terrestres ni aéreas. Todas las madrugadas se interna en alta mar en una canoa de madera. En temporada baja pesca durante diez horas, para regresar a la costa cerca del mediodía. La pesca es insuficiente. Generalmente saca unos pocos peces que alcanzan sólo para abastecer a él y su madre.  Imposibilitado de vender y, por lo tanto, de conseguir dinero, a veces regresa a sus casa sin nada para comer. Resulta muy duro sobrevivir en esas condiciones. Pescadores de Manguiseco tengo que terminar de filmarlo a fines de año. El estreno será en el 2013

Además de trabajar en documentales tenés una película de ficción, Los Ángeles, ¿hay ideas para retomar este género?
Hace unos meses terminé de escribir un guión de ficción titulado Los del suelo estuve trabajando durante mas de un año para llegar a esta película que deseo filmar el año que viene. Es una adaptación de una novela basada en hechos reales. La ficción es lo que a mi me quita el sueño, pero no es fácil concretar este tipo de proyectos. Como objetivo ideal  desearía realizar siempre ficciones dentro de las posibilidades que se me presenten  y en medio de esos largos procesos, hacer documentales que surjan de  diversas experiencias personales. La idea es mantener siempre viva la sensación de no parar nunca de filmar.

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