Juan Pablo Russo
04/07/2011 17:25

Luego de su paso por el circuito alternativo, se estrena El retrato postergado (2009) de Andrés Cuervo, documental que gira en torno a la relación que tuvo el escritor desaparecido Haroldo Conti con el realizador Roberto Cuervo. Treinta años después, su hijo recuperó el material y lo transformó en la película que anhelaba su padre. En esta entrevista cuenta cómo fue el largo proceso que dio origen al film.

El retrato postergado

(2009)
8.0

¿En qué consiste El retrato postergado?
El retrato postergado es un documental autorreferencial. En el intento de terminar una película que mi viejo empezó sobre Haroldo Conti me encontré más de cerca con un montón de cosas íntimas. Pensé entonces en contarme a mí mismo tratando de rearmar ese retrato inconcluso de Haroldo. Prácticamente se fue contando solo. Los audios que grabó mi viejo contienen entrevistas inéditas a Haroldo, a Galeano y a Martha Lynch, que discuten enérgicamente sobre arte, literatura y política. Tengo un archivo enorme de fotos en donde las secuencias podrían funcionar como fotogramas aislados de una misma toma cinematográfica. Me puse a jugar con esas fotos y a armar pequeñas escenas junto con los audios. También cuento con un archivo fílmico que registró papá en 1975 con Haroldo actuando de sí mismo muy convincentemente. Parte de este archivo es el que vieron en la película de Matos en la que formé parte del equipo técnico.

Lo que quedó es un trabajo muy personal, pero creo que nos muestra al más real de los Haroldos. Él habla con mucho desparpajo y cuenta cosas que sorprenden al mejor conocedor de la obra de Conti. Hay mucha imaginaria en torno a su figura y la gran mayoría no lo conoce de verdad. Este documental es una muy buena oportunidad para conocerlo contado por sí mismo.

¿Estabas conectado con la obra de Haroldo Conti?
Toda mi vida supe de Haroldo. Es casi un atributo de mi viejo. Casi como el color del pelo. Mi viejo murió a sus veinticinco años cuando yo era un bebé. Sólo lo conozco por las fotos, por escuchar su voz en las entrevistas grabadas, los cuentos de mamá y la abuela en los que siempre se mencionaba que estaba filmando con Conti. Entonces desde bien pibe me interesé por leerlo. Primero los cuentos, toda esa etapa rural en la que Haroldo habla de su pueblito, la caña de pescar, los álamos, la cocina económica, etc. Luego pasé a las novelas y al llegar a Mascaró me encontré con otro Haroldo. Era otro tipo, con la misma experiencia, la vida rural, el amor por lo simple, pero con otros objetivos. Ahí es donde nace el Haroldo que masacran los milicos de la dictadura. El anterior era un período que dejaba atrás y el que llegaba era más enérgico y combativo. Me gusta mucho Mascaró, creo que es un iniciador del realismo mágico latinoamericano. Quien sabe en qué maravillas hubiese decantado aquel Haroldo de seguir entre nosotros hoy.

Tuve una inmensa fortuna mientras realizaba la investigación para el retrato postergado. En el monasterio donde Haroldo cursó el seminario encontré una revista que confeccionaban los alumnos con sus propias manos. Ahí, con ilustraciones en acuarelas de un Conti niño me encontré lo que ha de ser el primero de sus cuentos: La virgen de la montaña. Sale con las nuevas obras completas de Emece y ahí me pidieron un breve prologuito contando como lo encontré. Fue muy emocionante para mí.

¿El material que utilizaste lo tenías guardado vos o apareció de casualidad?
El material lo escondió mi vieja en un ropero durante toda la dictadura. En la escuela donde cursaba mi viejo en la Plata los milicos entraron y quemaron todo. De hecho los audios originales de esta película están perdidos porque quedaron en la escuela. Esto se salvó porque mi viejo lo llevo para Lincoln y mi vieja lo siguió escondiendo a partir de 1979 cuando murió papá. Luego de pasada la dictadura militar mamá llamó a Marcelo Conti, el hijo mayor de Haroldo, y le dijo “tengo a Haroldo vivo”.

Yo era muy chico pero recuerdo que fueron a casa. Los hijos de Haroldo junto con dos periodistas, Néstor Restivo y Camilo Sánchez, quienes hacían un libro sobre Haroldo que se llama Haroldo Conti con vida y que compila muy buenas entrevistas sobre él. Mamá los recibió y les dio las latas de la película. Ellos la llevaron un tiempo a un ex profesor de papá en la plata quien pensaba terminarla pero pasaron veinte años y no sé porqué no prosperó. En ese tiempo yo decidí estudiar cine y me propuse terminarla. Recuperé el material y me puse a trabajar en esta peli.

¿Sentís que se cierra un ciclo ahora que el documental está terminado?
Claro, ahora puedo dormir.

El año pasado se estreno Homo Viator, que era una docu-ficción sobre Conti, ¿El retrato postergado, tiene similitud con la obra de Miguel Matos o es un producto que difiere en su totalidad?
Trabajé para Miguel Mato en la producción de Homo Viator. Creo que son dos películas muy diferentes. Principalmente por la relación que establece cada uno con Haroldo. En Homo Viator hay una imagen que es la que se armó el autor sobre Conti y una serie de entrevistas al entorno en donde se lo describe muy bien. Todos cuentan cosas sobre Haroldo y este es un fantasma que atraviesa la película encarnado en Grandinetti...

En El retrato postergado en cambio es el mismo Haroldo el que narra. Haroldo está vivo durante toda la película reencarnando una discusión acalorada y excesivamente actual. Haroldo habla, camina, va y viene en tiempo presente y no como un recuerdo lánguido. Haroldo se expresa y provoca, nace un dialogo entre el autor y el espectador. Me parece mucho menos contemplativa que la otra película. De todas formas creo que ambas son obras validas y que serán de muchísimo provecho en difundir la imagen de ese genio desaparecido.

¿Tuviste apoyo oficial para la realización del film o fue bancado de manera independiente?
Presenté el proyecto en el INCAA y me dieron un nuevo tipo de apoyo que consiste en vender los derechos anticipadamente para exhibirla en la tv pública. No es una fortuna pero alcanza para encarar una película no muy pretenciosa. Y además tienen derechos para pasarla nueve veces por tv, lo que me asegura que se vea.

¿Te resultó fácil poder estrenarlo?
No, para nada. Soy mi propio productor y no tengo distribuidora, lo que hace que sea muy caro y difícil mover la película. No puedo encarar una campaña grafica como la de Homo Viator ni hacer muchas copias como para inundar el mercado. Hice un pequeño estreno en la biblioteca nacional y algunos espectadores se quedaron afuera. Entonces me envalentoné y me acerqué al Palais de Glace, donde ponen ciclos de cine que me gustan mucho, y les dejé una copia. A ellos les pareció buena y le dieron tres fechas. De ahí vinieron muchos centros culturales en donde la dimos gratis, me invitaron a pasarla en el festival de la Habana en Cuba y se pasó el año pasado en el Centro Cultural de la Cooperación durante un mes.

¿Vas a seguir abocado a la realización de documentales o pensás tomar otro camino?
Me gusta mucho el género documental. Creo que es una herramienta increíble para llegar a otros. Espero no dejar nunca de hacerlos. Pero eso no es incompatible con hacer ficción. Tengo algunos guiones escritos y me encantaría poder filmar algo en algún momento. Por ahora estoy disfrutando el concluir la película de papá. Quizá mañana hago un drama, o una comedia, o una de zombis... no me preocupa demasiado en este momento.

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