Juan Pablo Russo
22/05/2011 18:35

Cineasta y psicólogo, Alex Tossenberger (Gigantes de Valdés, 2007) apunta en su nueva película, Desbordar (2010), a una apertura sobre el debate sobre la desmanicomialización a partir de ficcionalizar un hecho real.La película apunta a la dignidad, no niega la enfermedad, no hace un estereotipo de la locura. Simplemente apunta a mostrar cómo se trabaja desde la diferencia”, señala el realizador.

Desbordar

(2010)

¿Contanós en pocas palabras cual es el tema tratado en Desbordar?
La película está basada en una historia real sobre la creación de una revista a través de un taller de periodismo en un hospital neuropsiquiátrico que trascendió los muros de la institución, generando efectos en cada uno de los internos, en la sociedad y en la institución. Estos espacios alternativos intentan generar algo distinto.

¿Cómo llegás vos a este tema tan complejo?
Aparte de cineasta soy psicólogo y estuve cerca de esa experiencia que siempre me pareció muy cinematográfica. Cuando uno empieza a generar contenidos resulta piola poder conjugar un producto cinematográfico con un tema de fuerte contenido ideológico como lo es Desbordar.

¿Creés que la película puede ayudar a una apertura de los manicomios?
El tema está en boca de mucha gente por el proceso de desmanicomialización, como se lo llama, que es un proceso inevitable a pesar de todas las resistencias que hay y de lo que implica una transformación en este sentido. La revista tenía una tirada de 5000 ejemplares y se vendía por la calidad no porque estaba hecha por unos loquitos de una institución psiquiátrica. Una película puede aportar un granito de idea a eso que tiene que ver con la recuperación de la subjetividad, sin dejar de ser un producto comercial.

¿La salud mental es un tema del que todavía no se habla?
El tema de la salud mental recién ahora empezó a hablarse un poco más. Lo que hay en estas instituciones es un gran depósito de personas donde uno ha perdido todo espacio de subjetividad y la palabra va generando la posibilidad de subjetivizar. Cuando uno se aleja de las relaciones de producción estar fuera del sistema es terrible. Para quien lo padece es terrible. Lo mismo pasa con el tema de la discapacidad. Si de repente una familia tiene un chico Down y lo esconde está reproduciendo el modelo manicomial en una institución primaria. La película apunta a una crítica bien clara al sistema manicomial y trata de poner un poquito de luz en un tema tan complejo.

¿Por qué se niega este tipo de apertura del sistema manicomial?
El sistema médico hegemónico que legitima está práctica manicomial tiene claramente una postura de marcar la enfermedad y la salud, el adentro y el afuera. A raíz de toso esto se hacen grandes negocios y hay intereses creados muy importantes por los que no conviene abrir los manicomios.

¿Pero la película está auspiciada por asociaciones y organismos gubernamentales?
Porque ven en esta película la posibilidad de comunicar lo que tiene que ser. Cuando hablamos de derechos humanos también es muy loco, porque una institución de estas características convive con nosotros en el medio de la ciudad donde pueden suceder cosas terribles y nosotros pasamos al lado sin darnos cuenta. El tema pasa por una verdadera aceptación de las diferencias sin negar la existencia de la enfermedad.

¿Cómo fue el trabajo con los actores para no caer en el estereotipo?
Hicimos un recorrido por neuropsiquiátricos y después trabajamos mucho para no caer en el estereotipo de la locura como una cosa de ojos exaltados o de estar nerviosos todo el tiempo. El tema no es así, está lejos de la realidad.

¿Cuesta trabajo estrenar una película de estas características en los cines comerciales?
Es bastante dispar. Dos complejos pueden tener distinta postura pero estamos ganando espacio poco a poco. Salimos con bastantes copias, al principio hubo mucha resistencia como la hubo cuando empezamos a filmar. Nosotros no pudimos filmar en ningún hospital.

¿Apuntan a un circuito de distribución más institucional?
La vieron todos los directores de salud mental y la están pidiendo para pasar en las provincias y OPS la quiere pasar en el resto de Sudamérica. El tema ya no resiste cerrar más los ojos. La única forma es tomar conciencia de los problemas y a partir de ahí empezar a trabajarlos. Según datos de la OPS en 2020 la principal causa de muerte va a ser la depresión. La película apunta a la dignidad, no niega la enfermedad, no hace un estereotipo de la locura. Simplemente apunta a mostrar cómo se trabaja desde la diferencia.

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