Ezequiel Obregón
15/07/2010 19:07

El trío compuesto por Natalia Oreiro, Dani Umpi y Martín Sastre dio como resultado una película fresca y entretenida, plagada de ideas visuales. Casi en simultáneo con el estreno del film, el director, la actriz protagónica, Ale Sergi (compositor de las canciones), Diego Reinhold y parte del elenco infantil dialogaron con la prensa.

Miss Tacuarembó

(2010)

Inspirada en una novela del artista uruguayo Dani Umpi (escritor, cantante y verdadero performer), finalmente Miss Tacuarembó (2010) llegó a los cines. Su director es un joven y talentoso artista plástico, especializado en el video arte. “No elegí la novela, la novela me eligió a mí. Pude leerla antes de que fuera publicada. Fue instantáneo saber que iba a ser mi primer largometraje. Visto desde la perspectiva, es alocado pensarlo. En ese mismo momento también pensé que Natalia podía ser la protagonista. Una vez que se puso en contacto con la novela, el proyecto fue una causa común. Durante cuatro años hubo cuatro versiones del guión”, expresó ante los periodistas. Sobre el particular estilo de este desmesurado relato, Sastre se refirió a sus gustos: “La película es como yo… Me gustan Walt Disney y David Lynch en igual medida. Y probablemente la película haya partes más para niños y en otras más para adultos. Cuando era chico me gustaban muchas películas para grandes.”

EscribiendoCine le preguntó acerca de qué elementos conservó de la novela: “Lo que más conservé de la novela es aquello ligado a la infancia. Me sentí muy interpretado por la niña que quiere ser Miss Tacuarembó. Ese impulso a destacarse en el medio, cuando eso está mal visto. Se trata de un personaje con una luz interior muy fuerte. Hay una secuencia (un capítulo en la novela) que fue la que más me impacto. Cuando Natalia y Carlos (interpretado por Diego Reinhold) están muy derrotados. Y ella dice “algún día el mundo será nuestro”. Ese es el espíritu de la historia. Luego hubo elementos que a nivel narrativo que tuve que cambiar. Incluso rasgos del personaje de Natalia. No se trata de una adaptación, sino una historia inspirada.”

Oreiro, tan espontánea y risueña como acostumbramos verla, se refirió al hecho de componer dos personajes en el film: “Hacer dos papeles en una película es complicado. Cándida es además mayor de edad, aún más jodido… Era un desafío porque lo importante es la historia, y no que yo me destacara como actriz. La gente cuando va al cine va a ver una historia. La intención era que mi composición fuera lo suficientemente creíble como para que la gente no me viera a mí.” Y agregó: “Cuando leí una de las últimas versiones del guión pensé que podía interpretar el papel. Y Martín dijo “buenísimo”, cuando otro director hubiera dicho “imposible”. Es raro hacer en una película a la antagonista de tu personaje. Pero para mí significó un desafío muy importante. Hasta te diría que psicológicamente tiene una doble lectura el hecho de que sea mi propia antagonista. Es como si fuera la mirada de la niña hacia esa mujer. Quizás esa mujer no fuera realmente así, y es el recuerdo que yo tengo de ella. A cada personaje que hago trato de ponerle mucha sinceridad, sin aferrarme a nada del pasado. Algo que me parece un poco tortuoso. Trato de bucear y encontrar algo con lo que me sienta identificada. Sin dudas que no tengo esa personalidad ni postura ante la vida. Quería interpretar algo que no tuviera que ver con mi mirada. Pero todos en un punto tenemos culpa, miedo y represión sobre lo que brilla y es libre. Cándida ve en Natalia lo que ella no se permite tener. Lo que más le gusta es lo que reprime. Traté de no juzgarla, y en cierto modo me da mucho más pena que Natalia, que sufre por ella y por la actualidad en la que vive.  Cándida está completamente cerrada a una visión más linda de la vida, y pretende que todos sean prototipos de personas y no personas. Eso me da mucha pena.” 

En el film la música tiene un lugar clave. Sobre el trabajo de Ale Sergi (de Miranda!) Sastre comentó: “Yo le mandaba referencias. En muchos musicales la narrativa no avanza, y lo que queríamos es que las canciones contaran”. El músico completó esta idea: “En el guión había referencias musicales que iban llevando. Imaginé un estilo musical como Glee: música sencilla y muy pop. Todos cantaron, algo que le dio mucha riqueza a las canciones. Trabajar con actores le aportó mucho a la interpretación. Eso dio una perspectiva mucho más grandiosa de la que yo tenía.”

Miss Tacuarembó propone una mirada sobre la relación entre la niñez, la fama, y el arte. La actriz rememoró sus tiempos como niña en su Uruguay natal: “Recuerdo cuando era chica los momentos en los que empecé a interpretar personajes creados por mí. Pero nunca estuvo en mi imaginación ser famosa. Me gustaba cantar y actuar, y creo que hoy a las nenas de 8 años les pasa eso. Ser famoso es más de la actualidad. Para mí el reconocimiento de la gente es la consecuencia de una elección artística.”

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