Ezequiel Obregón
07/05/2012 11:54

El director Sylvain Estibal y la actriz Baya Belal visitaron Argentina para presentar Cuando los chanchos vuelen (Le Cochon de Gaza, 2011), una película que aborda el conflicto entre judíos y árabes a partir de un relato cómico. En exclusiva charlaron con EscribiendoCine.

Cuando los chanchos vuelen

(2011)
4.0

En Un cuento chino (2011) una vaca caía del cielo. En la película de Estibal no caen vacas, pero sí nada un chancho, que terminará en la pequeña embarcación de Jaafar. Él es un humilde pescador palestino que sin poder librarse del porcino decide explotar su adquisición de una singular forma: vendiéndole su esperma a una bella joven (Baya Belal), criadora de chanchos y residente en el territorio enemigo.

Sylvain, ¿cómo tuviste la idea de abordar un conflicto tan denso a través de una comedia?
S.E.
: Buena pregunta. La idea era buscar una manera de decir cosas, pero que todos pudieran recibirlas de forma graciosa, buscar lo que tienen en común ambos lados (el rechazo al chancho era el punto en común) y tratar de desarrollar un vínculo. La idea era intentar hacer reír, pero como un grito de rabia cómico. Frente a una situación insoportable, los personajes buscan una forma de seguir adelante pero con el humor.

En tu caso, Baya, te ha tocado un personaje complejo, porque básicamente su desarrollo está dado a partir del negocio que entabla con el hombre palestino. ¿Cómo lo abordaste a partir de la relación de transacción que establecen?
B.B.
: El trabajo fue de imaginación, porque ella se limita a este comercio pero para mí hay mucho más de eso. Construí otras cosas que imaginé que podía hacer, más allá de que él filme lo que quiere.

S.E.: Ella hizo un trabajo de preparación, para estar con su papel al 100 % y saber de dónde viene y por qué actúa de esa forma. La idea era conocer al personaje, y agregar cosas que no están en la película.

¿Y la recepción en Palestina e Israel? ¿Qué pueden comentar?
S.E.
: Todavía no sabemos, no hubo estreno allí pero hasta ahora tenemos muy buenos comentarios de ambos lados. Hay mucha atención en Francia, allí hemos recibido muy buenos comentarios de israelíes y palestinos. Se han hecho debates de forma muy positivas, es un pequeño milagro que hemos logrado. A la gente de Gaza le ha encantado la película, porque hicimos el doblaje con gente de esa zona. Ahora tenemos la idea de proyectarla allí y en Israel. Veremos qué ocurre.

¿Qué idean tenían sobre este conflicto antes, y cómo se modificaron esas ideas a partir de la realización de la película?
B.B.
: Cuando estaba en Uruguay y leí un libro muy fuerte sobre las guerras en Medio Oriente, fue todo un golpe para mí. Era una época muy negra, y él tenía la idea de hacer algo cómico. Fuimos trabajando sobre un proyecto de teatro y otro de filmación. Y él me convocó para esta idea, sobre un libro escrito por un periodista inglés. Descubrí mucho con este libro, sobre todo que no es suficiente ver la televisión o leer los periódicos para entender este tema.

S.E.: Hicimos la película con la gente de ambos lados. Las dos partes son víctimas de algo, están bloqueados y no pueden seguir adelante. Y eso lo mostramos con el soldado israelí que está en Gaza, aburrido y viviendo en la casa del palestino. No al mismo nivel, pero los dos están en una situación insoportable. Ellos quieren vivir bien, pero no lo logran.

He visto el último espectáculo del Theatre du Soleil, Los náufragos de la loca esperanza, y otro film francés: La fuente de las mujeres. En ambos casos, vemos cómo Francia reflexiona sobre conflictos de otros países. ¿Por qué creen que ocurre esto?
S.E.: Es un conflicto universal, hay mucha injusticia y eso agrega mucha preocupación en sociedades multiculturales, como en Francia, en donde hay una gran comunidad judía y una gran comunidad de árabes. Además, hemos visto que otros conflictos en el mundo tienen que ver con este conflicto entre judíos y árabes. Todo eso está vinculado.

B.B.: Entre las comunidades no hay problemas, es un problema político. La creatividad de los artistas busca que se pueda hablar y lograr una catarsis. Gritar la verdad, decir que la gente quiere vivir en paz y vivir tranquilos.

S.E.: Yo quería filmarla en Gaza, pero no fue posible. Así que fuimos a una isla del mar Mediterráneo, Malta. Al principio no estaba muy contento, porque quería un cuento pero a la vez muy realista. Pero cuando fuimos vimos que era bastante parecido, así que lo hicimos allá. Y fue bueno porque de ambos lados salieron de su país para filmar, y eso produjo un buen ambiente durante el rodaje.  Los interiores se hicieron en Alemania, en un estudio.

La aparición del chacho puede ser tomada como un hecho extraño, pero también puede buscarse una explicación lógica, ¿verdad?
S.E.
: Para mí la hay. En Uruguay, en donde vivimos, partió un barco que se hundió cerca del Líbano y se encontraron vacas en el mar. Puede pasar… y en chancho puede nadar. Hubo cinco chanchos vietnamitas en la película. Hicimos un casting de chanchos, los cinco fueron a Malta. Fue toda una odisea. Teníamos un chancho principal, la estrella, un doble, y tres más.

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