José C. Donayre Guerrero
22/05/2012 14:50

El quinto largometraje de la directora argentina, María Victoria Menis significa la continuación en temas de su interés personal y cinematográfico: El mundo complejo de los personajes  y la emoción.  Marcando distancia de grandes tramas. Está la preferencia por aquellas etapas de la vida que suscriben el desarrollo de la personalidad y “de cómo la realidad te puede hacer perder la infancia y también parte de la adolescencia. Es una película con la idea de crecimiento forzado, no natural, una infancia robada” como señala la realizadora.

María y el Araña

(2013)

El guión escrito junto a Alejandro Fernández Murray, es la historia de María, una chica de trece años que pasa  las tardes vendiendo en el subte; y El Hombre Araña, un chico de diecisiete años que se gana la vida haciendo malabares en la misma línea, vestido con un  disfraz de Hombre Araña. Ella, vive en una casilla de la Villa Rodrigo Bueno, asentamiento vecino a Puerto Madero, el  barrio más elegante  de Buenos Aires. Así ambos van a comenzar a relacionarse y la emoción surgirá de los sentimientos que se vayan a producir a partir de su encuentro: “Está contado desde dos adolescentes, desde la casa de ellos dos y los barrios donde viven” al mismo tiempo, agrega la directora, “trabaja sobre los contrastes arquitectónicos, pero como fondo. Es más una historia de amor. No es de una gran trama, muy compleja, no pasan tantas cosas. Desde el guión lo que yo quería contar son los mundos de esos dos personajes. Una vez que estuvo ubicado el mundo, no fue tan difícil. Tampoco es un drama oscuro. La película tiene su propia luz, su humor. Y los dos chicos se retroalimentan entre ellos, de lo cada uno siente por el otro y de la red de contención que tienen en su entorno”.

Dicho interés de hacer pasar a los personajes por distintos estados emocionales, demuestra también una mirada psicológica. “Me gusta pensar personajes, nosotros (con Alejandro) partimos mucho de inventar la vida del personaje, romper la estereotipa, sobre todo en el caso de el hombre araña. No me interesa hacer una teoría psicoanalítica de cada personaje. Me interesan las personalidades, las aptitudes, el sentir bronca, desprecio, y la violencia”. El caso del muchacho disfrazado de Hombre araña es particular, ya que el personaje está sacado de la realidad y puesto en la ficción. Sin la intención de hacer un documental.

María y el Araña es una película urbana. Dos films anteriores de María Victoria Menis ocurrían en el campo y esta vez ha querido volver a Buenos Aires. Rencontrarse con su ciudad y redescubrir nuevas cosas.  Sin dejar de lado “el ahondar en los personajes, y buscar las emociones. Soy una persona consciente del tema social y lo político. Me preocupa desde mi primer película. Aunque nunca me interesó que estuviera delante de la historia. Me interesa como un fondo, pero jamás delante”.

Sobre sus expectativas para el cine y también para su nuevo largometraje menciona: “Un director de cine siempre quisiera tener más tiempo. El tiempo es dinero. Quisiera tener más dinero para tener más tiempo, para no correr tanto porque estoy trabajando con una chica de 13 años que está haciendo su vida y va al colegio, y me parece que el cine argentino cuando no es una gran superproducción tiene que arreglárselas con menos tiempo. Me preocupa la distribución del cine argentino, que está más cerrada y más compleja. Pensando en esa distribución que te permita recuperar un dinero para hacer tu próxima película. Paradójicamente veo que el público ve mucho cine argentino en otras plataformas. Y estoy contenta, estoy con un equipo de trabajo muy profesional, que está poniendo lo mejor de sí".

Declarada amante del cine, sus gustos y estilos que le atraen van desde: Stanley Kubrick, los hermanos Coen, Federico Fellini, Leonardo Favio, hasta el cine oriental. Y para esta película, que se encuentra en su cuarta semana de rodaje, le sirve de inspiración Los 400 golpes y aquello que decía François Truffaut, sobre el poder transmitir sentimientos. “No miro al cine con ojo de cirujano. Mi primera visión trato que sea virgen, y mi segunda es ya más técnica, Pienso en alguien que le guste el cine y me pongo de ese lugar. Si me hace reír, le puede suceder, y quiero que le suceda, me importa el espectador”.

María y el Araña es una coproducción entre Argentina (Domenica Films, Todo Cine), Francia (Echo Films) y Ecuador (La Maquinita) y obtuvo el Premio Fonds Sud, otorgado en Francia para ayudas a la producción.

Fotos: Claudia Pérez de Sanctis

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