Juan Pablo Russo
18/06/2012 00:57

Tras su auspicioso debut con Luisa (2008), Gonzalo Calzada regresa al cine con una película de corte policial sobre un hecho real ocurrido en Mar del Plata en el año 1996. La plegaria del vidente (2011) aborda el caso de un asesino serial de prostitutas desde tres personajes: un comisario, un periodista y un vidente para desentramar una serie de intrigas donde nada es lo que parece.

La plegaria del vidente

(2011)

La película está basada en un hecho real ocurrido en 1996 cuando varias prostitutas aparecieron muertas en Mar del Plata. ¿La historia trabaja la realidad propiamente dicha o se tomaron licencias entrando en juego elementos ficcionales?
Efectivamente está basado en el caso real del “Loco de la ruta”, un supuesto asesino serial que en el 96 mataba prostitutas y las dejaba descuartizadas al borde de la ruta. Al principio se orquestó esta idea de un loco de la ruta -nombre que le pusieron los periodistas-  con un montaje supuestamente hecho por la policía. Después empezaron a desaparecer mujeres y finalmente el caso quedó develado como una suerte de ajuste de cuentas entre la policía y una red de trata de blancas. Eso es lo que se sabe y está publicado. A partir de ahí Carlos Balmaceda escribe una novela con una idea más cinematográfica que es preservar  ese concepto del asesino serial. Entonces se construye una teoría que es como un montaje dentro del montaje.

Es decir que hay elementos reales pero también otros que son inventados por Balmaceda para su libro
Si bien están las cuestiones que tienen que ver con el caso real, Balmaceda va un poco más allá manifestando que el asesino serial realmente existió. Eso resulta muy interesante y se conecta con el cine negro y el policial de este tipo de género más sorbido y con personajes que de alguna manera desnudan la hipocresía social. Todos elementos que son muy propios del género policial negro y  que de alguna manera con el asesino se tocan elementos que tienen que ver con el poder político, con la policía, con las victimas y una Mar del Plata obscura y siniestra que no estamos muy habituados a ver.

¿La transposición es tal cual o te tomaste licencias cinematográficas?
Era imposible trabajar el libro tal cual era  porque realmente es muy literario. Está construido sobre tres personajes: el vidente, el periodista y el investigador. Está escrito en primera persona y trabajado desde la interioridad de estos personajes que son muy obscuros. Los tres arrastran historias muy duras y la aparición de este caso lo que hace es reflotar toda esa obscuridad que tienen.  En el libro no hay tanto interés por el thriller o la intriga del crimen que es develar el asesino,  sino por una radiografía social y de estos personajes.  Lo que hicimos en la transposición fue priorizar la mirada de uno de los personajes, que en este caso fue la del comisario para así trabajar sobre el policial y después la del periodista que es la que va conectando todos los elementos. Si hubiésemos elegido al vidente seguramente sería una película de terror.  A partir de ahí construimos la película y trabajamos mucho más lo que es la intriga, los códigos policiales desde la radiografía social y lo que es la mirada del sospechoso.

¿Habías leído la novela de Balmaceda o la propuesta te llegó por encargo?
La propuesta viene de la productora Cinemagroup que me alcanzaron la idea del guion y la novela. La leí y me pareció increíble así que inmediatamente nos pusimos a trabajar en hacer un policial, que era lo que teníamos ganas de hacer. Básicamente fue eso, un trabajo en conjunto y el deseo de hacer un género que acá no está muy desarrollado en lo que es el cine. La adaptación primero la hizo Carlos Balmaceda y a partir de ahí empezamos a trabajar los dos  junto a otro guionista que es Fredy Torres.

¿Cómo ves el policial hoy en el cine argentino?
El policial en el cine argentino es excesivamente real, falta esta cuestión de la estética de un género que nos permita ver crímenes y cosas horribles, que sabemos que pasan pero enmarcadas en un diseño, en algo que nos pueda producir tanta aversión a verlo. Eso creo que está logrado en la película. Tiene una visual fuerte y es dura pero llama la atención y atrae.

El género policial se podría decir que está llenó de clichés. ¿De que manera evitaste caer en ellos?
La película está llena de esos espacios y para mí está bueno respetarlos y avanzar con ellos. Es parte del género. En algún punto se está buscando eso.

Luisa, tu anterior película,  es un film más intimista y su abordaje es totalmente opuesto al de La plegaria del vidente, ¿sentís que hay puntos de contacto a pesar de las diferencias?
A mi Luisa me costó muchísimo hacerla, con esta película me sentí mucho más cómodo. Luisa la aborde desde donde yo sentía que podía pero siento que quedaron asignaturas pendientes, hice lo que pude.  Estoy muy orgulloso de lo que fue la película pero son muy distintas. Si puede ser que esté la cuestión del vínculo en ambas, esa cuestión que tiene que ver con uno  con las acciones, las decisiones que se toman en la vida que de alguna manera afectan la cotidianidad.

¿Seguirías en el cine de género?
Si, me encanta. Si pudiera seguiría haciendo este tipo de cine. Creo que el cine argentino de género  se merece un espacio como el que hoy tiene el comic. Está bueno que exista Leonera, que exista Carancho, es algo que se puede hacer con buena factura y buenos actores. Está bueno pelear por eso.

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