Juan Pablo Russo
27/10/2009 16:21

Luego de años sin filmar en Argentina, Miguel Ángel Solá vuelve con El corredor nocturno, film de Gerardo Herrero, en el que comparte cartel con Leonardo Sbaraglia. Menos polémico y más reflexivo que de costumbre, nos cuenta qué lo motivó a volver a filmar en el país después del retiro autoimpuesto tras su radicación en España.

El corredor nocturno

(2009)
8.0

¿Qué fue lo que te motivó para volver a filmar?
Leí primero la novela y me encantó. Después me trajeron el guión, éste era un motor muy fuerte, estaba muy bien escrito, muy bien definidos los personajes, reflejaba tal cual el nudo de la novela. Pero se da que no podía aceptar porque justo estaba con una serie de televisión, pero se hace un agujero en el tiempo y pudimos hacerlo.

¿Y cumplió con tus expectativas? Me refiero al de pasarla bien trabajando.
Fue muy lindo, la pase muy lindo aquí, supongo que no perdí el tiempo. Estuve trabajando, haciendo lo que me gustaba, con gente inteligente. Venir a trabajar a la Argentina si es un gusto. Yo realmente ya estaba cansado de los métodos de trabajo, aburrido y como a esta altura me gusta hacer lo que quiero o prefiero no hacerlo, dije bueno haber probemos. Aunque yo sabía que nos iba a ir muy bien…

Ya habías trabajado con Gerardo Herrero, aunque como productor en otras películas, supongo que también eso influyó a que aceptarás el papel
Con Gerardo estás todo el tiempo trabajando, lo volcás, hay cosas que agarra, otras que no, pero siempre hay un porqué, tenés un espacio, no es tiempo perdido. Pero hay quien malentiende eso y el menor instante parece ser un caos dónde todo se descompagina. Uno puede planear todas las formas de cómo encarar y atacar la historia de la película. Me gusta saber en qué plano estamos trabajando, como se resuelve tal otro, la reacción de los diferentes personajes y fue muy bonito ya que en ese sentido Gerardo es muy generoso. Él estaba y sabía que los que van a contar la historia son los personajes, después él elegirá la mejor manera de llevarla a la pantalla, sabe que la única manera de hacer viva una historia es a través de los seres humanos que la van a interpretar. El tiene la responsabilidad de hacer interesante esa historia.

Coprotagonizas con Leonardo Sbaraglia ¿Cómo fue trabajar con él?
Me encantó trabajar con Leo, ya que en verdad los dos somos muy obsesivos. Me baje del avión y nos pusimos a trabajar. Ensayamos mucho, más de las horas de filmación. Es lógico de que nos entregáramos de esa manera al trabajo, teníamos ganar de hacer un trabajo en conjunto bueno, y yo creo que eso se ve reflejado en la película.

Su personaje es de esos que se arman en la cabeza, es verdad. Son personajes que sobresalen de la multitud. Son personajes que logran hacerse una historia tan grande en el interior que al monstruo lo dibujan afuera, entonces lo que les pasa a los otros personajes como a él son facetas de ese monstruo. Recuerdo una frase de un economista que la cita Eduardo Galeano en su libro El mundo pata para arribas que decía “Hay que invertir donde corra la sangre, aunque sea la mía”. Así con ese monstruito afuera tenemos un personaje, lo que hizo fue bárbaro. El trabajo que se mando es maravilloso, muy concienzudo, un trabajo meticuloso. Fue muy lindo estar entre actores jugando todo el tiempo, sin parar de jugar un segundo y estar contenido por tanta gente volcada en el trabajo mañana, tarde y noche. No había un solo segundo sin esa contención y eso es sin duda la mano de Gerardo Herrero.

¿Es la segunda vez que trabajan juntos?
Segunda y media, hicimos un piloto para Argentina que nunca se emitió. Estaban buenos los personajes. En realidad es la primera vez que trabajamos juntos ya que en La puta y la ballena (Luis Puenzo, 2004) solo nos encontramos en dos escenas.

¿Desde dónde construiste tu personaje?
Yo siempre tuve en claro que la historia es la de un hombre que boxea con su sombra. Que de ese desafío tiene que salir un ganador pero sale un perdedor. Digamos que todos teníamos que jugar para aportarle al protagonista de la historia, no el corazón ya que éste debía aportarlo el mismo protagonista; pero si la pelea interior, de cómo resolver su vida. Esa pelea constante la fuimos aportando cada uno de los actores. Mi personaje es el lado obscuro de cada uno de nosotros

¿Te quedas un tiempo en el país?
Acabo de llegar y me voy en dos días ya que con Blanca (Oteiza) acabamos de empezar una temporada de teatro.

¿Con que obra?
Por el placer de volver a verla.
La verdad es que está saliendo muy bonita y estamos muy ilusionados. Si no me hubiera quedado más tiempo en Argentina.

Volvés
Eso depende… la verdad es que cuesta dinero trasladarse

¿Pero ante una propuesta de trabajo?
Vine 3 o 4 veces pero tampoco es que lluevan mucho las propuestas

Y montar la obra en Buenos Aires
Empezó la andadura de la obra allí, en España, pero supongo que haremos al revés de lo que sucedió con El diario de Adán y Eva, estaremos 5 años allí y después vendremos para acá unos cuatro años (risas). Ojalá...

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