Ezequiel Boetti
22/10/2009 00:20

Cansados pero felices. Así lucen Pablo Echarri y Nancy Dupláa tras la premier de Boogie, el aceitoso en la ciudad de Rosario. Luego de la primera  proyección para la prensa e invitados especiales, nos cuentan las primeras sensaciones tras el estreno y cómo fue el proceso de trabajo en un film de animación.

Boogie, el aceitoso

(2009)

Ustedes no habían visto la película. ¿Era como la imaginaban?
Pablo Echarri: Es un poco fuerte opinar inmediatamente después de haberla visto. Me parece que fue muy fiel a lo que estaba escrito, no pierde la esencia de lo que quería contar el Negro con el personaje. Boogie, el aceitoso está articulado como una serie de gags y de situaciones de una infinita violencia, de un machismo descarnado, de un racismo recalcitrante, aspectos que son propios del personaje y de su espíritu. Me gustaron muchas cosas de la película.

Nancy Dupláa: En muchos aspectos superó las expectativas: ver los escenarios naturales, los autos, nunca vi algo así hecho en Argentina. Nosotros pusimos las voces pero atrás nuestro hay un gran equipo con más de 200 personas que hizo un proceso de dos años de trabajo que se vio plasmado muy gráficamente en pantalla.

¿Reconocieron sus voces?
ND: No, sólo algunos guiños en un par de escenas. Trabajamos separados, no escuchábamos lo que hacía el otro. En muchos aspectos superó las expectativas para mí. También creo que no es para cualquier público.

PE: Sí, para el espectador que tomé la película como algo literal va a ser una experiencia incómoda, pero el que la encare desde la ironía la puede pasar bien.

En Cuestión de principios (N de R: película estrenada hace algunas semanas basada en un cuento de Roberto Fontanarrosa) también interpretás a un personaje despreciable. ¿Qué diferencia encontrás entre ambos?
PE: Es grande. Creo que Boogie es el colmo, su insensibilidad lo hace casi único. Pero los personajes que son así, innobles, que no son ni buenos ni malos, me resultan más jugosos para interpretarlos. Me divertí haciéndola y viéndola.

Dado el enorme entorno de violencia en el cual vivimos, ¿Qué opinan de la violencia en la película?
ND: La violencia se vive todo el tiempo. Una de las cosas que destaca el director es lo adelantado que fue Fontanarrosa para contar cosas que en ese momento no se veían tan cruentas. Mientas veía la película sentía ese espíritu. Lamentablemente es la realidad de todos los días. La reflexión es ver el presente desde un remanso de humor negro.

PE: Concretamente habla de que todos son grandes socios: el político, el policía, el abogado corruptos. Es de alguna forma una radiografía de lo que ocurre hoy llevada a un extremo con un personaje como Boogie.

Pablo, vos fuiste víctima de esta violencia (N de R: Antonio Echarri, su padre, fue secuestrado durante una semana en octubre de 2002), ¿Cuánto de eso te sirvió para componer a Boogie?
PE: Nada. Yo tenía que ponerle la voz a un personaje que ya estaba dibujado hacia muchísimos años y que ocupaba un lugar en el imaginario popular. Tenía que otorgarle una voz que cuadre con lo que se veía, con su insensibilidad, su falta de reflexión, su carácter monótono. Lo que me tocó vivir me sirvió para otras cosas, pero no en este caso particular.

ND: Las situaciones violentas que uno vive se almacenan dentro tuyo y a la hora de componer te dan más herramientas que otros. Me parece que en él ha quedado una herida que de alguna manera él lo puede representar en los personajes.

Después de tres estrenos consecutivos, ¿cómo volvés a la televisión?
PE: El salir de un medio y pasar a otro te renueva, te cambia el aire. Después de tanto tiempo de trabajar en el cine, se pegan ciertos modos a la forma de hacerlo en televisión. Lo que hay que hacer básicamente en los dos es buscar una buena historia para contar y armar un buen grupo para llevar adelante algo que es un mucho más complejo que el trabajo de uno solo. Lo que rescato de eso es la posibilidad de hacer las dos cosas.

¿Cómo prepararon el castellano neutro?
ND: Sí, yo tuve una coach que me ayudó en las primeras etapas de la producción. El neutro tiene distintos tonos al terminar la frase que me costaron alcanzar. Después, tenemos bastante oído para esas cosas por los dibujitos que vemos en casa. Es algo que está incorporado en nosotros (risas).

Darín dijo que en algún momento sintió que la tele prescindió de él. ¿Ustedes sintieron eso?
PE: La tele va avanzando y tiene gente nueva todo el tiempo y muchas veces prescinde. Se alimenta de lo que hay. Uno trata de buscar espacios para no depender emocional y laboralmente de uno solo medio como es la televisión, donde hay pocas oportunidades y eventualmente pocos programas. Después hemos estado en donde quisimos estar y estaremos cada vez que nos necesiten.

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