José C. Donayre Guerrero
07/06/2012 10:11

Este 7 de Junio se estrenan dos películas del director argentino Mauro Andrizzi. “Andrizzi x 2” es el nombre del programa en el cual están: En el futuro (2010) y Accidentes gloriosos (2011), dos películas que si bien fueron creadas en momentos distintos y con motivaciones diferentes, toman elementos en común como el amor, la fragmentación de historias, el manejo del tiempo y una estética propia del cine experimental que las llevan a relacionarse. Con motivo del estreno el director dio una entrevista a EscribiendoCine.

En el futuro

(2010)
8.0

¿Cómo surge la idea y el guión de estas dos películas que, dentro de todo, son muy similares entre sí?
En realidad nunca estuvieron pensadas como díptico. En el futuro, que primero se hizo, está más relacionada con la experiencia de la relación amorosa. Me puse a escribir estos episodios, y en algún punto de la estructura me di cuenta que había una película. Con Accidentes gloriosos, fue muy distinto porque fue un proyecto por invitación del Festival de Copenhague en Dinamarca, donde te emparejan con un artista de una disciplina, y me tocó un dramaturgo sueco. El tópico de la película era el azar, así que empezamos a construir por la causalidad del azar. Salir a filmar en auto, perseguir ambulancias en Libertador, salir con la cámara a la calle que En el futuro no pude hacer, ahí todo estaba todo controlado, eran espacios cerrados. Me había quedado mucho con las ganas de hacer algo más fuera de control.  Marcus, el dramaturgo, vio En el futuro y pensamos usar la misma estructura episódica, cambiando el tono y el tópico de las pequeñas historias. En Accidentes gloriosos el uso del blanco y negro, fue por algo  distinto. Se utilizó para ocultar, para que estas historias fantásticas, de fantasía, que plantea la película, sean más creíbles. Si estas mismas historias fuesen en color, es mucho más probable que la realidad se haga más reconocible. El blanco y negro extraña la realidad mucho más. Al terminar las dos películas, me encontré que compartían muchas cosas, algunas cuestiones de la puesta en escena, estructura similar, blanco y negro, y si no eran complementarias, un visionado conjunto las puede enriquecer enormemente. En el futuro no es tan atractiva visualmente como Accidentes gloriosos pero los textos son mucho más misteriosos y tienen mucho más suspenso. En ese sentido si uno mira las dos películas juntas puede ver lo que le falta a una en la otra.

¿Hay un interés de la abstracción en las dos películas?
Me interesa mucho la abstracción, En el futuro esos personajes habitando esa especie de limbo en el tiempo, y todas las cosas experimentales que aparecen en la película estaban más ligadas hacia eso. Me interesaba porque tengo un origen cinéfilo de cine muy experimental y me había quedado esa constante búsqueda de la abstracción. En Accidentes gloriosos queríamos que el texto de la voz en off y las imágenes, se vayan asociando y disociándose con estas historias de fantasía que se cuentan. A veces la imagen repite lo que dice la voz y en otros momentos se distancia. O que la asociación no sea tan directa. Teniendo la voz de Cristina Banegas podíamos hacer lo que quisiéramos visualmente. Uno pude relajarse escuchando esa voz. Aunque hay anclajes más realistas y concretos, la idea era de escuchar y ver imágenes manteniendo la atención. Si la imagen es pobre por ahí te puedes despegar.

¿Y por qué no la decisión de usar varias voces en el caso de Accidentes gloriosos?
Se quería trabajar con Cristina Banegas. La voz estuvo pensada para ella. Con voces distintas nos parecía más sencillo y menos original. Pensamos también la voz en un hombre, pero siempre es típica la voz masculina cavernosa y pensamos mejor en una mujer. Además admiro mucho a Cristina Banegas, es muy profesional.

Y para la película: En el futuro, ¿cómo parte la idea de experimentar con la entrevista, algo tan propio del documental?
En el futuro, la gente que veía pensaba que era un documental. Esa intimidad que tienen las parejas, los personajes con relación al público. Cuando fui a México, me dijeron varias personas que habían visto con suma atención, que creían que estaban viendo una telenovela. Y eso era el efecto que quería crear. La telenovela tiene algo que me interesa muchísimo que es que juega con el suspenso y la fantasía. Y a través de esos tópicos de generar intimidad con el espectador. Pienso personalmente, que cuando alguien cuenta una anécdota amorosa todos prestan atención, es algo que le interesa a todo el mundo.

¿Sobre la duración, que casi son las dos de una hora aproximada?
Tiene que ver con que estábamos en montaje y que esa estructura tiene un límite, y ya no es tolerable. Muchas historias quedaron afuera. Pensábamos un final fuerte y generar emotividad. Si metíamos más de eso, el problema no era que no se entienda sino que podía llegar a aburrir. Mejor más corta, solida y que guste, a que quede la totalidad de la película. 

¿Cómo es trabajar en la puesta en escena y la dirección de actores en películas de estilo experimental?
La primera vez que trabaje con actores fue en En el futuro. Escribí las historias como cuentos y se los pasé a los actores. Ahí había puntos que tenían que respetar, pero después podían improvisar de su propia experiencia. Manteniendo la base, pero improvisando. Nos tomamos un día por cada uno, filmando mucho e intercalando entre los actores. Fue un trabajo de creación colectiva. Pero fue mi primera experiencia con actores y con improvisación. En Accidentes gloriosos fue más difícil. No hablaban a cámara, se les daban las indicaciones que tenían que hacer. Eran indicciones más de acciones o gestos, y eso también es complicado.

¿Cómo fue el tema de la producción?
En el futuro todo estaba más controlado. Conseguimos los espacios como el Sportivo teatral que era como filmar en un set. Fue barata de producir. Accidentes gloriosos, de sponsoridad danesa, fue más difícil y más cara. Estando afuera del control, se encareció la producción y se hizo más complejo porque hacían falta vestuarios, maquillaje y peinado, que en En el futuro no habíamos utilizado. Las cosas más mininas de conseguir eran complicadas, no por presupuesto sino porque había poco tiempo. Tuvo que ser en tres semanas, y  si no había locaciones, teníamos que buscar lugares alternativos. Fue un rodaje medio guerrilla que se resolvió bien desde la producción

¿Y qué opinión sobre este estreno? ¿Por qué no un estreno comercial? Tuvo buen recibimiento la película
Si, estuvo en varios festivales internacionales y ganó dos premios en Venecia. Este tipo de películas les va bien en festivales. El desafío es el estreno comercial. Llenar salas de festivales no es tan complicado. Y uno si se guía por eso cree que puede ser un exitazo, pero uno tiene que saber diferenciar a la exhibición de festivales donde la gente que es cinéfila. Aquí  el circuito alternativo se componen de cuatro salas prácticamente: cine Cosmos, Gaumont, Malba y Lugones donde se pueden estrenar películas que estuvieron en BAFICI. Después lo que está afuera son los cines comerciales. Y ahí solo tiene que estar en 35mm, y el poco cine argentino que pasan es el de grandes presupuestos o actores reconocidos.

¿Y se han cumplido las expectativas?
Me falta saber sobre el medio local y cuánta gente va a ir. Es una incógnita saber qué va a pasar acá y si va bien, estaré contento. He tenido prensa pero la última palabra la tiene la gente que va o la que no va.

¿Tienes algún nuevo proyecto nuevo?
Sí, tengo una película para filmar en agosto del próximo año, si llegamos a juntar el presupuesto estimado. Es la primera película de presupuesto grande que voy a hacer. Es una coproducción entre Dinamarca, Francia y Argentina. Me ayudó mucho lo que pasó con las dos primeras películas, sino no hubiera habido manera de postular a fondos o que productores te convoquen.

¿Piensas mantener un mismo estilo?
Quiero seguir cambiando. Y mis tres primeras películas marcan un cierre de una etapa para mi, y quiero ahora hacer películas más narrativas. Pero nunca se sabe después pueda que vuelva a lo que hacía antes. Estaría mal tener un estilo. Uno siempre hace lo que le gusta en el momento. Pienso que tener un estilo definido empobrece la mirada y mientras uno más vaya variando, ahí está lo más interesante. A mí los directores que más disfruto son los que más varían. Si repiten los tópicos o las formas terminan aburriendo y los dejás de seguir. Quiero dejar un poco lo experimental más puro.

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