Juan Pablo Russo
12/09/2011 13:45

Juan y Eva (2011), segunda película en soledad de Paula de Luque (El vestido, 2009), gira en torno a la historia de amor que unió a Juan Domingo Perón con Eva Duarte, vínculo que dio origen al movimiento político que cambió la historia de un país. “Se la dedicó a Leonardo Favio porque es un paradigma del cine popular y político al mismo tiempo. Del cine no hermético, del cine para todos”, dice la realizadora en una charla con EscribiendoCine.

Juan y Eva

(2011)
8.0

¿Cómo es que decidís convertir en película la historia de amor de Juan Perón y Eva Duarte?
A mí me gustan las historias de amor. No el amor romántico sino el amor que pone de manifiesto la condición humana. Y me parece que en este caso particular la historia de Juan y Eva pone de manifiesto la condición humana. Además tiene una enorme dimensión poética en lo que genera fuera de las paredes donde surge. No quise hacer una película partidaria ni política sino contar una historia de amor.

Hay dos escenas en Juan y Eva que se pueden asociar con tu película anterior, El vestido (se habla de un vestido y hay un florero que explota), ¿esto fue adrede o es algo inconsciente?
A lo mejor es algo mío pero son cosas inconscientes. Me gustan los objetos en movimiento en el cine. Me gusta que en el marco de una situación muy tensa de pronto se hable de un vestido como algo de la femineidad. No fue mi intención pero seguramente hay una marca que es mía.

Pero más allá de esto es una película totalmente opuesta a El vestido.
Amo El vestido porque es un ejercicio de libertad autoral tremendo donde realmente me sentí una privilegiada de poder hacer la película que quería. En ese sentido me la planteé como todo lo contrario. Juan y Eva es una película universal, completamente lineal y las expectativas, claro, son otras.

¿Qué viste en Osmar Núñez y Julieta Dìaz que dijiste son Juan y Eva?
Osmar ya había trabajado conmigo y estaba segura que era el único actor que podía hacer el Perón que yo quería lograr. Y estoy completamente segura que no me equivoqué. Y Julieta me parece una gran actriz, muy dúctil, con un rostro muy particular, muy filmable, con una posibilidad en sus miradas y toda una serie de matices increíbles.

Son dos actores a los físicamente uno no se imaginaría en esos personajes y que se alejan del lugar común
Yo no busqué parecidos y creo que la peli no cae en lugares comunes. Ahí remé fuerte para no caer en el lugar común porque era muy fácil eso. Uno está tan tomado por la información sobre Juan y Eva que si no trabaja en contra de eso, un poco se te inclina la cancha hacia el lugar común.

Uno de los puntos más interesantes creo que es la construcción de los personajes. No se cae en la imitación sino que hay una creación por parte de los actores. ¿Esto lo planteaste así?
Es algo que les pedí de entrada. También es cierto que tomar el periodo anterior a lo que siempre se ha contado nos daba la libertad de poder jugar con esa ficción. Yo no sé cómo hacían el amor Juan y Eva, sin embargo lo puse. Ellos son grandes actores y fuimos conversando mucho. La escena del desnudo no estaba escrita, la produjimos ahí. Nos parecía que ese silencio de los cuerpos era necesario y que contaba mucho más que poner una escena de sexo. Quería encontrar verdad. Lo que circuló mucho en el rodaje fue la palabra verdad. Cuando se pasaban un poquito les pedía menos.

¿Fue un rodaje difícil?
Fue un rodaje intenso con todo lo que la palabra intensidad quiere decir. Hubo momentos difíciles, hubo momentos de mucha angustia. Hubo días que tuve que meter ocho o nueve escenas, otras de muchísimos extras. Además el rodaje tuvo el plus de que en todos lados se hablaba de política y de historia, algo que me resultó muy grato.

Igual la película se retira de lo político
Si, se retira de lo político y también se retira de ciertas cosas de Juan y Eva como el secreto que ella le dice en el Luna Park que nunca sabremos qué fue exactamente. Hay algo en la historia de Perón y Evita en la que yo no podía poner la cámara. Hay algo de ellos dos que ellos se llevaron a la tumba y es ahí donde creo que se produce el misterio. De hecho le dije a Julieta que le dijera algo a Osmar, pero que no quería saber porque lo que quería filmar era justamente ese no saber.

Más allá de esto que contás hay una utilización del fuera de campo en toda la película.
A mí me gusta mucho como cineasta el fuera de campo. Creo que es un recurso puramente cinematográfico y fantástico. Me  gustaba la idea de construir el fuera de campo cinematográfico y conceptual, que hubiera un fuera de campo tan potente. El fuera del campo en el sentido de está pasando todo esto adentro del departamento pero que es influido por todo lo otro que está en los bordes de la película, en los márgenes de la historia.

Hay una fuerte construcción estética con escenas sumamente coreografiadas, ¿Tiene que ver con tus orígenes en la danza?
Soy muy obsesiva y eso está en mí. Si hubiera tenido más tiempo habría jugado mucho más con los movimientos de cámara, muchísimo más. Una va construyéndose como directora a través de las películas y es un camino. Esto no quiere decir que hay cosas que las voy a seguir filmando así. Yo ya tengo mi genética y el movimiento es parte de ella.

La película se la dedicás a Leonardo Favio, ¿sentís la influencia de él en tu cine?
 No creo que haya cineasta en la Argentina que no se sienta influenciado por Favio, sería un lugar común de mi parte decirlo. Desde ya que me siento influenciada por él. Y se la dedicó a él porque es un paradigma del cine popular y político al mismo tiempo. Del cine no hermético, del cine para todos. Es un militante del cine.

¿Favio ya vio la película?
El vio un corte de la película cuando la terminé y le gustó muchísimo. Pero más allá de esto, que puede parecer una extracción, tuve una sensación muy fuerte cuando me dijo lo que opinaba de la película, pero no porque no le haya gustado sino por mis propias dudas. Yo le preguntaba si le gustaba esto o qué le parecía aquello y él, como todo sabio, no contestaba ninguna de mis preguntas, pero me dijo algo que reafirmó muchísimo mi mirada sobre la historia de Juan y Eva. Así que esa tarde le dije que se la iba a dedicar. Por suerte él no necesita que yo le dedique nada sino que yo necesito dedicársela a él por lo que significa.

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