Hernán Panessi
07/09/2009 17:45

Cooperar para arreglar el mundo. No existen soluciones mágicas para el fin de los tiempos. La detención del “Apocalipsis” sólo es probable con la activa participación nacional de una conciencia entera. "Pino" Solanas presentó su nuevo film: Tierra Sublevada – Oro Impuro, donde apuesta su arte a una visión constructiva de una realidad cada vez más tenebrosa. En conferencia de prensa Solanas realizó, como siempre, algunas declaraciones controvertidas.

Tierra Sublevada: Oro impuro

(2009)
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¿Cómo va a pelar en concreto los temas tratados en el film –depredación de recursos minerales, contaminación, etc- en el Congreso?
Ustedes conocen mi historia, porque yo ya lo hice. Solo en el Congreso, inicié el movimiento para impedir la privatización de Yaciretá, de Salto Grande y de muchas otras cosas. Y triunfamos. Ménem no pudo venderlos. Hemos llegado a colocar en la agenda política nacional el tema de los recursos naturales y del petróleo. Antes no se oía esto. Si lo que usted me está diciendo es “si lograremos vencer a todos”, la respuesta es no. Pero, igualmente, a nosotros nos anima llevar adelante un proyecto nacional que de la nada (y sin nada) nos convertimos en segunda fuerza en la Capital Federal. Así que mal no nos ha ido, y esperamos que para el 2011 esto se multiplique. Que no seamos segunda fuerza, que seamos primera.

¿Qué piensa proponer al Congreso? ¿Qué no vengan más industrias privadas a hacer este tipo de explotación? ¿Cuál va a ser la propuesta?
Entre nuestros principales proyectos de ley está la prohibición de la minería con cianuro. Y otros, seguir impulsando la reposición de la Ley de Defensa de los Glaciares que fue dejada. La modificación de la legislación minera en general es otro proyecto. Pero no se trata de reemplazar otra barbaridad por otra. Algunos dicen “¿Usted quiere recuperar esa renta?”, y no, eso es una monstruosidad. Esta minería no nos sirve, en primer lugar porque es devastadora y altamente contaminante. Ese es un valor superior a la renta. La minería como el petróleo y la química son las tres industrias más contaminantes del país. Hasta hoy no se puede vivir sin ellas. Hay que tratarlas con un cuidado extremo.

En su trabajo anterior sobre los ferrocarriles y en este, hay una línea que se continúa: la ruptura con el pensamiento de los 90s y el combate contra el neoliberalismo, ¿cómo rompemos con todo ello y qué importancia le da usted a las organizaciones sociales?
Y son preguntas fáciles de contestar. Me doy cuenta la ansiedad que tiene el ciudadano de tener una respuesta rápida a la solución de los males que nos vienen asechando. La única respuesta viene desde la ciudadanía, votando a quien corresponda (y mejor) en las próximas elecciones. Vivimos bajo las instituciones y la Constitución. Se llega a las elecciones, a determinado proceso donde todo influye, desde una película, las marchas, los discursos, todo. Y finalmente se vota. Los cambios en democracia son lentos, porque tienen que pasar por todas esas instancias. Pero, se pueden hacer muchas cosas... en minería, por ejemplo, basta con que las provincias se retiren o rechacen aplicar las leyes nacionales o generen sus propias leyes mineras. O reglamenten del uso del agua, o la cobren. Hay muchas maneras de ayudar al cambio.

¿Cuánto tiempo le llegó la producción de este documental? ¿Cuál fue su costo? ¿Tuvo subsidio del Estado?
Hasta ahora es la productora nuestra sola con una pequeña colaboración de la Villa del Cine de Caracas para poder filmar con helicópteros los paisajes de la película Oro Negro. Pero del INCAA todavía no hemos recibido un peso. Todavía no sabemos ni cuál será el monto de crédito que nos van a dar. Es que las películas documentales tienen su tiempo, usted no le puede decir a una marcha “Para! Hacémela dentro de un mes que me sale un crédito y te filmo”. Una vez que el proyecto fue aprobado, sin la aprobación del crédito, sabemos que algo recibiremos. Y así vemos si podemos recuperar algo del dinero que pusimos y después cargamos una mochila con deudas. Esperamos que salga ese crédito. Estas películas no son las exactas para ganar dinero. Además se ven, sobre todo, en espacio sociales o en el Cine Gaumont donde la entrada vale $6, pero hay otra que valen $4 y yo recibo $1,50. Si se paga los gastos del estreno es una fiesta. Dije los del estreno eh! ¿Me entienden lo que estoy diciendo? A la semana ya le han pirateado la película y está vendiéndose en video-pirata. Entonces esto es una quijotada. Estas son mis ganas de contribuir al país y yo vengo escribiendo hace tiempo sobre la Argentina. Otros escriben libros, esta es una saga sobre la Argentina de esta década y la descubro a través de sus grandes temas, sus recursos, y el principal de los recursos es el humano.

¿La idea del Proyecto Sur es una movilización popular para crear poder político o crear poder político para impulsar ese poder popular?
Proyecto Sur es posterior a toda esta saga. No habrá cambios en la Argentina sin la participación ciudadana activa desde todos los ordenes. El ejemplo mayúsculo es este triunfo del movimiento ambientalista. No viene de arriba para abajo sino de abajo para arriba. El cambio del país depende de la convergencia de muchas acciones. También el movimiento ambientalista o las luchas sociales sin generar fuerzas políticas que en la estructura política del país motorice los cambios, tampoco nos sirve. No hay una sola cosa que posibilite la transformación de la Argentina. En el caso concreto de una película, lo que hace es descubrir un mundo. La intención de esta saga es descubrir, informar, reflexionar y hacer pensar sobre el tema, y mostrar las diversas puertas de salida que hay. Esta saga esta basada en la idea de que se puede transformar a la Argentina.

¿Qué opina sobre la Nueva Ley de Radiodifusión?
Es un tema que hace más de 30 años que venimos trabajando. Hemos presentado proyectos de ley sobre la idea de democratizar los espacios mediáticos y reemplazar la vieja ley de la dictadura. Reemplazarla por una que asegura más democracia, más independencia, no a la concentración monopólica de los medios, defensa de las identidades culturales y, por supuesto, no a cualquier tentación autoritaria o disimuladamente autoritaria de pretender regular los espacios mediáticos desde un organismo gubernamental tipo COMFER, ya lo vivimos a eso. Acá lo que se está discutiendo en la Argentina es una ley de leyes, ley marco. De la calidad de la democracia argentina depende la calidad de los medios. Por supuesto, entonces, necesitamos un organismo de regulación del espacio que será finalmente el que va a entregar (o no) las licencias y controlar el buen uso del mismo. Hagamos el esfuerzo para que esté lejos de cualquier tentación de manejo sectorial, político o económico. Por eso nosotros decimos, “un servicio público audiovisual”, un organismo autónomo, con control parlamentario y con un consejo donde esté representado el arco plural de la sociedad. Y un comité ejecutivo cuyos miembros lo representen (trabajadores, emisoras sin fines de lucro, emisoras con fines de lucro, universidades) y pasen por una audiencia pública como lo hicieron con los miembros de la Corte Suprema. El consejo asesor con capacidad de juzgar o remover a algunos de los miembros del Ejecutivo, y además con una defensoría de la audiencia. 

¿Para usted la Ley de Radiodifusión tendría que tratarse antes de que asuma el nuevo consejo o después?
¡Ya! Con la idea de patearlo para después se esconde la idea de no tratarlo nunca, porque hace más de 30 años que se viene con esa idea y todos los gobiernos tuvieron proyectos y, a pesar de tener mayoría, siempre hubo lobby que los encajonó. Hay que aprovechar la ocasión para abrir un enorme debate y estoy diciendo que es una muy mala señal la de algunos voceros del gobierno de decir “esto pasa por dos comisiones y lo resolvemos en una sesión conjunta enseguida”. Cuando se escuchan esas cosas, uno dice “no, acá hay toda la intención de manejar en provecho propio la ley”. El proyecto del oficialismo tiene cláusulas que niegan las mejores intenciones. Por eso, la mayor parte de la gente que hoy lo está defendiendo a ciegas, no se ha tomado el trabajo de leer semejante mamotreto, que está hecho con enormes buenas intenciones y encierra los 21 puntos de la colisión democrática que nosotros hemos defendido y contribuido. Pero al mismo tiempo encierra artículos que la niegan y está bien disimulados. Lo cual no quiere decir que la ley no contenga cosas magníficas, tiene luces y sombras. Esto no es tarea de 15 días ni de 15 meses. Lo más importante de todo es que se abra el debate, así –cuando se trate- viene con un enorme debate desde la sociedad. Los medios se han venido degradando en la Argentina; nosotros podemos tener un conjunto comunicacional de muchísima mayor calidad, muchísima más pluralidad y transparencia. La ley no está motivada sólo por los principios y las ideas, está motivada por la puja de grandísimos intereses económicos. Las telefónicas quieren entrar al negocio de la radiodifusión, son millonarios y van a arrasar con todo. Por lo tanto la defensa contra la monopolización está ligada a la autorización de las telefónicas como servicios de radiodifusión.

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