Hernán Panessi
08/02/2010 21:23

Uniendo fronteras internacionales, el director argentino Marcelo Mitnik pretende demostrar, entre otras cosas, que los kilómetros de distancia que separan Buenos Aires de Los Ángeles no son más que puro terreno geográfico y poco tienen de diferencia (y, sorprendentemente, mucho de deferencia) humana. Con su película Living and Leaving in L.A. (una producción filmada tanto en nuestro país como en Norteamérica) se juega con una atrevida historia que roza la comedia hollywoodense y la criolla actitud de auto-supervivencia. En esta entrevista exclusiva para la Argentina, Mitnik repasa su carrera, cuenta cómo es su experiencia en los Estados Unidos como director y otorga su visión acerca del carácter globalizante de la cultura actual.

¿Qué es Living and Leaving in L.A.?
Living and Leaving L.A. (Viviendo y evadiendo Los Ángeles) es una comedia que sucede en Buenos Aires y en Los Angeles durante la crisis económico/política de Argentina en el 2001. El guión lo escribí cuando aún estaba estudiando para mi Master en Guión en la UCLA (University of California Los Angeles), y surgió a partir de experiencias personales, aunque no necesariamente autobiográficas.

Mis primeros años en Los Ángeles tuvieron algo de surrealista. Yo vivía sin un mango en Westwood, el barrio donde está la UCLA y donde suceden casi todas las premieres de películas americanas (de hecho esas premieres se hacen en su mayoría en los cines Village y Bruin, a una cuadra y media de donde vivía en aquel entonces). Así que por ahí yo volvía del super con mis dos bolsitas con lo que me alcanzaba a comprar y, camino a casa, me encontraba con que del otro lado de la calle (valla de por medio, por supuesto) caminaban “estrellas” sobre la alfombra roja para entrar a las premieres. Gente que por ahí uno ni soñaba que un día tendría a veinte metros. Así que la experiencia tenía, como decía, bastante de surrealista. Porque no es que esto te permitiera sentir “wow, ya llegue” o “ahora es sólo cuestión de tiempo”, ni mucho menos. Al contrario, me daba la sensación de que los veía mejor en la tele cuando todavía estaba en Córdoba. Era como si hubiese querido hacer un safari en Kenya toda la vida para ver los leones, y terminarlos viendo en el zoológico del Parque Sarmiento en Córdoba. Y sí, son leones, pero no es lo mismo. ¡Se ven mejor en el Discovery Channel! Esto era un poco así: tenia una sensación permanente de estar tan cerca, pero aún tan lejos.

Esta es una larga introducción para contarte como fue que nació la idea de Living and Leaving L.A. Creo que surgió de varios momentos como este que contaba, a partir de vivencias propias o de gente conocida. Esas vivencias fueron cambiando la imagen de los EE.UU. que traía de Argentina. Cada día que pasaba acá, yo iba descubriendo mas al país verdadero, mas allá de la imagen que buscaban transmitir. Y ese darse cuenta de qué hay dentro de la nuez una vez que se saca la cáscara es otra de las cosas de las que hablo en mi guión. No sólo respecto a los EEUU, pero respecto a Lucas, el protagonista, a la Argentina, etc.

¿Pretende emular este film a los actores criollos que probaron suerte en Hollywood o es una comedia sin antecedente ni anclaje en la realidad?
Diría que no más anclaje en la realidad que aquel que tiene que ver con gente en general tratando de alcanzar su sueño en una ciudad laberíntica como ésta. Pero no, no hubo inspiración en particular en ningún personaje conocido. ¡Aunque hay tantas historias de esas para contar! 

¿Por qué decidiste filmarla en español e inglés? ¿Fue una búsqueda o apareció de forma natural?
Siempre la imagine bilingüe, porque es orgánico a la historia, la que sucede en Argentina y Estados Unidos. Pero primero la escribí entera en inglés para poder enviarla a concursos internacionales, y porque sabía que, dado que este iba a ser un proyecto internacional, iba a necesitar versiones en los dos idiomas. Pero la película será bilingüe, porque así es la vida del que viene a probar la suerte a Estados Unidos, así es Los Ángeles.

Esta es una de las ciudades más cosmopolitas y con mayor diversidad étnica y cultural del mundo. Hay gente de 180 países distintos, se hablan más de 200 idiomas en un radio de 40 Km., lo que hace que, si uno realmente explora este lugar, es un poco una Torre de Babel, otra de las cosas que quería mostrar en mi película. De hecho, además de castellano e ingles hay algunos pocos diálogos en coreano, húngaro, japonés, turco, etc.

¿Cómo llegás a la productora Verónica Cura?
En el 2008 y 2009 tuve reuniones con la mayoría de las empresas productoras en Argentina, con la idea de conocerlos y establecer contactos por proyectos futuros. Conocí mucha gente realmente maravillosa. Ya en el 2009 comencé a establecer un plan más concreto para Living and Leaving L.A. Eso se tradujo en mas reuniones para definir cual sería la compañía ideal para el proyecto. A diferencia de lo que erróneamente figura en un par de notas en Internet, el guión nunca fue mostrado a compañías productoras de los Estados Unidos. De hecho, en EEUU el proyecto sólo había sido mostrado en concursos, donde le fue bien. Esta decisión tuvo que ver con que siempre quise que el proyecto fuera primero argentino, impulsado por una empresa de nuestro país.

A Verónica llegue a través de varios conocidos que me la habían recomendado, individualmente, con mucho entusiasmo. Después de haberme juntado con la mayoría de los productores grandes y medianos de Argentina, no me cabía duda que Verónica Cura y Alex Zito, socios en Utópica Cine, eran las personas ideales para mi película. La razones eran varias: gran experiencia con proyectos internacionales, un grado de profesionalidad y seriedad impecables, una empresa joven y con muchas ganas de crecer, y una reputación intachable. Persona a la que le preguntaba por ellos, persona que sólo tenia cosas maravillosas para decir; Y eso no sucede a menudo. Además sentía que ambos realmente entendían lo que yo quería decir con mi peli. Y una linda coincidencia: más allá de entender la historia desde el punto dramático, resulto que Alex también había vivido en Los Angeles por un par de años y el sentía que, habiendo tenido muchos amigos en la industria en Hollywood, lo que se mostraba en el guión era realmente lo que viven los miles de actores anónimos que tratan de comenzar una carrera en Los Angeles.

Y, por supuesto, hay un componente completamente emocional en mi decisión, que no se puede explicar o cuantificar, y que tiene que ver con sentir una conexión a nivel personal. ¡Y son re-buena onda! ¿Qué más se puede pedir?

Ganaste varios premios como mejor guión, ¿cómo fue esa experiencia?
Fue maravillosa, porque gracias a esos premios es que pude estudiar en la UCLA, que es ¡bastante cara! Todo el dinero que ganaba con los premios iba directo a pagar la tuition (aranceles universitarios, que para extranjeros son tremendos). Yo no tenía un mango, así que todo fue pagado con los premios, mi laburo, y un crédito que tuve que sacar. Pero fue esa carrera la que me abrió la puerta a todas las oportunidades que he tenido, así que no me puedo quejar…

La experiencia fue también sorprendente, porque todos los guiones con los que gané eran bien argentinos. Los cuatro contaban historias muy nuestras, y tres de ellos ocurrían 100% en Argentina, así que no me esperaba una respuesta tan positiva. Living and Leaving L.A. y The Dam (El Dique) fueron los que me dieron más satisfacciones. El Dique cuenta la historia de un ingeniero en Córdoba a fin del siglo XIX, ¡así que no dejaba de sorprenderme como respondía la gente! Ese guión, por ejemplo, ganó, entre otros, el premio Jack Nicholson de guión, el Sloan Award (Festival de Tribeca), y el premio Sidney Sheldon de guión, que me lo entrego Sidney Sheldon en persona (el tenía el voto final) en una ceremonia que fue una de sus últimas apariciones públicas antes de morir. Living and Leaving L.A. también ganó premios que me pusieron orgulloso, obviamente, como el de la British Academy de cine, el George Burns Award a mejor comedia, además de un par de premios a mejor comedia del festival latino de New York y del Worldfest. Que puedo decirte, ¡es lindo que te masajeen el ego! El que diga que no es así, es o porque tiene un grado de confianza sobrehumana, o no está siendo del todo franco.

A tu criterio, ¿cuál es la relación de la comunidad latinoamericana residente en los Estados Unidos para con el cine hollywoodense?
Es interesante, porque el publico latino es el que más ha crecido en viewership en los EE.UU. (es el “demo” que más veces al año va al cine), y es el grupo demográfico con mayor crecimiento en el país, no sólo en número, sino en poder adquisitivo, y en educación. Sin embargo, la oferta cinematográfica especifica para el publico latino es limitada. Creo que en parte esto tiene que ver con que no hay proporcionalmente tantos latinos trabajando en la industria. Pero eso está cambiando, y hay muchas ganas de ver historias con las que se puedan sentir identificados. Esa una de las razones por las que creo que nuestro proyecto tiene potencial de “crossover”.

Contános tu carrera como director en los Estados Unidos. ¿Qué tan diferente fue adaptarte a ese mercado con respecto al, por ejemplo, argentino?
Como director, te cuento una vez que empiece a dirigir acá. (Living and Leaving L.A. será mi primer película como director). Como escritor, la experiencia es bien distinta, porque aquí existe desde casi el comienzo del cine la profesión de guionista. En Argentina hay algunos guionistas profesionales, pero la mayoría de los guiones son creados por directores que escriben sus propias películas. No es que un modelo esté bien y el otro mal, simplemente son dos modelos bien diferentes. Dentro del modelo norteamericano, la mayor parte de los proyectos en los que trabaja un guionista son “por encargo”, en los que un productor contrata a un escritor y a un director para trabajar en una película. Y esto, que a algunos les suena medio frío y calculador, es una parte fundamental del concepto de cine como industria. En Argentina, la mayor parte de las películas que se ruedan son del que algunos llaman “cine de autor”. Esas películas son la excepción en EE.UU. No existe un Instituto de Cinematografía o subsidios a la creación artística. El “bottom line”, como dicen los gringos es el dinero, el recupero de la considerable inversión, que es como debería ser en cualquier industria, y lo que garantiza continuidad en las carreras de esos guionistas y directores. Pero gracias a Dios que en Argentina existe el INCAA, que le permite expresarse a una multitud de directores/guionistas que jamás podrían concretar esos proyectos en EE.UU. Y muchas de esas películas son no sólo maravillosas, sino de las que más me llenan de orgullo de nuestro cine. Creo que hay lugar para todos, y un mix de los dos modelos sería algo a lo que deberíamos aspirar en Argentina.

Una vez que termines este proyecto, ¿seguirás emparentado en aventuras similares tratando de fusionar culturas?
Muy linda pregunta, porque esto de mostrar esas fusiones culturales es algo muy cercano a mi corazón. De hecho, el próximo proyecto en el que voy a trabajar, que se llama Ángeles, cuenta una historia maravillosa que tiene mucho que ver con eso. Y muchos de mis otros proyectos tenían o esto de la fusiones (y a veces choques) de culturas, u otra variante de lo mismo, que es la del pez fuera del agua, fuera de su elemento. Casi todas las historias que he contado hasta ahora tienen personajes que son sacados de su elemento, voluntaria o involuntariamente. No se porque será, ¡pero todos mis personajes viven en constante diáspora!

¿Qué es lo próximo que hará Marcelo Mitnik?
Estoy terminando el guión de Dreamland, un drama político dentro del genero de películas como la alemana La vida de los otros. Es un proyecto bastante difícil, que me ha llevado un buen año de laburo y me tiene muy contento. Espero poder terminarlo para marzo. Además de este proyecto y de Ángeles, hay un par de adaptaciones de libros que están dando vuelta (aun no he decidido si es lo que quiero hacer). Y finalmente, está el proyecto de hacer la remake americana de varias películas de género argentinas con estudios en EE.UU. Remakes buenas, ¡no como algunas que se hicieron en el pasado y que resultaron horribles! Además, estamos ya preparando Living and Leaving L.A.... así que el 2010 será un año ocupadito!

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