Juan Pablo Russo
01/08/2011 14:10

El realizador panameño Abner Benaim estrena en Argentina el documental Empleadas y Patrones. En una entrevista exclusiva con EscribiendoCine cuenta qué lo motivó a llevar al cine esta relación tan particular: "Me interesaba la contradicción que se ve entre la cercanía física de una experiencia de vida compartida bajo el mismo techo entre ricos y pobres".

Empleadas y Patrones

(2011)
8.0

¿Cómo surge la idea de hacer Empleadas y Patrones?
La idea surgió a partir de un documental que hice hace años sobre mi familia en Panamá, y la experiencia de mi padre al haber inmigrado de Israel hace aproximadamente 50 años. Ahí entrevisté a los miembros de mi familia inmediata y a las empleadas domésticas que hacía más de 20 años que trabajaban con mis padres. Una vez en el cuarto de edición, me di cuenta que las entrevistas que más me llamaban la atención eran las de Paquita y Edilma, dos señoras que había conocido desde niño pero que nunca les había preguntado lo que sienten por mí o por mi familia. Sus testimonios fueron reveladores, honestos, y cargados de emociones que nunca antes había sentido de su parte. En ese momento entendí que había mucho de que hablar con ellas, y que el status quo nos mantenía en un silencio incómodo, desconectados el uno del otro. Y esto era en una casa donde las cosas estaban bastante bien, así que era obvio que era un tema muy cargado, con mucho que explorar y hasta el momento muy callado por los intereses de ambas partes.

Lo que más me interesaba del tema era explorar la parte emocional de esta peculiar relación, específicamente la contradicción que se ve entre la cercanía física de una experiencia de vida compartida bajo el mismo techo entre ricos y pobres, y las barreras socioeconómicas que no permiten un acercamiento real entre estos dos grupos.

¿De qué manera fuiste seleccionando cada una de las historias y testimonios?
Para recolectar testimonios empleamos varios métodos. Primero, simplemente escuchaba y prestaba atención a situaciones que se daban en mi entorno que podrían parecer normales, pero que sólo con un pequeño cambio de percepción resultaban absurdas, interesantes. Luego hablando del tema recopile mucha información y conocí gente que quería hablar. Durante la producción también convocamos mediante periódicos, radio e internet y recibimos mucha gente que simplemente quería hablar, y que de manera muy casual se sentaban frente a la cámara para ser entrevistados, sin saber ni ellos ni yo lo qué iban a decir. Yo tenía un cuestionario bastante simple, basado en algunos temas que estaba buscando, pero abierto para que me sorprendan con testimonios que no podría haber imaginado.

¿Tenías un guión preestablecido de antemano o se fue armando a medida que tenías cada testimonio?
Tenia una lista de aproximadamente 30 escenas escritas en dos páginas de una libreta de apuntes pequeñísima que llevaba en el bolsillo de atrás de mis pantalones todos los días al rodaje. Los testimonios eran muy variados y se escogieron a partir de los temas que queríamos tocar en la película y de la progresión narrativa y dramática que estábamos buscando. Fue un proceso bastante intuitivo confiando en una lógica interna, de libre asociaciones.

Era parte del plan, de la aventura de hacer este documental, no saber exactamente cómo se iba a armar el material que teníamos entre manos. A partir del trabajo con los editores fue surgiendo una especie de escaleta de guión que fuimos ajustando hasta que nos sentimos cómodos. Lo lindo de hacer cine documental es justamente la sorpresa, lo impredecible que puede llegar de la gente que encuentras, de las situaciones. etc. No quise interrumpir esta espontaneidad que da el mundo real hasta el último momento, cuando ya no quedaba otra que sentarse a armar un guion para dar coherencia al film.

¿Cuál era la reacción de la gente cuando la invitaban a participar del film?
Mucha gente no quería hablar. Y muchos, que obviamente no están en el film, no hablaron frente a cámara.. Los que sí tenían la voluntad de hablar lo hacían con confianza, pues se les indicaba en la entrevista que no debían decir nada que no quisieran decir y que compartan aquello con lo cual se sentían cómodos.

Empleadas y Patrones en cierto punto ironiza sobre el tema de las relaciones entre ambos sectores. ¿Cómo cayó esto en los entrevistados cuando vieron el film terminado?
Me he dado cuenta en mi experiencia de hacer documentales que en general la gente cree en lo que dice, que lo defiende como su verdad y que la seguirán respaldando en cualquier contexto que se presente.

¿Cuáles fueron las premisas a la hora de encarar el documental desde lo cinematográfico, ya que uno de los logros es el ritmo narrativo que posee que lo diferencia de otros mucho más observacionales y morosos en su tiempo?
La premisa era que todo vale. Quería hacer una pieza que se parezca un poco más al tipo de cine que me gusta ver, y romper un  poco con los esquemas tradicionales del documental a los cuales me había adherido en mis piezas anteriores. Quería que tanto para nosotros a la hora de rodar, y para la audiencia eventualmente, existan ciertos elementos cinematográficos que nos diviertan, que nos hagan reevaluar las normas aceptadas para hacer cine documental. Esto es lo que tratamos de hacer con Alejandra Martin, la directora de fotografía, y con los editores Fernando Vega y Carlos Revelo.

¿La situación que cuenta la película se da únicamente en Panamá o sentís que es abarcativa para toda Latinoamérica y gran parte del mundo?
La relación de los patrones con sus empleadas domésticas es muy similar en la mayoría de Latinoamérica, excepto quizás Argentina y uno o dos países más. Esta relación es en gran parte un reflejo de las diferencias tan marcadas entre las clases sociales que en ciertos países combina el clasismo con el racismo y la cosa se pone aún peor. He escuchado historias horribles de Brasil, del Perú, de Colombia, etc. Y creo que más allá de Latinoamérica existen paralelos también, pues en todo país hay una minoría más pobre que viene a hacer el trabajo sucio, mexicanos en EEUU o los europeos orientales en Europa Occidental o los africanos en Europa en general, y aparte del trabajo doméstico, el tema de este documental abarca relaciones de poder en cualquier ámbito, sea en la fuerza laboral entre un jefe y su súbdito, o entre gente más fuerte, con gente más débil por cualquier razón, sea física, cultural, intelectual, económica, etc. Siempre hay alguien que tiene la ventaja sobre el otro y creo que la esencia de lo que quiero explorar es la decisión, sea consciente o no, de aprovecharse del otro. Quisiera pensar que si somos conscientes de algo que en teoría todos sabemos, que somos todos iguales, sería más difícil oprimir, explotar, dañar al que está en una posición vulnerable.

¿Cuando la gente vea esta historia en el cine va a reflexionar y a cambiar algo?
Pienso que el cine no cambia mucho en términos cuantificables, pero sé por experiencia que a veces hay películas que le hacen a uno reflexionar, o cambiar el ángulo de su punto de vista, entender las cosas quizás de manera un poco diferente. Espero que esta película tenga algún efecto en su público, pero no lo puedo saber yo. De lo que me han reportado algunas personas que la han visto, parece que logra algún impacto, especialmente en aquellas personas que viven como parte de este sistema y no tienen la distancia para verlo con ojos críticos.

Tengo entendido que a partir de la investigación de Empleadas y Patrones se originó tú ópera prima de ficción llamada Chance. ¿Qué nos podés contar de ella?
Chance es una comedia negra que surgió a partir de la investigación para Empleadas y Patrones. Vi que había tantas historias que nunca podría contar en un documental, y que el material era tan absurdo, tan irónico por naturaleza, que se prestaba muy naturalmente para una comedia. Chance se estreno en cines en Panamá, Colombia, México, Centroamérica, el Caribe y Miami. Nos ha ido muy bien con la audiencia, y también ha sido invitada a muy buenos festivales como Moscú, Guadalajara, Habana, Sao Paulo, Goa, Cairo, entre otros. Ahora la están mostrando en HBO en EEUU y se ha vendido a televisoras en varios territorios. Ha sido un proyecto muy gratificante pues tiene esa conexión con el público que es vital en cine, y especialmente en comedia, donde la prueba es muy clara: ¿Se ríen o no? Y por suerte la gente ha disfrutado bastante de Chance donde se ha mostrado. En Panamá fue un éxito inesperado pues le ganamos en taquilla a Avatar! Y luego la piratearon hasta decir no más.

¿Se va a estrenar en Argentina?
Por ahora no tenemos fecha de estreno en Argentina pero estamos buscando distribución allí por supuesto. Empleadas y Patrones sí, claro está, ya que es una coproducción Panamá-Argentina, entre Apertura Films y Baraka Cine respectivamente.

No sólo sos director, productor y guionista, sino también artista plástico. ¿Hay algo de todo eso que disfrute más?
Disfruto todo, pero si tuviera que escoger un sola me quedaría con director, que es donde más cómodo me siento.

¿Hay proyectos en marcha?
Sí, estoy terminando un guión para la próxima película de ficción y en proceso de investigación para un documental llamado Dónde estabas tú?. Es sobre la memoria colectiva en torno a la invasión de los Estados Unidos a Panamá en 1989.

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