Ezequiel Obregón
17/04/2012 14:04

El realizador de Bummer Summer (2010) vino a presentar a la 14 Edición del BAFICI The International Sign for Choking (2012), su segundo film, con el que compite en el festival de cine independiente porteño. Su mayor singularidad es haber sido rodado en Buenos Aires. En exclusiva charló con EscribiendoCine.

The International Sign for Choking

(2012)

Zach Weintraub ha encontrado una afinidad con la ciudad y con el BAFICI. Su ópera prima Bummer Summer formó parte de la Competencia Internacional. Y ahora es el turno de su opus dos, con el que afianza su estilo despojado, lacónico, con algunos destellos de humor. En The International Sign for Choking no sólo es guionista y director, también interpreta al personaje principal, un joven que viaja a Buenos Aires para escribir un guión, aunque en verdad su objetivo principal sea encontrarse con una chica argentina que –al parecer- ha calado hondo en su corazón. Tras sucesivos encuentros, su objetivo comienza a verse frustrado, al tiempo que se involucra sentimentalmente (de forma no muy explícita) con una norteamericana recién llegada, que a diferencia de él nunca antes había estado en el país. Concentrada en la percepción del joven más que en una trama con fuertes núcleos dramáticos, la película de Weintraub es una “historia pequeña” concebida con rigor, que alcanza momentos de genuina comicidad.

“Estoy emocionado por estar acá, siempre me pareció un muy buen festival. Para mí es muy importante la recepción del público en Buenos Aires, porque rodé la película acá”, sostiene el realizador al comienzo de la entrevista.

Veo en tus películas un estilo bien definido, pero al mismo tiempo me recuerda al cine Cassavetes y Bogdanovich (sobre todo en tu ópera prima, Bummer Summer) ¿Encontrás una conexión con esos directores?
Sí, veo la conexión en algunos sentidos. Sobre todo en cuanto a John Cassavetes. Creo que hay un vínculo en cuanto al espíritu, no en cuanto al contenido. Me refiero al espíritu independiente. Y en cuanto al proyecto, a él también le gustaba improvisar. Con Peter Bogdanovich quizás haya un vínculo  con sus obras y mi primera película, Bummer Summer. Algunos me comentaron que les hizo pensar en La última película (The last picture show, 1971). No sé si hay algún vínculo, pero para mí está bien la comparación.

Y más allá de esas comparaciones, ¿a quiénes considerás como tus referentes en las dos películas?
Me siento muy influenciado por cineastas estadounidenses contemporáneos, sobre todo los más jóvenes, que tienen pocos recursos. Y eso me parece más inspirador. Yo me inspiro más en procesos y maneras de filmar que en el contenido. Veo que hay mucha más amistad entre estos cineastas, incluso en los actores. Por ejemplo, la actriz que trabaja en mi película dirigió una en la que también actúa su novio.

¿Cómo surgió la idea de tu nuevo film?
En la vida real, porque yo estudié acá en el 2008. Estuve cinco meses, y vine a una ciudad que no conocía. El personaje está basado en mí, pero no soy yo, compartimos el mismo pasado. Algunas cosas son verdad, por ejemplo en la primera vez que vine me enamoré de alguien y quise volver por eso, y de hecho volví porque se estrenó Bummer Summer. El resto diferente.

En The international… da la sensación de que lo “importante” ya aconteció. ¿Te interesa explorar este tipo de estructura que ubica a lo nuclear en el pasado?
Sí, me gusta que el evento más importante no se vea, y que haya pistas, que se sugiera. Me interesa más el tono y el sentimiento que el acontecimiento en sí. En la película muestro el después de algo que pasó, y cómo el personaje se recupera o reacciona a ese algo. Quizás en mi próximo film sea similar.

¿Ves cine argentino? Yo percibo mucha afinidad con tu cine y con lo que aquí se conoció como Nuevo Cine Argentino
Me pone contento que veas esa conexión entre mi cine y el Nuevo Cine Argentino, que a mí me cuesta difícil describir. He visto mucho de Martín Rejtman, que me gusta mucho y creo que va con mi estilo. Y La mujer sin cabeza de Lucrecia Martel me gustó mucho también.

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