Juan Pablo Russo
09/04/2012 16:32

Industria Argentina, La fábrica es para los que trabajan (2011), narra, desde la ficción, una historia sobre un fábrica recuperada por los obreros luego de la crisis de 2001 en la que se vio sumergida la Argentina. Con un elenco encabezado por Carlos Portaluppi, Celina Font, Aymará Rovera, Eduardo Cutuli, Manuel Vicente, Soledad Silveyra y Daniel Valenzuela, bajo la dirección de Ricardo Díaz Iacoponi, llega a los cines esta historia que dignifica el trabajo.

Industria Argentina, La fábrica es para los que trabajan

(2011)
6.0

¿Qué desencadenó filmar una historia de ficción sobre fábricas recuperadas?
El proyecto nace en 2004 cuando fui llamado a colaborar en unas entrevistas para un documental sobre fábricas recuperadas, fue emocionante escuchar esos relatos. Llegué a mi casa y empecé a escribir el guión motivado por ese momento tan particular en que la gente se agrupaba en cooperativas y se hacía cargo de las fábricas que cerraban.

¿Hubo alguna fábrica especial que desencadenó la historia?
No, no. La primera que yo conocí fue una en La Boca, pero no hubo ninguna especial. Me fui contactando con varias fábricas y de todas fui sacando experiencias de vidas, pero no fue de ninguna especial.

¿Cómo fue el proceso de selección de actores?
A Carlos Portaluppi y Lisa Genova ya los conocía. Habíamos trabajado juntos en un corto que había realizado un par de años antes. Ni bien empecé a trabajar el guión lo hice con ellos dos en la cabeza. La idea desde que empezó la historia era que ellos dos fueran los protagonistas. A los demás los fui conociendo sobre la marcha, fueron surgiendo a medida que iba avanzando la historia y ninguno me decepcionó. Todos hicieron un trabajo genial.

¿De qué manera trabajaste ese vinculo tan especial que hay entre los personajes?
El vínculo se fue dando a medida de que íbamos trabajando. Con Carlos Portaluppi y Lisa Genova fuimos a una fábrica por Munro para hablar con la gente, conocerlos, fuimos a charlas con los operarios reales. El vínculo surgió trabajando y la verdad que para mi forma de ver estuvo muy bueno. Los actores se integraron muy bien y seguimos encontrándonos hasta el día de hoy. Uno muchas veces no tiene una explicación de cómo surge la química entre los actores y el equipo pero por suerte funcionó muy bien.

¿Y el trabajo emocional en el pasaje de obrero a peón como lo resolviste?
Eso fue mucha investigación de ver como la gente lo vivía. En las primeras fábricas que fui a ver eso era algo que me llamó mucho la atención, ese cambio que había en la cabeza desde el momento que un obrero dejaba de ser empleado, ese cambio de mentalidad de pasar a trabajar en equipo para salir adelante y convertirse en su propio jefe. Esa investigación me sirvió mucho y también los apartes de los actores. Charlábamos mucho y ellos daban su opinión. Creo que así se fue logrando.

¿Tomaste a la fábrica cómo un protagonista más dentro la historia?
Sin duda no sólo es el lugar físico donde sucede la historia, sino otro  protagonista. Es el ambiente que define al grupo humano que conforma el tema. Las máquinas no son de utilería, son las que operan diariamente los obreros. En ellas trabajaron los actores asesorados por los obreros. Siempre se pensó desde la idea de producción a la  fábrica, como un actor más.

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