Cynthia García Calvo
18/02/2011 16:42

Luego de estrenarse en las ciudades de La Paz y Tarija, llega a Sucre la que se autodefine como la primera película de terror de la historia de Bolivia: Casting. Dirigida por Denisse Arancibia y Juan Pablo Richter, la película cuenta la historia de un grupo de jóvenes que participan del casting de –justamente- la que pretende ser la primera película de terror boliviana, pero no imaginan que se encontrarán con la experiencia más aterradora de sus vidas. Arancibia habló con Noticine.com sobre este largometraje, la realidad del cine boliviano, el boom del terror, las inquietudes por abordar géneros poco explotados en Latinoamérica y su nuevo proyecto, Las Malcogidas, nada menos que una comedia musical. Bolivia.

¿Cómo nació la idea de hacer una película de terror?
No lo recuerdo exactamente, es dificil definirlo, sólo sé que un día estabamos muy entusiastas “picheando” la idea ante nuestros financiadores y equipo. Creo que Casting nace de una necesidad mía y de Juan Pablo Richter, mi co-director, de re-enamorarnos de nuestro oficio, de buscar un proyecto humilde, consciente de sus capacidades, virtudes y limitaciones, que no nos signifique perdidas económicas, deudas y sobre todo nos dé el placer del rodaje. Queríamos, después de muchas experiencias frustrantes, pasarla bien, divertirnos, y al mismo tiempo proponer cosas y demostrarnos a nosotros mismos que se puede hacer cine digital de calidad y con contenido en y para Bolivia.

¿Con qué recursos contaron para poder realizarla?
Contamos con inversiones personales y privadas, producciones asociadas con equipos para rodaje y postproducción, y auspicios locales para publicidad y exhibición.

¿Cuáles fueron las mayores dificultades que se encontraron a la hora de hacer la película?
Puede sonar increíble, pero creo que no hubo ninguna dificultad al momento de hacer la película, fue un proyecto que por alguna razón fluyó muy bien, desde lo económico, pasando por locaciones, casting, equipo, etc. Donde todo salía bien, a tiempo, en hora. Yo siempre digo que fue y es un proyecto con “estrella propia” y, como tal, pudo cumplir con todos sus ciclos satisfactoriamente.

¿Tuvieron algún tipo de referencias o influencias tanto cinematográficas como literarias para la película?
A mí me cuesta mucho definir específicamente mis influencias, creo que lo que hago esta influenciado por todo lo que veo y consumo, y plasmado en mi trabajo casi de una forma inconsciente. En todo caso Casting es una película que tiene referencias desde el trabajo de Pascal Laugier hasta evidentes tributos a Michael Haneke, los estilos de Juan Pablo y mío son tan diferentes que la película ganó mucho en contenido al tener que mezclar un sinfín de influencias y formas de contar una historia.

El cine de terror siempre responde a una fórmula, ¿qué elementos decidieron añadir para lograr su singularidad y –tal vez- otorgarle identidad boliviana?
Creo que la identidad boliviana está implicita en los personajes, no sabemos hablar de cosas que no conocemos, y esos personajes somos Juan Pablo y yo, “jóvenes cineastas tratando de hacer una película de terror” es una evidente y ácida forma de vernos a nosotros mismos y de llevarnos al extremo de la tortura y la muerte. En cuanto a la fórmula, sí hemos utilizado conocidas “mañas” del cine de terror, pero hemos tratado de apropiarnos de ellas y ponerlas desde nuestro punto de vista, elementos como la cámara subjetiva desde los personajes que, en cierto punto, se rompe por completo como estética y elemento narrativo; el evidente formato digital; el usar más el sonido que la imagen explícita como elemento terrorífico, y por supuesto el final predecible pero sorpresivo.

¿Consideraban que iba a haber un preconcepto para acercarse a ver una cinta nacional de terror?
Creo que el preconcepto ante cualquier película es inevitable, más aún si toda tu campaña publicitaria se basa en el hecho de ser “la primera película boliviana de terror”. Lo que había que hacer es aprovechar este preconcepto para llenar salas, dejar que la audiencia alimentara su curiosidad y su expectativa de la película, algo muy peligroso pero efectivo a la vez. Yo creo que ésta es la razón por la cual hemos logrado posiciones tan contrarias al momento de la crítica y opinión sobre la película; pero hemos llenado salas. Casting nace en un momento donde el público boliviano estaba saturado y algo decepcionado, fue todo un reto lograr que el público le diera una oportunidad a Casting y se animara a ir a las salas de cine a verla.

¿Cuál fue la respuesta que han obtenido desde su estreno?
Se ha provocado cierto debate, estamos en los extremos donde tenemos respuestas muy positivas y críticas realmente alentadoras y al mismo tiempo críticas devastadoras. Lo cual a Juan Pablo y a mí nos encanta, creemos que el hecho de no tener un término medio es una gran cualidad de una obra cinematográfica y más aún el hecho de “dar de que hablar”; es una película que no ha pasado desapercibida en los cines y ciudades bolivianas y eso nos enorgullece mucho.

Casting se ha lanzado en salas de Bolivia, y en la Argentina se estrenó en salas comerciales Sudor frío y en Uruguay se hizo “a casa muda. ¿Cree que es coincidencia que cinematografías poco habituadas al cine de género ahora se permitan abordarlo?
No creo en las coincidencias, creo que estamos viviendo un boom del género de terror a nivel mundial y es inevitable que los realizadores latinoamericanos sintamos inquietud de experimentar con él. Creo que es tan sólo el inicio, a la par del tradicional y necesario cine independiente, intelectual, político-social y contemplativo cine latinoamericano. Creo que nos estamos dando la libertad de pensar y apropiarnos del cine de género para seguir expresando nuestros puntos de vista, propuestas artísticas y posiciones socio-políticas.

¿Tiene algún tipo de contacto con los grupos que hacen cine de género en los países vecinos?
Estamos empezando a desarrollar redes de trabajo y comunicación, no solo con cine del mismo género sino con el cine en general. Nuestros próximos trabajos ya cuentan con cierto apoyo internacional, tenemos ciertas selecciones y exhibiciones de trabajos anteriores a Casting, y gracias a estas experiencias ya tenemos una cierta base de comunicación e inclusión en la industria latinoamericana.

¿Hay planes para exhibir Casting fuera de Bolivia?
Estamos empezando a buscarle sus caminos en el exterior. Una vez terminada la gira nacional nos pondremos en campaña para ver estrategias de mercados y festivales en el exterior. Confío mucho en las cualidades y propuestas de Casting y quiero creer que es algo que puede gustar mucho fuera del territorio boliviano.

¿Cómo podría describir la actualidad cinematográfica boliviana?
Complicada, estamos en un momento en el que se produce mucho, muy barato y sólo para proyección local. Me parece que se está descuidando mucho el contenido y el rigor técnico. El cine boliviano está dejando que la cantidad le gane a la calidad y la ansiedad y entusiasmo de los y las realizadoras de producir rápido, le quita el trabajo al guión y rigurosidad a la preproducción y postproducción de las películas. Además, considero que no se está escuchando realmente al público boliviano, creo que se lo está subestimando, y no estamos entendiendo que es lo que quiere ver en las películas de su propio país.

Si un joven en Bolivia decide dedicarse al cine, ¿con qué tipo de formación y oportunidades laborales puede contar?
La formación, mayormente, es empírica. Existen algunas escuelas y centros interesados en la formación de cineastas, pero son medios todavía muy inmaduros, poco rigurosos y deficientes. Laboralmente, se está generando mucho espacio para trabajar al incrementarse las producciones tanto bolivianas como coproducciones extranjeras, es mucho más facil entrar al medio y encontrar algún puesto de trabajo que hace cinco o diez años. Por ende es mejor encontrar una formación práctica-empírica, “en la cancha”, más que en una academia.

¿Tiene algún tipo de ayuda oficial el cine boliviano?
Existe la posibilidad de que entierre mi joven carrera al decir esto, pero yo considero que no existe ningún apoyo oficial para el cine boliviano. En teoría deberíamos contar con ciertos apoyos de instituciones y entidades, pero que llegado el momento se reducen a tan solo una ayuda burocrática. Sí hay muchos intentos e iniciativas aisladas que han partido de jóvenes realizadores que, al verse desamparados por el Estado e instituciones culturales, han empezado a generar espacios muy interesantes de posible apoyo, iniciativas como el Bolivia Lab, por ejemplo, un laboratorio destinado a desarrollar proyectos, a brindar la posibilidad de coproducción y un espacio de formación. En todo caso, el cine boliviano se ve obligado a buscar apoyo en el exterior o arriesgar la inversión privada.

Su próximo proyecto es un musical, ¿qué puedes adelantar sobre él?
Mi próximo proyecto es una forma muy burlona, ácida y sarcástica de ver mi propia vida. No quiero ser encasillada en los “géneros” de mis películas, Las Malcogidas, comedia musical, es realmente un statement personal sobre las mujeres de mi vida, sobre mí misma, sobre mi ciudad y mi país. El hecho de que sea un musical es una necesidad narrativa, no tan solo un género. Pero eso no quita que yo y mis productores no aprovechemos esta cualidad para vender y explotar el producto.

¿Va a rodarlo en solitario?
Sí, Las Malcogidas la dirijo yo sola y la producción está a cargo de Nairacine en co-produccion con Vermelho filmes de Brasil.

¿Por qué le interesa abordar géneros tan poco usuales para el cine no sólo boliviano, sino latinoamericano?
Soy una persona que ha crecido consumiento “géneros”. Cuando decidí dedicarme al cine, siendo muy joven, el cine de “género” era lo único a lo que yo podía acceder en el medio boliviano. No quiero ser poco consecuente con lo que me ha formado como cineasta, pero a la vez son proyectos que no nacen desde su género, nacen desde sus historias, sus personajes, sus conflictos y eventualmente se van acomodando en su respectivo género. No sé… supongo que tan sólo es un estilo de trabajo.

Muchos directores de Latinoamérica hacen guiones pensando en la viabilidad del proyecto, ¿No es complejo encontrar la financiación para el tipo de películas que le interesan?
Creo que es difícil encontrar financiación para cualquier tipo de película. Creo que es sabio hacer un guión y armar un proyecto pensando en su viabilidad, después de todo es imposible separarse de la “industria” así que creo que pensar en lo vendible, innovador y único de cada uno de los proyectos es inevitable y sobre todo necesario. El reto está en no traicionar tus principios artísticos sino encontrar un punto de complementación entre arte e industria y aún así poder contar la historia que se quiere contar

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