Florencia Dopazo
02/11/2011 15:24

Con la historia argentina otra vez como ingrediente principal en la creación de un nuevo producto, el director Marcelo Goyeneche viaja hasta los 70 para reflejar lo que fue el Servicio Militar Obligatorio y el Operativo Independencia, en SMO: El batallón olvidado (2011). Además, deja asentado que esos relatos no son sólo parte del pasado, sino que aún están latentes en la sociedad actual.

SMO: El batallón olvidado

(2011)
8.0

¿Por qué elegiste el Servicio Militar Obligatorio y el Operativo Independencia como temas para hacer este documental?
La idea principal era hacer un documental sobre el Operativo Independencia. Y en el momento que estábamos haciendo la investigación, me enteré de la existencia de una asociación de ex conscriptos que habían participado del operativo. Me pareció interesante tener la mirada de los civiles, jóvenes que de una manera azarosa habían ido al Servicio Militar y se habían visto involucrados en lo que fue el Operativo Independencia. Me puse en contacto con ellos y me fui empapando con las historias de cómo había sido la Colimba esos años. Para muchos una experiencia muy trágica, mientras otros todavía hoy la siguen reivindicando, porque hay distintas miradas sobre lo que fue la dictadura y el operativo.

¿En qué publico pensaste como receptor de la película? Puede ser muy útil para  muchos jóvenes que tal vez ignoran todo lo referente a la Colimba.
Justo en marzo de este año hicimos un preestreno en Salta durante un ciclo de cine documental dedicado a chicos en edad escolar. Yo tenía algunos prejuicios porque pensaba que tal vez eran muy chicos y se iban a embolar con la historia, y nada que ver, se engancharon muchísimo con lo de la Colimba. Estuvo muy buena la experiencia, yo me di cuenta en la charla que tuvimos después de la película que los pibes no tenían ni idea de que se había abolido la Colimba por la muerte del soldado Carrasco, que es un tema bastante grave porque fue un hecho trágico. Empezaron a surgir un montón de temas y preguntas de los chicos con respecto a lo que había sido el Operativo Independencia porque no tenían muy en claro tampoco que había sido durante un gobierno constitucional. Otro tema bastante interesante, porque lo que sucede en Tucumán es como un laboratorio, un ensayo de lo que después va a pasar en la dictadura. Ahí esta el primer campo de concentración en la Escuelita de Famaillá. En Tucumán, casi el 40 por ciento de los desaparecidos se producen en el año 1975. Hay algunos datos que son muy fuertes y que dan para reflexionar y analizar, y de hecho la película trata ese tema. Es para un público general, pero me interesa que los documentales puedan llegar a los chicos, que conozcan estas historias que no son contadas y que la Historia Oficial ninguneó sistemáticamente. A veces hay muchos prejuicios con el documental, y creo que es bueno que desde chicos puedan ir viéndolos y a la vez incentivarlos con cosas que pertenecen a su cultura.

En la película el periodista Pablo Llonto dice que “el Servicio Militar ya no es más obligatorio, el silencio tampoco”. ¿Coincidís con esta frase? Muchos de los que cuentan sus testimonios en el documental aseguran que es la primera vez que lo hacen
Ese eslogan lo utilizó en un spot la secretaria de Derechos Humanos. Fue cuando se comenzó a llamar a los ex conscriptos por la causa de Campo de Mayo, donde muchos de ellos se animaron y dieron testimonio. Hay que decir que todavía hay muchos que tienen miedo de contar lo que vivieron en la Colimba, por eso sirvió muchísimo ese spot. Uno de los testimonios más emblemáticos fue el de Domingo Jerez, que filmé en Tucumán en 2009. En 2010 fue a dar testimonio en un juicio contra Bussi y ratificó todo lo que contó en la película.

¿Fue difícil encontrar ex conscriptos que accedan a contarte su historia?
No, no fue difícil. Ellos últimamente se han movido mucho, organizándose, formando asociaciones para mantener un poco la vivencia de lo que les paso en la Colimba. También muchos están reclamando una pensión por haber estado durante la dictadura haciendo el Servicio Militar. En general no tuve inconvenientes en acercarme y la gran mayoría me han recibido muy bien, aunque algunos todavía tienen miedo de hablar.

En cuando al Operativo Indepentencia, el  general Acdel Vilas escribió en su Diario de Operaciones: “La guerra a la cual nos veíamos enfrentados era una guerra eminentemente cultural”. ¿Qué pensas de esa afirmación?
Es muy interesante leer el diario de campaña de Vilas, él tiene muy en claro lo que fue a hacer a Tucumán y lo ratifica allí. Hay una parte que me quedó grabada, que dice: “No vine a terminar con la guerrilla sino que vine a eliminar a la subversión”. Utiliza un término más amplio y envuelve esto que vos decís de un tema cultural. Ellos van a defender un sistema y están dispuestos a hacerlo porque tienen el poder y el aval de gran parte de la sociedad. No hay que olvidarse que Tucumán en el año 1975 era una provincia que venía de la primera experiencia neoliberal del país, con el cierre de los ingenios durante el gobierno de Onganía. Con una cantidad de desocupados increíble, con el cierre de fábricas y con una organización obrera muy importante. Y Vilas tiene en claro eso, va a eliminar la organización sindical, a los militantes universitarios, y entre otros a la guerrilla, pero sabe que es un eslabón pequeño de algo más grande que es terminar con una cultura que se va a oponer al sistema, que está dejando cada vez más desamparados, más marginación, más hambre y desocupación.

Este es tu tercer largo y todos ellos se relacionan con la historia argentina. ¿Te gustaría hacer algo distinto?
Sí, me lo vengo planteando, tratar de cambiar un poco el rubro. Pero la realidad es que a mi me encanta la historia, la política y es muy difícil no pensarme haciendo algún documental de este tipo, pero lo intentaremos. Lo que sí traté en las tres películas fue que los temas que toqué no quedaran como algo abstracto, algo del pasado, sino que tuvieran su correlato con el presente. En este documental está bien claro con el tema de los pibes que hacen Gendarmería y Policía Infantil. Un hecho tan trágico como la muerte de Carrasco no es un hecho que se terminó, si no que hoy en día, por ejemplo en la provincia de Salta, hay cinco mil pibes que van a la Policía Infantil. Y es peor que la Colimba, que era uno o dos años, ahí hay una instrucción que va desde los 6 años hasta los 15. Esto sucede en el presente, no es el pasado, no es los años 70, es hoy Argentina en el siglo XXI. También la historia te permite reflexionar y llamar la atención sobre algunos hechos que se desencadenan por las cosas que sucedieron en el pasado. Lo que nos sucede en el presente está relacionado con esto que nos pasó en el pasado inmediato.

¿Te parece una feliz coincidencia que el estreno del documental sea la semana posterior al juicio en que condenaron a los represores de la ESMA?
Esta buenísimo que podamos cerrar cosas del pasado haciendo justicia. Lo pongo también en el documental, muestro los juicios que hubo en Tucumán, donde Menéndez y Bussi fueron condenados. Esta bueno, y sirve para empezar a reflexionar y ver la historia de otra manera. Una vez que hay justicia nos podemos relajar y empezar a comprender por qué sucedieron las cosas.

¿Dónde se va a poder ver el documental?
Este jueves 3 de noviembre se estrena, y va a estar todos los jueves a las 20.30 en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543).

¿Ya estás trabajando en algún nuevo proyecto?
Todavía en concreto nada, hace muy poquito que terminé esta película. Estoy analizando algunas cosas y también pensando eso que vos me preguntabas recién, tengo ganas de hacer algo distinto. Después del estreno y ver lo que pasa con la película, veremos en qué proyecto nos embarcamos.

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