Juan Pablo Russo
30/04/2012 17:59

Tras dirigir varios cortos y dos documentales, Hernán Belón debuta en el largometraje de ficción con El campo (2011), film protagonizado por Dolores Fonzi, Leonardo Sbaraglia y la niña Matilda Manzano, thriller psicológico que explora sobre lo que sucede en una pareja de treintañeros tras la llegada de su primer hijo.

El campo

(2011)
8.0

El campo la escribiste junto a tu esposa Valeria Radivo. ¿Por qué eligieron meterse con el tema de lo que provoca en una pareja la llegada de un hijo?
La película surge en un momento en que éramos padres de una nena de la misma edad que tiene la protagonista de la historia. La paternidad y la maternidad  nos tomaron muy por sorpresa. Para mí fue algo muy fuerte en mi vida y esto me movió a pensar que tal vez la gente no estaba preparada para eso. Sobre todo cuando alguien tiene más de treinta años y está instalado en la situación de vivir solo, que todo tiene un control y de repente aparece la vida en estado puro y también la posibilidad de la muerte. Me pareció bueno hacer algo sobre eso de improvisar sobre algunas situaciones que nos pasaban.

¿Cómo fue escribir un guión junto a tu esposa?
Al principio fue divertido porque ella hacía el personaje masculino y yo hacía el masculino para probar que pasaba y darle un extrañamiento a la situación. Después las aguas siguieron su curso normal y en realidad se terminó de escribir con los actores. Hubo un espacio también para la improvisación en el rodaje. Hay escenas que las improvisamos sobre una idea y la nena también impone un ritmo de improvisación permanente.

Los niños son imprevisibles y nunca se sabn cómo van a reaccionar frente a un estímulo. Contános tu experiencia a la hora de trabajar con una niña tan pequeña.
Con una nena de esa edad en realidad la que la dirigen son los actores poniéndola allá o acá. Nunca sabés como va reaccionar o que es lo que va hacer. Es una situación de riesgo que en un punto determina la frescura que tiene la película

Si bien tenés algunos cortos de ficción sos reconocido como documentalista. ¿Cómo fue el pasaje a la ficción?
No creo que sea tan diferente el documental de la ficción, no me considero un documentalista que ahora se pasa a la ficción. Los documentales que hago parecen un poco ficción ya que trato de no poner entrevistas sino sigo el proceso de la vida y lo filmo como si fuera una improvisación. El documental te permite aprender mucho sobre procesos vivos, sobre cosas que están ocurriendo. En el documental la cámara va detrás de la acción, no funciona la cámara acción sino la acción cámara.

¿Cuál es tu relación con el campo propiamente dicho?
A mi papá le gusta mucho pescar y las actividades del campo. Siempre fui al campo con él a cazar, a pescar, así que pasé mucho tiempo de mi infancia en el campo. No como dueño de una estancia sino desde el paseo. Siempre me pareció que el campo tenía eso de que puede estar todo bien pero también todo mal, tiene esa doble lectura que me pareció que estaba bueno. Hay algo que puede ser muy sereno pero también muy angustiante. El campo tiene sus códigos y yo quería que funcione como el corazón de las tinieblas 

La casa juega un rol primordial dentro de la trama ya que es el lugar que va a provocar un quiebre en la pareja
Quería una casa que permitiera dos miradas. Una para el personaje de Elisa, que para ella es una tapera, un lugar horrible y muy amenazante. Y por otro lado que estuviera la mirada del personaje de Santiago que quiere invertir y convertir la casa en un palacio. Lo que tiene la casa tiene esa subjetividad de la mirada diferente de los dos personajes que le da el punto justo.

El sonido en la película es casi un protagonista más, ¿sentís que es así?
El sonido se trabajó muchísimo. Cuando uno tiene un hijo el oído se agudiza y se convierte en otra cosa. Estás con otra percepción que antes no tenías y lo que busqué fue eso de tener los oídos mucho más sensibilizados, sobre todo al principio de la historia que es donde está el punto de vista de Elisa (Dolores Fonzi).

La película juega mucho con la ambigüedad de no saber muy bien como terminan los hechos, ¿cuál creés que va a ser la reacción de público?
Para mí la película termina bien pero puede ser que para otros termine mal. Creo que hay algo de la sociedad en que vivimos que hace que uno se olvide de cosas como reflexionar sobre la paternidad, sobre la persona que tenemos al lado, sobre el proyecto de vida, sobre lo que nos pasa, eso es algo que me interesa. Ahora veremos cómo camina sola, que le parece a la gente cuando la vean. Es más una invitación a pensar sobre ciertos temas que a dar respuestas. Tenía ganas de que fuera así, un poco abierta o provocadora y expansiva en el sentido de que la gente pueda pensar a partir de la película sobre ciertas cosas.

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