Ezequiel Obregón
12/03/2012 13:00

Luego de Hoy y Mañana (2003), el realizador Alejandro Chomski presenta Dormir al sol (2010), adaptación de un relato de Adolfo Bioy Casares. En su nueva película nos sumergimos en el drama de Lucio (Luis Machín) Luego de la internación de su mujer en un instituto psiquiátrico (interpretada por Esther Goris), nota que ya no es la misma de antes. El alcance de ese cambio llega a lugares enigmáticos.

Dormir al sol

(2010)
8.0

¿Cómo surgió el proyecto para transponer la novela de Bioy Casares? ¿Llegaste a dialogar con él?
La idea de hacer la película de la novela surgió de charlas con Bioy Casares, en donde él coincidía que de todas sus novelas ésta era la que más podría tener un tono único y original llevado al cine. Y de la posibilidad de construir un género nuevo para esta película basada en la novela. Dialogamos mucho sobre ejemplos de otras películas en donde la estructura es al principio costumbrista hasta que de pronto gira hacia el misterio y la atmósfera se va enrareciendo paulatinamente, como El Ángel Exterminador (1962) de Buñuel, director del cual los dos éramos admiradores.

Parte de la película fue filmada en San Luis, pero tiene como epicentro a Parque Chas. ¿Cómo trabajaste con la fotografía para mantener esa cualidad concéntrica, laberíntica, que recorre todo el relato?
Era importante para  delimitar este universo en donde los habitantes no salen del barrio construir una luz neutra y por momentos sobre expuesta, que de a poco estableciera el mundo circular y abstracto del barrio cerrado donde el tiempo no pasa, o al menos no pasa de la misma manera que en el mundo exterior. Los decorados de San Luis tenían que empatar los decorados de los exteriores de Parque Chas, por lo que gracias a esa luz "atemporal" establecida desde el principio del film, pudimos pasar de San Luis a Parque Chas sin que haya saltos en la continuidad de la luz, estableciendo una unidad visual y sonora que escapara del género costumbrista.

¿Por qué crees que el fantástico es un género poco explorado por los realizadores argentinos, y mucho menos el fantástico nacional?
El género de cine fantástico que viene de la literatura argentina aun no ha sido bien explorado por los nuevos cineastas, en parte por las dificultades presupuestarias de llevar ese genero a imágenes complejas de recrear, en parte por los prejuicios sobre que esa literatura no es adaptable, y que no sería cine de autor llevar una novela fantástica de grandes escritores al cine.

La película, a medida que avanza, se parece más a una historia kafkiana. ¿Qué "influencias" (literarias, plásticas, cinematográficas) te ayudaron a la hora de darle forma al relato?
Tuve muchas influencias a la hora de construir el relato, como el film de Nicholas Klotz La Cuestión Humana (2007), que me sirvió para intentar componer una cámara fija que retrate las situaciones como si fueran postales en movimiento, una sensación onírica donde la cámara va desapareciendo a medida que avanza el relato, o El Dependiente (1969) de Favio, en donde los personajes son ingenuos pero deseantes, viven toda la vida en el mismo barrio y su búsqueda por el amor correspondido es todo a lo que aspiran, como sucede con el personaje de Walter Vidarte. El tema Gogol y Dot del músico canadiense Gonzales, o Bye de Elliot Smith, me inspiraron para escribir y rescribir el guion en la búsqueda de un tono único para contar esta historia.

Me ha parecido muy interesante el personaje de Lucio, ¿podrías darnos tu mirada sobre lo que va aconteciendo en su vida, a partir del tratamiento de su mujer?
Lucio Bordenave es un personaje que está dispuesto a hacer lo que sea por su mujer. La ama hasta lo inimaginable y no concibe su vida sin ella. Luego que se queda solo no encuentra razones para vivir y sólo piensa en cuándo se la devolverán. Es un personaje perdidamente enamorado y entregado a la causa del amor, que no puede seguir adelante sin ella y está dispuesto a hacer lo que sea por recuperarla.

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