Juan Pablo Russo
20/04/2012 11:56

Silvia Maturana, Marcel Gonnet Wainmayer y Mauricio Misle Imbarack toman en El provocador, primeiro filme en portuñol (2011)  la historia del maestro teatral Juan Uviedo y sus  seguidores para hablar del pasado pero desde el presente. Exilios, dictaduras, teatro e inclusión social son algunos de los temas por los que nos irá conduciendo este documental que tiene la particularidad de estar hablado en portuñol.

El provocador, primeiro filme en portuñol

(2011)
6.0

¿Cómo se encuentran con la historia de Juan Uviedo y sus discípulos?
En realidad, Juan es parte de nuestra historia, ya que algunos lo conocimos durante la última dictadura militar y participamos en su Taller de Investigaciones Teatrales (TIT), y otros en los comienzos de 1990.

¿Qué vieron en la misma que los incentivó a llevarla al cine?
Fundamentalmente rescatar dos historias que merecen ser contadas: la de Juan, con su trayectoria de actor, director de teatro y provocador, chamán y, por sobre todas las cosas, un luchador con principios. La otra es la del TIT, cuando un grupo de jóvenes de izquierda deciden seguir relacionados con la vida y la militancia en las peores épocas de la dictadura a través del teatro. Por eso, esta es una historia de teatro, magia y clandestinidad.

¿Cuál fue la reacción de ellos cuando les ofrecieron convertir su pasado en un documental?
Los que participaron del TIT rápidamente se acercaron con entusiasmo y dudas. Con la película terminada, muchos con los que no teníamos contacto hacía 30 años, se acercaron y estamos preparando la parte 2, Los Provocados. En cuanto a Juan, nos preguntó “por qué eu (yo)” y luego nos regaló sus mejores actuaciones.

¿Por qué la decisión  del portuñol y no apelar a los subtítulos, pensando que por ahí puede haber un prejuicio del público a la hora de acercarse a un cine?
El portuñol es el idioma que habla Juan, nacido en Santo Tomé (Santa Fe), y que luego se fuera a Sao Thomé (Minais Gerais). Y lo entienden tanto argentinos como brasileros. También lo hablan algunos discípulos que se fueron a morar cerca de él a Brasil, y algunos de sus hijos y nietos.

¿Cómo fue el proceso de rodaje y construcción narrativa, considerando que son tres directores? ¿Cómo fue la división de tareas?
Hubo mucho debate previo, pero cuando fuimos a Brasil, las cosas estaban bastante definidas. En realidad hubo un cuarto director, Juan, que en ese juego permanente del arte y la vida sacó lo mejor de nosotros al servicio de esta película.

¿Ven que el  cine recupera el pasado mientras otros medios prefieren olvidarlo?
Hay una camada de realizadores independientes desde 2001 a la fecha trabajando temas que la industria del cine se ocupó poco o nada. En 2007, un grupo de documentalistas se movilizó para conseguir que el INCAA financiara producciones en video digital y esto generó una explosión de documentales con una enorme variedad de temas y nuevas propuestas estéticas. También con la TV digital y la creación de contenidos financiados por el Estado, se amplían estas posibilidades.

¿Historias como estás solo podrían haber ocurrido en los 70 o creen que hoy podrían darse también?
Cada época genera sus elementos contestatarios. Hoy estamos en democracia y en un proceso que hace posible que estas historias que estaban a punto de desvanecerse sean conocidas por mucha gente. Esto sin apartarnos de los temas de hoy donde la puja democracia-corporaciones también genera nuevas oportunidades para la creación artística.

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