Ezequiel Obregón
27/09/2010 23:23

Con producción de la argentina Haddock Films y la española Tornasol (empresas responsable de El Secreto de sus Ojos) se estrena esta semana el film Sin retorno (2010). En una charla, su joven director Miguel Cohan nos habló sobre cómo encaró esta ópera prima llena de figuras de renombre, entre ellas Leonardo Sbaraglia, Martín Slipak, Ana Celentano y el gran Federico Luppi.

Sin retorno

(2010)
8.0

Trabajé con Marcelo Piñeyro varias veces como asistente, que ha tenido siempre intérpretes impecables. Pero la verdad es que ni en mis fantasías creí que iba a hacer una película de esta manera. Siempre imaginé una película más a escala de una ópera prima tradicional. No escribí pensando en los actores, pero creo que tampoco lo haría. Sí había pensado en Leo (Sbaraglia), pero en el caso de Federico, cuando escribíamos el guión, no pensábamos en él. Cuando lo leyeron los productores sí lo hicieron, y me di cuenta de que era perfecto.” Así sintetizó Cohan el entusiasmo por su primer film y la satisfacción de haber trabajado con Luppi, quien tampoco escatimó elogios: “La historia es estupenda en cuento a ideas, situaciones y personajes. Trata un tema difícil, que corría el peligro de bordear lo demagógico o facilista o sentimentaloide. En el guión ya había madurez. La película la pude ver con una cierta distancia, estaba muy relajado. Y puedo decir sin exageraciones que he visto un gran film de verdad. Y no porque sea la primera película de Miguel. Tiene el andamiaje de un elenco insuperable”.

Además de ser el realizador, Cohan escribió el guión junto a su hermana. Sobre esta experiencia comentó: “Por un lado, trabajamos muchísimo el guión con mi hermana. Desde que surgió la idea hasta que empezamos a filmar. Parte del desafío era contar una película en la que hay un cruce real entre el drama y el thriller. A mí, como espectador, muchas veces lo que me entusiasma es que una película me atrape de lleno en una historia. En ese sentido trabajamos mucho por ello. El guión ya produce eso. Creo que fue también la clave de que la película se pudiera hacer.” Y agregó: “Filmamos con la novena versión. Podríamos hacer una miniserie. Hay toda una rama de la familia que desapareció. El personaje de Martín Slipak estaba por tener un hijo, por ejemplo. Cuando uno escribe los caminos son infinitos, y de repente se empiezan a acomodar.”

Sin retorno comienza con un accidente en el que el personaje de Slipak, al volver de una fiesta en el auto de su madre, atropella a un joven ciclista. En estado de shock huye del lugar. Horas más tarde altera el orden de los acontecimientos para simular su inocencia y hace la denuncia policial. El tema toca la sensibilidad contemporánea. Sobre este aspecto, Luppi manifestó: “Trata un tema muy conmovedor que no sólo ocurre en Argentina. Todo sin una pizca de facilismo sensiblero. La pérdida de un hijo en circunstancias tan oprobiosas es francamente movilizadora. He tenido una experiencia familiar exactamente de esas características, y recuerdo la espesura y las lastimaduras enormes que te produce. Valoro el delicadísimo equilibrio que tiene este libro.”

Por último, el actor reflexionó sobre el vínculo entre el relato y la sociedad: “Se monta una gran mentira en donde ninguno cumple con su cometido. Es algo que vemos a diario. Creo que la película da una radiografía de una nitidez asombrosa, lleva al espectador lentamente a que forme una opinión propia. Todo lo que pasa en los personajes ronda el “miedo a...”.”

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